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	<title>Revista Utopia &#187; Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)</title>
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		<title>MESTIZAJE</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 18:31:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Portadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy mestiza:                                                          
llevo en mi piel y en mi alma,
el color negro-obsidiana de mi África
y el color amarillo-sol de mi Oriente.
Yo soy del rojo-atardecer del apache
y del blanco-cuarzo del europeo.
Yo soy mestiza, mitad cielo, mitad tierra;
mitad halcón, mitad pantera.
Yo llevo en mi sangre, en mi cuerpo y en mi alma
la raza a la que pertenezco, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy mestiza:                                                          <img class="alignright size-medium wp-image-925" title="Portada 64" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/10/Portada-64-215x300.jpg" alt="Portada 64" width="215" height="300" /></p>
<p>llevo en mi piel y en mi alma,</p>
<p>el color negro-obsidiana de mi África</p>
<p>y el color amarillo-sol de mi Oriente.</p>
<p>Yo soy del rojo-atardecer del apache</p>
<p>y del blanco-cuarzo del europeo.</p>
<p>Yo soy mestiza, mitad cielo, mitad tierra;</p>
<p>mitad halcón, mitad pantera.</p>
<p>Yo llevo en mi sangre, en mi cuerpo y en mi alma</p>
<p>la raza a la que pertenezco, mi raza. . .&#8221; criatura mestiza&#8221;.</p>
<p> Mi esencia contiene el misterio del Universo</p>
<p>y con mi sangre nutro y formo nueva vida.</p>
<p>Mi huella no mancha a la tierra</p>
<p>y de mi vientre extraigo la vida y la muerte</p>
<p>uniéndolas en una espiral sagrada.</p>
<p>Yo soy mestiza, media atlante, media lemura;</p>
<p>de madre divina, de padre elemental.</p>
<p> Tengo en mi alma fuerza y belleza, poder y conocimiento.</p>
<p>Mi espíritu también mestizo, cabalga por ambos mundos</p>
<p>sintiendo con alegría al rostro monocolor.</p>
<p>Mi madre, &#8220;diosa mestiza&#8221;, de mil y un rostro,</p>
<p>de mil y una sabiduría. . .</p>
<p>Yo soy mestiza,. .. de pura raza.</p>
<p>  <strong>  Anónimo</strong></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Oración comprometida</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 15:20:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[15 POEMAS DE Pedro Casaldáliga/ 15 canciones de Domingo Pérez

&#8220;Todavía cantamos&#8221;. Y seguiremos cantando con letra y  música  y pasión y esperanza, en nuestra  fe y nuestro compromiso de liberación. Domingo, que tiene un corazón más ancho que su cuerpo, que no es pequeño precisamente, me honra musicando esas letras mías.
El CD quiere ser y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>15 POEMAS DE Pedro Casaldáliga/ 15 canciones de Domingo Pérez</strong></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-702" title="17 Dibu Utopia64" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/17-Dibu-Utopia64-221x300.jpg" alt="17 Dibu Utopia64" width="221" height="300" /></p>
<p>&#8220;Todavía cantamos&#8221;. Y seguiremos cantando con letra y  música  y pasión y esperanza, en nuestra  fe y nuestro compromiso de liberación. Domingo, que tiene un corazón más ancho que su cuerpo, que no es pequeño precisamente, me honra musicando esas letras mías.</p>
<p>El CD quiere ser y lo es &#8220;oración comprometida&#8221;. Con la alegría pascual que ha de acompañar todas nuestras palabras, todas nuestras acciones, toda nuestra vida. Nos acompañan caminando hasta dar la vida esa &#8220;nube luminosa de testigos”,  precedidos por San Romero de América, precedidos sobre todo por el &#8216;Testigo fiel”, Jesús de Nazaret.</p>
<p>Tú sueñas con que a tus hijas les cale en el corazón ee tipo de palabra y de música. Que cale en el corazón de mucha juventud y que rejuvenezca a tantos cansados y a tantos acomodados.</p>
<p>Domingo, gracias. Y seguimos con la terca esperanza, muy bien justificada por el misterio exultante de la Pascua”.</p>
<p><strong>Pedro Casaldáliga</strong></p>
<p>Las canciones</p>
<ol>
<li>Me llamarán subversivo</li>
<li>Nuestra hora</li>
<li>Preguntas para subir y bajar del Monte Carmelo</li>
<li>De vuelta voy</li>
<li>¿Me dejáis solo?</li>
<li>Piensa también con los pies</li>
<li>Pobreza evangélica</li>
<li>Pa prostituta</li>
<li>Maldita sea la cruz</li>
<li>Eucaristía</li>
<li>María Pentecostés</li>
<li>Aleluya</li>
<li>Romance guadalupano</li>
<li>Los mártires de la andadura del pueblo</li>
<li>Yo me atengo a la dicho</li>
</ol>
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		<title>Gente que mueve su casa</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2009/gente-que-mueve-su-casa/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 15:19:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[Una teoría sobre la migración
Gente que Mueve su Casa contiene:

10 cuentos. Dos series de cinco cuentos cada una. En la primera serie se narra la vida de cinco inmigrantes desde su perspectiva: por qué salen de sus paises de origen, las oportunidades y dificultades que encuentran, las cuestiones que más les afectan.
En la segunda serie, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Una teoría sobre la migración</strong></p>
<p><em>Gente que Mueve su Casa</em> contiene:</p>
<ul>
<li>10 cuentos. Dos series de cinco cuentos cada una. En la primera serie se narra la vida de cinco inmigrantes desde su perspectiva: por qué salen de sus paises de origen, las oportunidades y dificultades que encuentran, las cuestiones que más les afectan.</li>
<li>En la segunda serie, se aborda el tema desde la percepción que la sociedad española tiene de los inmigrantes. Vuelven a aparecer los personajes de los cinco cuentos anteriores pero mezclados y vistos por españoles.</li>
<li>7 canciones. Cinco de ellas hacen referencia a cada uno de los cuentos de la primera serie, es decir, a las historias vistas desde la mirada de los inmigrantes.</li>
</ul>
<p>Convenio de colaboración firmado entre la Fundación Contamíname y el Gobierno de Canarias para la distribución <em>Gente que mueve su casa</em> en los Institutos de Enseñanza Secundaria de las Islas.</p>
<p>La Fundación Contamíname fue invitada a participar en el XIV Encuentro de Solidaridad con los pueblos de África y Latinoamérica (ESPAL) en el municipio de Vecindario en Las Palmas de Gran Canaria para presentar este proyecto.</p>
<p>La editorial PPC acogió este proyecto para convertir la guía didáctica que está recogida en este CD Rom para editarlo como una de sus publicaciones bajo el título <em>Gente que mueve su casa.</em></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-905" title="64 Para Leer 1" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Para-Leer-1-300x179.jpg" alt="64 Para Leer 1" width="300" height="179" /></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Concentración de apoyo a la inmigración</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2009/concentracion-de-apoyo-a-la-inmigracion/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 15:09:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Plaza de Lavapiés  del día, 11 de Noviembre de 2007, a las 12:00h

150 grupos cristianos reunidos en su Primera Asamblea General de todo el Estado español, bajo el lema “Globalicemos la dignidad humana”, sentimos la responsabilidad de invocar la conciencia cívica ante la situación de los inmigrantes en España.
