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	<title>Revista Utopia &#187; Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)</title>
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		<title>LA PAZ CRISTIANA. PROPUESTA EVANGÉLICA</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 13:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Xavier Picaza
Teólogo
A finales del siglo XVIII, Kant escribió un libro muy significativo con el título de La paz perpetua (edición castellana reciente en Tecnos, Madrid 1985). En aquel tiempo, al final de un largo período de un predominio eclesiástico de tipo violento, que se había expresado en las luchas entre católicos y protestantes (siglos XVI-XVII), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Xavier Picaza</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Teólogo</strong></p>
<p>A finales del siglo XVIII, Kant escribió un libro muy significativo con el título de La paz perpetua (edición castellana reciente en Tecnos, Madrid 1985). En aquel tiempo, al final de un largo período de un predominio eclesiástico de tipo violento, que se había expresado en las luchas entre católicos y protestantes (siglos XVI-XVII), parecía necesario superar las religiones positivas, para que los hombres pudieran alcanzar por sí mismos la paz, a través de su razón y esfuerzo. Kant pensaba, además, que esa meta final sólo surgiría allí donde los hombres