En la actualidad hay más de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Plaza de Lavapiés  del día, 11 de Noviembre de 2007, a las 12:00h</strong></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-901" title="64 Comu 3" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Comu-3-233x300.jpg" alt="64 Comu 3" width="233" height="300" /><strong></strong></p>
<p>150 grupos cristianos reunidos en su Primera Asamblea General de todo el Estado español, bajo el lema “Globalicemos la dignidad humana”, sentimos la responsabilidad de invocar la conciencia cívica ante la situación de los inmigrantes en España.</p>
<p>En la actualidad hay más de un millón de inmigrantes sin papeles. La inmigración es un fenómeno complejo, con implicaciones económicas, sociales y culturales. Pero es también una situación humana que requiere medidas inmediatas de justicia.</p>
<p>Porque la causa de la inmigración es el enorme desequilibrio Norte Sur. Desequilibrio ocasionado por la explotación histórica y por la explotación actual del Sur. Las empresas multinacionales del Norte recuperan cinco veces más de lo que nuestros Gobiernos donan al Sur. La Unión Europea cierra sus fronteras a los inmigrantes sin cualificación mientras planifica la fuga de cerebros del Sur atrayendo a 20 millones de profesionales cualificados. Nosotros no admitimos esta discriminación laboral que beneficia sobre todo a la Globalización capitalista. Sacamos del Sur las materias primas a bajo coste y les vendemos armas. Expulsamos a los campesinos del terruño familiar para producir agrocombustibles y multiplicamos el precio del maíz. Patentamos el poder curativo de su medicina ancestral y les dejamos morir de sida porque no pueden pagar los medicamentos.<br />
Todos tienen derecho a emigrar y nosotros los del primer mundo tenemos el deber de acoger a todos los que emigran. Los inmigrantes son ante todo personas y ciudadanos y son sujetos de derechos y tienen todos los derechos humanos. Derecho al trabajo, derecho a la vivienda, derecho a la salud, derecho  a la escuela, derecho a su propia cultura y a su religión.  Derecho al Voto. Pero, unos derechos que apenas le son reconocidos y que casi nunca pueden ejercer. Afirmamos que tienen derecho a ser y ejercer como ciudadanos y a participar con su voto en las decisiones para el bien común. Todos, inmigrantes y nativos, debemos ser sujetos  activos contra la desigualdad Norte-Sur y a favor de globalizar la dignidad humana.</p>
<p>Exigimos, por tanto, al Gobierno, a las Comunidades Autónomas,  a los Ayuntamientos y a todos Municipios que creen las condiciones necesarias para que los inmigrantes sean de verdad ciudadanos con todos los derechos. Por lo que estamos absolutamente en contra de las proposiciones  de ley que se están preparando en el Congreso y en el Senado que pretenden criminalizar a los inmigrantes no documentados.</p>
<p>Recordamos a nuestros hermanos cristianos el ejemplo y las exigencias de Jesús, que creó la fraternidad universal de todos los seres humanos sin excepción de etnias, religiones o culturas</p>
<p style="text-align: center;">TODAS Y TODOS LOS INMIGRANTES SON CIUDADANOS<br />
POR UN MUNDO SIN FRONTERAS<br />
LA DIGNIDAD HUMANA NO NECESITA PAPELES<br />
NO A LA EXPLOTACIÓN DEL SUR POR EL NORTE.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>I asamblea de redes cristianas</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2009/i-asamblea-de-redes-cristianas/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 15:06:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Manifiesto de la Primera Asamblea (10.11 de noviembre de 2007)
Con el fin de analizar los problemas más graves que afectan al ser humano y de consensuar algunos gestos comunes en defensa de su dignidad, nos hemos reunido  en la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid los más de  160 movimientos, grupos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Manifiesto de la Primera Asamblea (10.11 de noviembre de 2007)</strong></p>
<p>Con el fin de analizar los problemas más graves que afectan al ser humano y de consensuar algunos gestos comunes en defensa de su dignidad, nos hemos reunido  en la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid los más de  160 movimientos, grupos y comunidades  de Redes Cristianas durante el 10 y 11 de noviembre de 2007. Con este encuentro culminamos el largo proceso que, durante casi un año, nos ha implicado a muchas personas de  diferentes  Comunidades Autonómicas en la preparación de quince seminarios, foros y otras tareas de organización y logística. En estos dos últimos días, además del debate de los temas, de compartir experiencias y de orar junt@s, hemos elaborado un programa de acción conjunta hasta la próxima asamblea y hemos celebrado una concentración ciudadana, en colaboración con algunas asociaciones de inmigrantes, en el barrio de Lavapiés.</p>
<p>En este contexto  hemos cobrado mayor conciencia del antagonismo que se está dando entre dos tendencias que afectan sustancialmente a la dignidad del ser humano. Una negativa,  que lo degrada a mero súbdito o cliente del mercado y otra que lucha por restaurarlo en su autonomía y  dignidad. Como cristianos y católicos, descubrimos que estas dos actitudes se están dando también en nuestra misma iglesia católica,  donde,  junto a la gran mayoría que intenta seguir a Jesús desde el servicio humilde y samaritano, existe otra pequeña minoría empeñada en la nada edificante carrera por el poder y el control.</p>
<p>No es este el lugar  para  hacer  un recorrido por todos los lugares donde la dignidad del ser humano está siendo humillada. Los  talleres que hemos realizado  en la asamblea, leyendo la historia desde abajo, desde los perdedores,  testimonian con suficiente claridad  los destrozos que la lógica del capital y del mercado está causando en el planeta y en la mayoría de la humanidad. Algunos de sus efectos más visibles aparecen en fenómenos como el empobrecimiento y la inmigración, la crisis de las familias  y  de la misma  sexualidad de las personas. Mirando desde el pluralismo religioso y desde el centro de la Iglesia católica, abundan también las  ocasiones en que los Derechos Humanos más elementales son conculcados y más especialmente los que afectan a  la dignidad de la mujer.</p>
<p>Pero seríamos injustos si  no tomáramos nota aquí de la creciente vitalidad que está aflorando en estos comienzos de siglo tanto en la sociedad como en las iglesias. Como demuestran los Foros Sociales Mundiales y los Foros Mundiales de Teología y Liberación, la lucha por la globalización de la dignidad humana ya está en marcha. Por humildes que se crean,  los movimientos antiglobalización neoliberal y antisistémicos y los encuentros de las religiones desde la base están anunciando el nacimiento de un nuevo paradigma alternativo. Particularmente nos alegra constatar que una nueva espiritualidad está emergiendo en nuestros días.</p>
<p>Sin otra pretensión que la de ser humildes portavoces de una voz del Espíritu, como en sus días lo fuera el autor del Apocalipsis ante  las nacientes iglesias de  Éfeso hasta  Laodicea, entendemos que esto es lo que el Espíritu podría decirnos hoy día a la  iglesia y a la sociedad:</p>
<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-medium wp-image-898" title="64 Comu 1" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Comu-1-193x300.jpg" alt="64 Comu 1" width="193" height="300" /> </p>
<p><strong>1. A la Iglesia de Dios que está en los obispos de las diócesis españolas</strong>: Admiro el celo que despliegas en mantener las tradiciones milenarias del pasado,  entre las cuales está la memoria de Jesús.  Pero tengo en contra de ti que has dejado de seguirle en su vida de servicio y has emprendido una carrera por conquistar el poder a cualquier precio. Te has enseñoreado del pensamiento en tus filas, reprimiendo duramente toda crítica y disidencia con lo que llamas “doctrina de la Iglesia”. Te  has olvidado del estatuto de igualdad que mi siervo Pablo formuló valientemente diciendo que “ya no hay judío ni griego, siervo ni libre, hombre ni mujer, ya que todos y todas sois uno en Cristo Jesús” (Gal 3,28)  y tú estás ignorando al pueblo cristiano y discriminando a la mujer. Contra tu propia función,  estás rompiendo la comunión en mi Iglesia.  Defiendes en el seno de la sociedad  estatutos de privilegio en nombre de unos Acuerdos, casi clandestinos, que tú misma sabes que fueron arrancados en momentos de gran debilidad de la sociedad civil, al margen de la misma Constitución Española. Viendo a tus jerarcas disfrazodos de rojo y en manifestaciones antipopulares yo mismo enrojezco de vergüenza ajena. En esto no puedo alabarte.<br />
Pondera dónde has caído y vuelve a la cordura  y a aquella actitud de servicio gratuito y misericordioso que guardas en la entraña de tu más rica tradición. Reconoce sin exclusiones los estatutos de igualdad, libertad y solidaridad  que deben reinar en mi Iglesia y respeta ese pluralismo que enriquece,  pues a todas y todos os he creado yo a mi imagen y semejanza. Esta es la cita; en este lugar te espero.</p>
<p><strong>2. A la Iglesia de Dios que está en la legalidad y en las formas:</strong> Conozco muy bien tus andanzas y sé que eres formalista y cumplidora. Siempre estás con la legalidad constituida sea ésta en la sociedad donde vives o en la iglesia de la que presumes. Lo tuyo es la seguridad, el orden, la disciplina. Cumples el rito y guardas las leyes. Pero conozco muy bien tus limitaciones: no piensas más allá de ti misma, no eres universal, aunque lo digas en el credo. Tu legalidad raya frecuentemente con la injusticia. Por ejemplo, cuando en la enseñanza defiendes esa tercera vía, la concertada, que se financia con fondos públicos y no sirve justamente para todos; o cuando discriminas las distintas formas de familia fuera de la tradicional; o cuando defiendes en público una filosofía y una ética del comienzo y final de la vida, de las prácticas de la sexualidad y de control de natalidad que en privado ya ni tú misma practicas; o cuando haces malabarismos para casar lo que mi Hijo Jesús, que sabía algo de esto -pues también en esto fue tentado-, dijo que era imposible casar: a Dios con al dinero.</p>
<p>Conviértete a la justicia, aunque tengas que rebasar tu propia legalidad. El calor y la cercanía de la gente te va a ayudar generosamente a recuperar tu atraso y desajuste con el tiempo en que vives.  Mi salvación, como siempre, te seguirá llegando desde abajo, desde los empobrecidos y desde la tierra víctima del egoísmo explotador. Aquí abajo, en la base, en las raíces de todas las vidas, te estoy esperando.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-899" title="64 Comu 2" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Comu-2-231x300.jpg" alt="64 Comu 2" width="231" height="300" /></p>
<p><strong>3. A la iglesia de Dios que está en  la base: </strong>Eres pequeña y a veces casi insignificante, como el “resto” del antiguo Israel. Pero en ti marcha la fidelidad a la utopía, a mi  proyecto del Reino que Jesús anunció brillantemente con su vida. Pronuncias grandes y hermosas palabras, como igualdad, fraternidad, justicia, misericordia, libertad. Tienes muchos testigos que han regado con sangre el planeta y han empeñado su vida en hacer una sociedad y una tierra más ajustada a la dignidad humana. Pero tampoco tú estás libre de pecado. Debes reconocer con humildad tu fracaso histórico: no has sido capaz de poner en el mundo otro talante ni otra lógica,  ni tampoco en la propia Iglesia, aunque sigas diciendo que todo esto es posible. Te has dejado contaminar por la lógica del sistema dominante. Tu pecado está en la acomodación por miedo a la inseguridad y al futuro. Mi Hijo Jesús “no tenía donde reclinar la cabeza” y tú te estás rodeando de todo. Si de la derecha no me sorprenden los malabarismos que hace para casar a Dios con el poder y el dinero, de ti me pregunto si estarías dispuesta a hacer por la humanidad lo que la burguesía siempre ha hecho en beneficio propio para mantener sus injustos privilegios. Te sobra miedo y te falta confianza en que yo estoy contigo, tratando de hacer posible ese otro mundo y esa otra iglesia que tú sueñas.</p>
<p>Reconoce que voy contigo, a tu lado, respetando tu iniciativa y animándote a dar, contra viento y marea, razón de tu esperanza.</p>
<p><strong>4. A la sociedad civil que está en el  fácil acomodo al capitalismo neoliberal:</strong> Conozco muy bien tu compromiso con la eficacia, el desarrollo y la competitividad; también conozco las normas que te das para la protección de la economía y el mercado. En esto te estás mostrando legítima heredera de aquel refrán  que me atribuyen a mí en el Génesis (y que yo dudo de haberlo dicho así): “someted la tierra y dominadla” (Gn 1,28). Esta es la locura a la que te están empujando tus malos economistas y los políticos mediocres que te adulan. A tus poderes fácticos, que manipulan como siempre en la tramoya,  no les importa demasiado la otra sociedad que excluyen del mundo y que es actualmente mayoritaria. Pero tengo contra ti que no sabes distribuir lo que produces, ni sabes producir lo que necesitas. Estás siempre conspirando y crispando el ambiente,  resquebrajando la tierra y globalizando la miseria,  mientras acumulas lo que es de todos y tú no necesitas. Pero te olvidas de que, como a Epulón, en el atardecer de la vida,  te voy a pedir el alma.</p>
<p>Enmiéndate y reconoce a qué extremos te está llevando esa ensoñación  individualista en la que vives. Aprovecha los muchos talentos que tienes para cuidar más y mejor de las personas y del planeta que es el hogar de la vida. En el esfuerzo por superar  tu propio egocentrismo y la acumulación que no necesitas, en el reparto equitativo y justo me tendrás siempre a tu lado.</p>
<p><strong>5. A la sociedad que está en la búsqueda de alternativas:</strong> Siempre me has resultado divertida y simpática, siempre he tenido una gran debilidad por ti. Y no porque hayas sido muy creyente, que ¡vive Dios!, es decir,  ¡vivo Yo!,  que no lo eres, sino porque has mantenido la esperanza en el futuro y has tratado de responder a aquella pregunta que yo, tu Dios,  te hice, hace ya tanto tiempo en el Génesis: “¿Dónde está tu hermano?”(Gn 4,9).  Pero me entristece ver cómo en estos momentos estás siendo timorata y acomodaticia. Te estás quedando a medio camino. Claro que aplaudo tu apuesta por la paz y el rechazo de la guerra,  las medidas  a favor de los inmigrantes, de los matrimonios homosexuales, de género, de la dependencia, de la memoria histórica y demás. Pero tienes miedo a llegar al final y te estás contagiando de algunos aspectos del nacionalismo menos imitable. En esto no puedo aplaudirte.</p>
<p>No te dejes embaucar por esos cantos de sirena que sólo pretenden lavar el rostro con pequeñas reformas mientras ocultan la voluntad de llegar a las grandes transformaciones que está necesitando este mundo mío y vuestro para que sea de tod@s. Lo que tú sueñas y persigues, como le pasó a mi Hijo Jesús en su tiempo, te sitúa siempre en un no-tiempo y no-lugar,  en el terreno de la utopía. En esa búsqueda de alternativas  para acercar toda vida y todas las vidas a mi proyecto del Reino me tendrás siempre a tu lado. Aunque tú no lo quieras ni necesites  reconocerlo.</p>
<p><strong>6. A los creyentes que andáis buscando el encuentro entre las religiones:</strong> Sois buena gente y os veo decididos a tender puentes entre las confesiones religiosas por todos los medios. Sois muchos y muy diferentes. Yo he querido acercarme a vosotros sin violentar vuestra alma, sin quebrar vuestras culturas. Y vosotros y vosotras habéis querido responder a mis ansias de encuentro con los medios que habéis tenido a vuestro alcance. Por eso habéis creado tantas confesiones religiosas  tan diferentes, cada una con su propia originalidad y riqueza. Me sois muy queridos y yo mismo estoy impulsando vuestras ansias de encuentro. Pero veo con sentimiento y  ternura que  el diálogo no avanza porque cada uno prefiere dialogar desde su propia casa,  desde la inmovilidad de su propio credo. Cada cual espera que los demás renuncien a sus posiciones, muevan ficha, sin modificar nunca por su parte el tablero. ¡Qué disparate!  No es ahí donde yo quiero que os encontréis. Que cada uno rece  y  confiese el credo que crea más verdadero, pero que nunca ignore  que la cita que yo os hago no está tanto dentro de las iglesias, cuanto en el mundo, en la calle, en la increencia, en la humanidad. Y tengo para mí  que los temas de identidad os están impidiendo encontraros  en la sociedad y en la vida; la religión, los credos os separan de los márgenes, de los pobres. Y, mientras tanto, los hijos de las tinieblas, los guerreros sin conciencia,  se aprovechan de vosotros y de vosotras  para hacer su  guerra interesada.</p>
<p>“Quien tenga oídos para oír que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias y a la sociedad entera”.</p>
<p>Un abrazo</p>
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		<title>Vendrán de Oriente y de Occidente</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 14:55:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Antonio Zugasti
Vendrán de Oriente y de Occidente, del Septentrión y del Mediodía y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. (Lc. 13,29)   En el Reino de Dios. En ese Reino de total plenitud que Dios levantará más allá del tiempo y del espacio. Pero ahora, en el tiempo y en el espacio, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Antonio Zugasti</strong></p>
<p>Vendrán de Oriente y de Occidente, del Septentrión y del Mediodía y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. (Lc. 13,29)   En el Reino de Dios. En ese Reino de total plenitud que Dios levantará más allá del tiempo y del espacio. Pero ahora, en el tiempo y en el espacio, nosotros tenemos que caminar hacia él, por muy superior a nuestras fuerzas que sea el alcanzarlo. Aquí, entre nosotros, en nuestro mundo, en la España del 2007, tenemos que plantar los signos de ese Reino  de vida y de fraternidad. ¿Qué signos del Reino de Dios tenemos que plantar los que proclamamos creer en él?</p>
<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-medium wp-image-893" title="64 Reflex 6" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-6-300x225.jpg" alt="64 Reflex 6" width="300" height="225" /></p>
<p>Aquí y ahora vemos que vienen a miles de Oriente y de Occidente, del Septentrión y del Mediodía, de Pakistán y de Ecuador, de Polonia y de Senegal. Un día se sentarán en la mesa del definitivo Reino con Abraham, con Isaac y Jacob. ¿Les vamos a negar que se sienten ahora a nuestra mesa? ¿Podremos escudarnos detrás de las vírgenes prudentes para decirles: &#8220;Es que no hay bastante para nosotras y para vosotras&#8221;? ¿Qué Reino vamos a construir si no les admitimos a nuestra mesa?</p>
<p>Pero ¡cuidado! no vayamos a caer en la tentación de pensar que somos como ese rey que da un banquete, y generosamente invita a todos los pobres que andan por los caminos para que vengan a comer  a su mesa. No es nuestra mesa. Se trata de comer en la gran mesa que Dios ha extendido sobre la Tierra para todos los seres humanos. No cabe duda de que los habitantes de los países ricos hemos sido más hábiles para surtir de alimentos nuestra parte de mesa. Pero tampoco cabe la menor duda de que muchas veces nos hemos dedicado y nos seguimos dedicando a expoliar a otros pueblos, simplemente porque nuestra &#8220;habilidad&#8221; se ha plasmado en una superior tecnología militar, la cual nos permitía dominarlos y explotarlos a nuestro antojo. Dejarlos, pues, que se sienten a la mesa en que estamos sentados no es un acto de graciosa condescendencia, es una obligación de estricta justicia. Tampoco cabe duda de que si seguimos con nuestra exacerbada “habilidad y eficacia” para explotar la tierra, es muy probable que, en vez de una mesa cada vez más abundante, nos encontremos con un desierto de hormigón y pesticidas.</p>
<p>En este pasaje de Lucas, lo mismo que en el paralelo de Mateo (Mt. 8, 10-11) nada indica que se exija a esos que vienen de Oriente y Occidente ningún requisito de conversión previa a una determinada religión. Toda la humanidad será juzgada de acuerdo a los mismos principios: “Tuve hambre y me distéis de comer o no me distéis de comer”. Lo que sí está muy claro es que algunos &#8220;hijos del Reino&#8221;, de esos que comieron y bebieron con el Maestro y le oyeron predicar en sus plazas, serán arrojados fuera. (Lc. 13, 26) ¿No podemos pensar que serán, precisamente, los que cerraron la puerta a los que vienen de lejos, los que sean arrojados fuera?</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-894" title="64 Reflex 7" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-7-300x256.jpg" alt="64 Reflex 7" width="300" height="256" /></p>
<p>Sentarse a la mesa con alguien no es simplemente dejarle que coma, que sacie su hambre lo mismo que se hace con una hamburguesa en un sitio de comida rápida, donde cada uno va a lo suyo y nadie comparte nada. En el Evangelio sentarse a la mesa es signo de comunión, de amistad, de convivencia. Compartir la comida es compartir la vida. Compartir, romper barreras, acercarse unos a otros, porque como dice Pablo, en Dios &#8220;no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro o escita, siervo o libre&#8221; (Col. 3, 11).</p>
<p>¿Cuál tendría que ser  la actitud de los cristianos ante los que vienen de oriente y occidente? Por supuesto acogerlos. La prudencia nos obligará a pensar cuáles son las mejores formas de acoger a los que vienen, pero siempre bajo la premisa incuestionable de que no podemos rechazarlos. Pero, además ¿podemos decir que compartimos la mesa si los dejamos encerrados en ghetos, alejados de nuestra vida y nuestras preocupaciones? El símbolo de la mesa compartida nos empuja inevitablemente a una convivencia fraternal, a una fusión, a un mestizaje.  Ninguna pretensión de superioridad cultural, ni de pureza de raza o religión verdadera, está por encima del llamamiento del Padre a una fraternidad universal.</p>
<p>Acogimiento en un plano de igualdad. Damos y recibimos, y no sólo en el aspecto económico y laboral.  La teología más actual pone de relieve que los mandamientos de Dios no son ocurrencias de un arbitrario legislador. Los mandamientos lo que hacen es ayudarnos a descubrir lo que reclama la realización más plena de nuestra condición humana. El mandamiento de Amar a Dios no es la imposición de un ególatra que quiere sentirse centro de todas las miradas y todos los afectos. Es una invitación para acercarnos al misterio insondable de la vida con una mirada de amor y confianza. Es la única manera realmente positiva de enfrentarnos a la angustia existencial que se esconde en el fondo de todo corazón humano. Amar al prójimo como a uno mismo es la única forma de tener un corazón de carne en vez de un corazón de piedra, de hacer crecer en nosotros las tendencias más positivas para nosotros mismos y para los demás. Nos permite superar el conocido verso de Antonio Machado: vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas. No, si realmente nos dejamos llevar por el amor que nos mostró Jesús, viviremos en paz con los hombres y en paz con nosotros mismos.</p>
<p>Cuando Jesús nos apremia para sentarnos a la mesa con los que vienen de Oriente y Occidente, en realidad nos presenta el camino para superar las estrecheces y las insuficiencias de nuestra propia cultura, de nuestra forma de ver la vida y de disfrutarla. Pablo nos dice: Probadlo todo y quedaos con los bueno. Pensar que nuestra cultura, nuestra forma de vida, incluso nuestra religiosidad, son perfectas y no tienen que aprender nada de nadie, no sólo sería una estupidez soberana, es que sería un gesto de soberbia totalmente inaceptable.</p>
<p>Nuestra civilización occidental ha logrado formidables realizaciones materiales, pero</p>
<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-medium wp-image-895" title="64 Reflex 8" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-8-224x300.jpg" alt="64 Reflex 8" width="224" height="300" /></p>
<p>también padece formidables carencias. El mismo desarrollo material no sólo se ha erigido en ídolo incuestionable que ahoga el espíritu, sino que cuestiona la propia supervivencia de nuestras sociedades, y hasta la vida del planeta. El hombre occidental se ha reducido al Hombre unidimensional de que hablaba Marcuse. Necesita un soplo de aire nuevo, que precisamente puede venir de otras culturas más apegadas a la madre tierra. Este hombre unidimensional ha desarrollado extraordinariamente la inteligencia instrumental, la capacidad técnica. Sabe cómo poner en órbita un sofisticado satélite artificial, pero ha perdido el hábito de pensar por qué y para qué lo hace. Y acaba usándolo para transmitir 60 canales de televisión que atonten un poco más a la gente.  Otras culturas conservan una sabiduría humana que se pregunta por el sentido profundo de lo que hacemos. Un diálogo sincero y humilde con esas culturas nos podría aportar elementos de los que tenemos una carencia alarmante.</p>
<p>En la cultura occidental se ha desarrollado una teoría de los derechos humanos que, bien mirada, parece un notable avance sobre lo que históricamente conocemos en la humanidad. Es una valiosa aportación que nuestra cultura puede y debe hacer a toda la humanidad. Pero desgraciadamente esas solemnes proclamaciones se quedan en papel mojado y perfumado, pero papel.</p>
<p>Son precisamente los que se tienen que jugar la vida para venir a nuestra mesa, porque en sus países se mueren de miseria, los que nos hacen ver todo lo que de brindis al sol tienen nuestros cacareados derechos humanos. Nos obligan a una cura de honradez y sinceridad en este terreno, lo que nos evitaría caer en un esquizofrenia destructora de nuestra propia estabilidad social.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-896" title="64 Reflex 9" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-9-300x190.jpg" alt="64 Reflex 9" width="300" height="190" /></p>
<p>Desde luego ninguna civilización ha dispuesto de la enorme capacidad de crear riqueza que posee la nuestra, pero seguramente es también la civilización menos capaz de disfrutarla, y se debate en un agotador y estéril esfuerzo para conseguir más y más. Nuestra sociedad opulenta busca desesperadamente la alegría de vivir en las drogas del alcohol, la coca o el consumo. Otros pueblos y otras culturas, que gozan de mucha mayor capacidad para disfrutar de la vida, aunque esta sea más sencilla y austera, nos pueden ayudar a encontrarla.</p>
<p>La gran mesa compartida nos acerca más al reino de Dios porque nos hace más humanos.</p>
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		<title>La riqueza está en la diferencia</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2009/la-riqueza-esta-en-la-diferencia/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 14:54:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Evaristo Villar
1. Reconocimiento de la diferencia.
Antes de ser reconocida como un valor o una carencia, la diferencia es una realidad. No hay más que abrir los ojos, despertar el oído, para percibir lo que está sucediendo en el hogar, en la ciudad, en las iglesias, en la tierra toda. Y esta diversidad aparece en primer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Evaristo Villar</strong></p>
<p><strong>1. Reconocimiento de la diferencia.</strong></p>
<p>Antes de ser reconocida como un valor o una carencia, la diferencia es una realidad. No hay más que abrir los ojos, despertar el oído, para percibir lo que está sucediendo en el hogar, en la ciudad, en las iglesias, en la tierra toda. Y esta diversidad aparece en primer plano, en pantalla,  antes de cualquier rechazo  y antes de todo movimiento hacia la convergencia y el encuentro. Desde la diversidad aparecen las diferencias de género y de sexo, las diferencias sociales y económicas, las diferencias étnicas, culturales y religiosas. Y también desde la diversidad, como imperativo ético,  se hace más  necesaria una política, que, en su acepción más noble, nos convoca a construir un hogar, una ciudad y una tierra donde sobreviva la riqueza de la pluralidad.</p>
<p>A regañadientes (algunos convencidos) hemos tenido que ir descubriendo que nuestro país nunca ha sido aquella &#8220;unidad de destino en lo universal&#8221; que proclamaban nuestros &#8220;salvadores&#8221; de antaño. No es necesario escarbar muy hondo en nuestras raíces  para descubrir la falacia de ese eslogan. Frecuentemente, en aras de una unidad forzada, hemos pasado sobre muchas diferencias e identidades que nos hubieran hecho espiritual y éticamente más ricos y, sobre todo, más realistas. Basta con echar una mirada a la organización político-administrativa de este país en Comunidades Autonómicas,  que  inicialmente fue una imperiosa  necesidad,  para reconocer ahora, a la vuelta de casi 30 años, una praxis normalizada y mayoritariamente asumida por los ciudadanos. Lo que demuestra que vivimos más seguros y tranquilos cuando somos capaces de asumir y armonizar políticamente nuestras diferencias. Es más, frente a la monotonía de un centralismo dominante y angosto, el país nos parece hoy un mosaico más rico y más vivo. Porque, como en el arco iris, la belleza radica en el conjunto de matices  que expresa la diversidad de colores</p>
<p>Nuestra diversidad se ha acrecentado en estos últimos años con la llegada masiva de extranjeros. Según las estadísticas más fiables,  la cifra ronda ya o supera  los 4 millones (más del 9% de la población total). Procedentes de distintas partes del mundo, estos flujos migratorios traen marcadas en la piel, llegan cargando sobre sus hombros sus propias diferencias. Tampoco son un bloque, también son diferentes entre sí. Evocan nuestro propio modo de convivir con las diferencias y nos provocan y convocan ante nuevas políticas de convivencia para evitar que lo diverso no se nos convierta en germen de  desigualdad.</p>
<p>Ni siquiera la religión  puede sobrevolar sobre las diferencias. Pasó ya el tiempo del patriarcalismo y el quiriarcado de las religiones. Se está imponiendo, contra viento y marea, el estatuto de igualdad. Desde la Constitución del 78 y su reconocimiento de la libertad religiosa, el Estado ha recobrado su a-confesionalidad. Todas las religiones (de “notable arraigo” en nuestro país), aunque diferentes en su propuesta ética y espiritual, no sólo son legítimas, también son legales. Si el fundamento de su legalidad está en nuestras leyes democráticas, la base de su legitimidad se apoya en el reconocimiento por parte de la sociedad  de la laicidad y de la ciudadanía de todas las personas y en la propuesta ético-espiritual que dichas religiones nos ofrecen. Las diferencias en este terreno tampoco tienen derecho a propiciar desigualdades en el propio ámbito religioso.</p>
<p>Será necesario &#8220;abrir bien los ojos&#8221; para diseñar un nuevo paradigma de convivencia donde tenga cabida la pluralidad en la que estamos inmersos, o, mejor, la diversidad en la que estamos viviendo. El mestizaje, la participación, la inclusión y la integración serán líneas de fuerza en este proyecto ético y político que, más allá del respeto y la tolerancia, apueste por un diálogo intercultural en que no haya ausentes.</p>
<p><strong>2. ¿Cómo convivir en y con la diferencia?</strong></p>
<p><strong>Una propuesta arriesgada</strong></p>
<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-medium wp-image-889" title="64 Reflex 4" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-4-261x300.jpg" alt="64 Reflex 4" width="261" height="300" /></p>
<p>La  propuesta  incluye dos miradas simultáneas,  una hacia la construcción de la propia  identidad desde el diálogo, lo que exige una pedagogía, un  aprendizaje, y otra hacia la elaboración de  un nuevo concepto de ciudadanía desde el reconocimiento de la diferencia.</p>
<p>1ª La construcción de la propia identidad en y con la diferencia no nace espontáneamente, ni tampoco puede ser fruto de una imposición. Se trata,  más bien, de un objetivo al que uno se acerca con adiestramiento y aprendizaje. Será el  resultado de un proceso en el que el individuo y la sociedad se van educando con paciencia y con tesón.  No se construye la identidad,  ya sea individual o social,  contra o frente  a lo diferente. La identidad se construye desde lo diferente, dejándose penetrar por lo diferente. Mi autonomía, mi autoestima, mi autorrealización no podrían ser sin la presencia del otro, del diferente. Paul Ricoeur (en su libro Sí mismo con otro. Hacia una recuperación del sujeto) ha establecido la relación entre identidad e ipseidad. La ipseidad va incorporando la diferencia, lo otro,  sin fundirse plenamente con ella, pero sin dejarla ajena a sí mima. De esta manera a lo largo de la propia biografía o historia  uno puede permanecer idéntico a sí mismo pero incorporando en su mismidad lo otro, que de alguna forma lo va coloreando, haciendo diferente. Ahora bien, esta construcción de esta identidad  no puede ser nunca monológica, fruto de un sujeto dominante, sino dialógica, en apertura y acogida, en diálogo. Sólo así es humanizante, es decir, supera el subjetivismo dominante  y  camina  hacia la construcción de la ciudadanía.</p>
<p><em>2ª La elaboración de un nuevo paradigma (concepto) de ciudadanía</em>. Esto nunca será posible desde la indiferencia o el desconocimiento, sino  desde le reconocimiento. De hecho,  la democracia gravita sobre el reconocimiento político entre ciudadanos. Hay tres fases o etapas de reconocimiento que se implican en forma  acumulativa (Cfr. JA Pérez Tapias, en Éxodo 83 y Del bienestar a la justicia. Aportaciones para una ciudadanía intercultural):</p>
<ol>
<li><em>El reconocimiento de mí por el otro</em>: Este reconocimiento que me otorga el otro es base de mi autoconciencia, de mi misma identidad. Para ser yo mismo necesito ser reconocido por el otro. La mirada que me devuelve el otro me humaniza y le humaniza: la ignorancia, la indiferencia, la negación me lleva al ostracismo, al aislamiento, al sin-sentido. (En la Fenomenología del espíritu, Hegel hizo hincapié en esta forma de reconocimiento). En el diálogo entre civilizaciones es esencial este primer reconocimiento: “que el otro me mire”.</li>
</ol>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-891" title="64 Reflex 5" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-5-300x94.jpg" alt="64 Reflex 5" width="300" height="94" /></p>
<ol>
<li><em>El reconocimiento recíproco</em>: Nos reconocemos igualmente humanos, capaces de respeto y de acuerdos. La democracia es la plasmación de este reconocimiento recíproco en cuanto todos nos reconocemos como sujetos de derechos inviolables. Desde aquí nos abrimos al reconocimiento universal de todos entre sí como ciudadanos integrando las diferencias. En el encuentro entre civilizaciones este paso reclama la emergencia de un nuevo sujeto –psicológico, moral y político- capaz de convivir integrando la diferencia.</li>
<li><em>El reconocimiento del otro por mí</em>. La interculturalidad y las relaciones interpersonales nos llevan a esta última forma más radical de reconocimiento: reconocer al otro en su alteridad, como co-sujeto, como igual. Lo que lleva como consecuencia mi responsabilidad hacia el otro. Es la primacía ética del otro lo que me descoloca respecto a mis propios  intereses.</li>
</ol>
<p>Desde este triple reconocimiento se abre camino hacia la construcción de una ciudadanía intercultural, que,  más allá de  la nacionalidad y la etnia,  vincula a los sujetos  al reconocimiento de los derechos humanos (respetando las diferencias). Esto  es ya el anticipo de la “ciudadanía cosmopolita” a la que debería aspirar el diálogo intercultural.</p>
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		<title>El largo camino del mestizaje</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 14:47:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Luis Pernía Ibáñez (CCP de Antequera)
Mestizaje viene del latín miscere, que significa mezclar, y hace referencia al cruce de europeos, africanos e indígenas realizado a partir de 1492 en la América colonial. Una metáfora para expresar esta realidad puede ser el título del libro del escritor peruano José María Arguedas: “Todas las sangres”.
El mestizaje interétnico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Luis Pernía Ibáñez (CCP de Antequera)</strong></p>
<p>Mestizaje viene del latín miscere, que significa mezclar, y hace referencia al cruce de europeos, africanos e indígenas realizado a partir de 1492 en la América colonial. Una metáfora para expresar esta realidad puede ser el título del libro del escritor peruano José María Arguedas: “Todas las sangres”.</p>
<p>El mestizaje interétnico es un fenómeno que se produce desde la Prehistoria. En Europa fue particularmente importante a comienzos de la Edad Media, con grandes migraciones de pueblos nórdicos y asiáticos, y continuó luego interrumpidamente, produciendo verdaderos complejos étnicos. La ampliación del mundo, producido por el descubrimiento de América a fines del siglo XV, activó más el mestizaje, especialmente en el Nuevo Continente en donde afluyeron grupos muy diversos: españoles, portugueses, franceses, africanos, etc. El mestizaje fundamental se dio, como señalamos, entre los españoles, los indios y los  negros, ninguno de los cuales era obviamente una raza; los españoles, por ejemplo, procedían de ancestros muy diversos: indoeuropeos, semitas y camitas, y los indios eran producto del cruzamiento de grupos mongoloides, australinos, malayo-polinésicos y del sureste asiático.</p>
<p>La aparición de los mestizos fue una sorpresa para la Corona, que había pensado en una sociedad bipolar de españoles e indios. Los mestizos gozaron de gran prestigio a comienzos de la colonización pues sus padres eran conquistadores, y a menudo, sus madres eran mujeres indígenas de gran rango, y fueron adscritos al grupo español. El Inca Gracilazo de la Vega es quizá el mejor representante de esta generación, que se sintió muy orgullosa de sus ancestros. La situación comenzó a cambiar de signo a partir de mediados del siglo XVI, cuando aumentó el prestigio de los criollos.</p>
<p>Mestizaje fue también el cruce de españoles y negros, cuya primera hibridación fue llamada mulato. En el devenir de los años las mezclas fueron cada vez más complejos, como cuarterón (español y mulato); el quinterno (español y cuarterón), etc. También se produjo el mestizaje de indios y negros resultando los llamados zambos. Pero la mezcla fue cada vez más intensa surgiendo de ella nombres tan curiosos como pardos, castizos, moriscos, jíbaros, coyotes, albinos, sambayos, cambujos, albarazados, barcinos o chinos.</p>
<p>Toda las historia ha estado atravesada por las mezclas de las infinitas migraciones y movimientos de las poblaciones en busca de mejores condiciones climáticas y alimentarias. Podemos decir que es como una inmensa paleta donde se han mezclado todos los colores de los diferentes pueblos. En nuestros días esa mezcla polícroma continúa  con los movimientos poblacionales de la última hora, que en nuestro país son los hombres y mujeres inmigrantes.</p>
<p>Este encuentro interactivo entre los diversos pueblos ha definido cuadros de enorme belleza, de feliz convivencia, pero también importantes desencuentros que han dibujado y dibujan escenas borrosas y en muchos casos dramáticas.</p>
<p>Los países anfitriones, a menudo, han ejercido involuntariamente una considerable presión para asimilar a las personas que llegan de lugares remotos. Solo marginal y esporádicamente los países anfitriones toman en cuenta las diferentes maneras de vivir, pensar  y ser. Cada cultura está envuelta  por un empaque, que presiona y ciega,  y que rechaza, de manera instintiva, todo lo que  sospecha como una intromisión. No hay objeción a la mera curiosidad o intercambio de información, mientras que se pruebe que no quedarían huellas tangibles.</p>
<p>En nuestra experiencia de casi veinte años en los movimiento prosociales es una</p>
<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-medium wp-image-885" title="64 Reflex 1" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-1-285x300.jpg" alt="64 Reflex 1" width="285" height="300" /></p>
<p>evidencia que las políticas migratorias intentan amparar una igualdad de derechos, pero no el derecho a la diferencia. Francia extremó su celo en la igualdad ante la ley, pero miró para otro lado en las especificidades de los recién llegados, en el derecho a la diferencia y ahí están las consecuencias.<br />
Abundando en la hipótesis de que el mestizaje ha sido y es un  largo y difícil camino, veamos las razones que asisten a estas dificultades. Son razones naturales, culturales y sociales. Entre las razones naturales podemos destacar el etnocentrismo, que es algo así como una sola explicación del mundo. Es la creencia de la superioridad de la propia etnia, hasta el punto  que las escasas bondades de las demás dependen de la nuestra, y, por supuesto, todas las maldades son invención exclusiva de los demás. Las potencias coloniales elevaron el etnocentrismo a la categoría de dogma y basaron  en él las sinrazones de su fuerza. Pero el etnocentrismo está en todas las sociedades. Hasta las autodenominadas “cosmopolitas” lo practican, solo que, en su caso, enaltecen su pertenencia a una supuesta cultura universal no menos única que las demás. En definitiva, la expresión popular etnocéntrica “mi pueblo, con razón o sin ella” es ubicua y eterna.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-886" title="64 Reflex 2" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-2-225x300.jpg" alt="64 Reflex 2" width="225" height="300" />Ente las razones culturales destaca con luz propia la teoría del choque de civilizaciones,  pero que conviene aclarar, porque la teoría del choque de civilizaciones o del complot islámico se ha ido elaborando progresivamente desde 1990, para proporcionar una ideología de repuesto al complejo militar e industrial estadunidense después del derrumbe de la URSS. El orientalista británico Bernard Lewis, el estratega estadunidense Samuel Huntington son su obra El choque de civilizaciones (1993), y el consultor francés Laurente Murawiec han sido los principales creadores de esta teoría, que permite justificar, de forma no siempre racional, la cruzada de EEUU por el petróleo. Mejor habría que pensar con Leonardo Boff, comentando el libro Planeta Favela 2006,  que la frase “choque de civilizaciones” acuñado por el mencionado fracasado estratega del guerra de Vietnan, Samuel Hintngton como formato de futuras guerras  se daría entre la ciudad organizada y la multitud de villas miseria del mundo. Y es que la humanidad siempre se organizó de modo que los grupos fuertes se quedasen con la tierra y sus recursos, dejando a la mayoría excluida. Con la irrupción del  neoliberalismo, en los ochenta, ese proceso tuvo vía libre: se privatizó todo, los bienes y servicios se concentraron en pocas manos a tal ritmo que los países periféricos quedaron desestabilizados socialmente, con millones y millones de personas lanzadas a la más pura informalidad. Para el sistema, ellos son el “aceite quemado”, “ceros económicos”, “masa superflua”.</p>
<p>Finalmente  las razones sociales del espinoso camino del mestizaje pueden sintetizarse en la inseguridad son los otros. Porque las diferencias entre las personas, en principio, no son las que producen la desigualdad, sino los mecanismos de exclusión asociados a esas diferencias. En el caso de la inmigración, construido sobre la diferencia nativo/ extranjero, la discriminación supone en primer lugar resaltar lo “diferente” del extranjero, categorizando algunos rasgos diferenciales que, en ocasiones, son meras circunstancias (haber nacido en otro lugar, no tener en regla sus papeles o expediente administrativo,  profesar otra religión, o hablar otra lengua) o, simplemente, fenotípicos: tener los ojos rasgados, ser moreno, hablar alto, etc.  Más aún, se resalta, que nuestra convivencia se encontraría amenazada por esos “nuevos bárbaros” de tal manera que se daría razón a Sartre cuando dice que “el infierno son los otros”. No es el otro como competidor de nuestro precario trabajo, sino su presunta condición de agresor de nuestra identidad individual y colectiva, que amenaza nuestras calles, nuestras noches y que nos roba nuestro futuro. Es el delincuente, el que nutre la agenda de los sucesos desagradables de nuestros periódicos, y que hay  arrojar por el barranco, como al chivo expiatorio bíblico.4d</p>
<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-medium wp-image-887" title="64 Reflex 3" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Reflex-3-212x300.jpg" alt="64 Reflex 3" width="212" height="300" /></p>
<p>Ante el difícil camino de mezcla, no hay que perder de vista la ética cristiana, basada en la fe en Dios Padre y Madre, que convierte a todos los otros en “hermanos y hermanas”  traduciendo esta afirmación, en el ámbito social, en la construcción de una sociedad solidaria. Los deberes con el otro son puestos en primer término, la justicia ya no es minimalista y la igualdad se armoniza con el respeto a diferencia.</p>
<p>Mientras sobrevuela la pregunta de cuál es la raíz axiológica de tantos imponderables a la mezcla, de tantas fracturas sociales, yo me quedo con el mestizaje de la propia vida, esas parejas mixtas y familias trasnacionales que me encuentro por la calle, mientras en la escuela de mi barrio, donde concurren 20 nacionalidades, el maestro ensaya, con inusual constancia, los versos de Pedro Guerra: “Contamíname, pero no con humo que asfixia el aire, pero sí con tus ojos y tus bailes, con los labios que anuncian besos. Contamíname, mézclate conmigo que bajo mi rama tendrás abrigo”</p>
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		<title>Mestizaje musical en las aulas</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 14:42:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
		<category><![CDATA[Vivir de otra manera]]></category>

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		<description><![CDATA[Ruth Dusil Diéguez
Profesora de Educación Secundaria
rdusil@educa.madrid.es
La labor del educador de hoy día debe ir más allá de la mera instrucción, que busca satisfacer la exigencia de los nuevos perfiles laborales,  para establecer un modelo de persona  desde una concepción profundamente humanista. Se trata de una formación imbuida de valores que aumente la sensibilidad social ante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: right;">Ruth Dusil Diéguez</h3>
<h3 style="text-align: right;">Profesora de Educación Secundaria</h3>
<p style="text-align: right;">rdusil@educa.madrid.es</p>
<p style="text-align: left;">La labor del educador de hoy día debe ir más allá de la mera instrucción, que busca satisfacer la exigencia de los nuevos perfiles laborales,  para establecer un modelo de persona  desde una concepción profundamente humanista. Se trata de una formación imbuida de valores que aumente la sensibilidad social ante las diferencias agraviantes y, al mismo tiempo, atender a la multiculturalidad de las sociedades contemporáneas, que requiere una respuesta educativa conciliadora e integradora.</p>
<p style="text-align: left;">Los planteamientos educativos tradicionales encomendaban la responsabilidad de la formación en valores a la Religión, la Ética, las Ciencias Sociales, etc. Actualmente, como bien saben los docentes, dicha formación impregna todas las asignaturas que cursan los alumnos. La música, como lenguaje universal, se convierte en materia privilegiada para educar en la comprensión internacional, incluso a dar un paso más: el reto de no solo sumar culturas sino de integrarlas, hacia una nueva sociedad sin barreras.</p>
<p style="text-align: left;">La estética del Romanticismo ya definió la música como el arte que conmueve al espíritu de forma más directa y más íntima entre todas las bellas artes, aunque todavía hoy no comprendamos bien los mecanismos por los que la música ejerce semejante fascinación en los seres humanos. Todos, en alguna ocasión hemos escuchado alguna música ajena a la que escuchamos habitualmente, o una canción en un idioma que no conocemos y hemos notado cómo las sensaciones nos embargaban entrando en comunión con nosotros mismos. Así ocurre, por medio de la música, cómo dos personas de sociedades y culturas antagónicas, sin idioma en común pueden compartir su música o un referente musical y producirse un acercamiento y una comunicación real instantáneas.</p>
<p style="text-align: left;">Basándonos en el conocimiento de otras culturas y países propiciamos el respeto a las diferencias étnicas y culturales. Pero el reto de que hemos hablado encuentra su reflejo en la idea de mestizaje, es decir, la “mezcla” que supera lo diferente, incluso antagónico, para crear algo nuevo e integrado. Este concepto, en términos musicales, se conoce como fusión musical.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-878" title="64 Vivir 3" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Vivir-32-300x225.jpg" alt="64 Vivir 3" width="300" height="225" /></p>
<p style="text-align: left;">A pesar del panorama multicolor de hoy día o quizá debido a ello,  los alumnos verbalizan su rechazo y racismo cultural hacia lo diferente poniendo así de manifiesto un problema subyacente de temor a la invasión cultural, esto es, el miedo referido a que los extraños puedan contaminar la cultura del lugar de acogida incluso sustituirla. Es un hecho que todos los pueblos, en mayor o en menor medida, son celosos guardianes de sus tradiciones y patrimonio cultural heredado pero, en las circunstancias actuales de globalización, es necesario un nuevo espacio de convivencia, de equidad, sin la violencia que implica la dominación cultural.</p>
<p style="text-align: left;">El tratamiento únicamente conceptual de estas ideas con alumnos de E.S.O. resulta, en ocasiones, arduo, debido a su rechazo. Sin embargo, mediante actividades musicales, se facilita su asimilación al convertirlas en una vivencia personal.</p>
<p style="text-align: left;">Cuando trabajamos en clase el acercamiento cultural sin prejuicios a través de las emociones que la música nos produce, los alumnos detectan aquello en lo que unos y otros nos diferenciamos, reconocemos lo que los demás pueden ofrecerme como forma de enriquecimiento personal y, a su vez, lo que yo tengo para ofrecer. Fusionando por sí mismos los elementos musicales de unas y otras músicas los alumnos asimilan que las culturas que se mantienen en condiciones endogámicas tienden a anquilosarse impidiendo su crecimiento y desarrollo. El hecho de hacer una música que integra elementos dispares pero nueva en sí misma desarrolla en los individuos la conciencia creadora y la capacidad para la  acción y la actuación.</p>
<p style="text-align: left;">Con la música como elemento de partida y la labor del día a día, se irán desmoronando las barreras del miedo.</p>
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		<title>Ébano y arce: El mestizaje en la pareja</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 14:40:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2007]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 64. Un mundo sin fronteras 4. Mestizaje (Diciembre 2007)]]></category>
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		<description><![CDATA[O.M.
Cuando contemplamos un mueble de madera nos recreamos en las betas, los nudos, el contraste y llevados por la moda pasamos del purismo del cerezo casi impoluto a la rotundidad del wenge profundo y alistonado. Nuestro hogar comenzó como un encuentro de contrastes llegados desde los dos extremos del espectro: éramos ébano y arce.
Nos conocimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">O.M.</p>
<p>Cuando contemplamos un mueble de madera nos recreamos en las betas, los nudos, el contraste y llevados por la moda pasamos del purismo del cerezo casi impoluto a la rotundidad del wenge profundo y alistonado. Nuestro hogar comenzó como un encuentro de contrastes llegados desde los dos extremos del espectro: éramos ébano y arce.</p>
<p>Nos conocimos hace más de un lustro. Hemos creído siempre que nuestros destinos habían sido engendrados y entrelazados desde antes de la creación del mundo y un día sin buscarlo se cruzaron por casualidad en un encuentro de CCP. Sonrisas, una o dos conversaciones breves en un idioma que ambos hablábamos como extranjeros,  pero que favoreció un primer acercamiento, intercambio de teléfonos y poco más. Vivíamos a más de cinco horas de distancia. ¡Adiós, ya hablaremos! Pronto se produjo la primera llamada. Era Navidad. Comenzó un intercambio epistolar preñado de sinceridad e ilusión. No había nada más que amistad entre nosotros pero era de las auténticas, aquellas que se comunican directamente al corazón. Después de varios meses cierto acontecimiento triste acelera el reencuentro cara a cara. Era como si el terreno estuviera labrado y abonado, esperando la siembra. Ambos estábamos nerviosos. Habíamos compartido impresiones, opiniones, planes, visiones del mundo siempre desde la distancia, ¿qué sucedería en la cercanía?</p>
<p>Fue sencillo, nos sentimos como almas complementarias que se habían esperado desde tiempo.  En aquel momento el ambiente que nos rodeaba mostraba enorme recelo y temor hacia el inmigrante, estamos hablando de hace más de una década cuando casi ni existían los teléfonos móviles. Seria muy ostentoso decir que fuimos valientes,  pero la realidad es que no tuvimos miedo. Pudiera decirse que éramos una versión encarnada del texto bíblico que dice que donde hay amor no existe el temor. No quiero decir que estuviéramos ciegos, como se supone a los enamorados; tampoco era un exceso de ilusión ni de confianza en nosotros; la verdad es que teníamos FE. Una fe autentica y firme que se enraizaba en nuestra creencia común en aquel que lo sabe todo, lo puede todo y es capaz de convertir el desierto en un vergel. Sabíamos que lo que nos quedaba por delante era difícil: incomprensiones, sobreprotecciones, desengaños… Todo habría de llegar a su tiempo por parte de familiares, amigos y nosotros mismos; nos sentíamos, no obstante, equipados para superarlo. Teníamos un aliado poderoso a nuestro lado,  el espíritu de fortaleza.</p>
<p style="text-align: right;"><img class="alignright size-medium wp-image-874" title="64 Vivir 2" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2009/08/64-Vivir-21-211x300.jpg" alt="64 Vivir 2" width="211" height="300" /></p>
<p>Queríamos vivir en verdad y en la verdad,  por eso nos casamos muy rápido contra el consejo de muchos muy cercanos a nosotros. Hubo otros muchos que nos apoyaron en todo momento y hacia ellos sigue vivo nuestro agradecimiento. Nos adentrábamos en una ruta inexplorada, éramos peregrinos en un camino que estaba por hacer y nos pusimos a caminar. El verano siguiente llegó fecundo y nos trajo a nuestra hija. Estábamos solos en la madrugada de camino al hospital y sabíamos muy bien lo que éramos: dos que habían decidido fundirse en uno y después de esa noche haríamos posible un mundo diferente en el que los seres humanos nacerían como frutos del encuentro, la compresión y la acogida. Ella llega a nosotros preciosa y fuerte, tanto que el pediatra se sorprendió por que su cabeza se sostenía perfectamente erguida. Cuatro años después llega nuestro hijo, con los ojos abiertos y contemplando la vida con decisión desde el principio. Así es como hemos querido educarlos, seguros de sí mismos y conocedores de sus orígenes. Africano-europeos, ciudadanos del mundo, eso son ellos, los que nos seguirán, son nuestra esperanza y prolongan nuestra fe. Hemos querido mostrarles un mundo que nosotros creímos posible desde el principio. Hemos viajado y viajaremos para abrir su mirada y enraizar sus experiencias. Bailamos al son del tambor y también del violín. A veces comemos patatas fritas y otras tantas yuca.</p>
<p style="text-align: left;">Nos hemos sentimos observados y juzgados, nos hemos equivocado en muchas cosas y hemos caído quebrados en incontables ocasiones. Sin embargo, damos testimonio de que nuestra esperanza era cierta y todo este tiempo ÉL nos ha conducido “en la palma de su mano”. Si nos gozamos en algo es en haber tenido fe, ese es nuestro tesoro.</p>
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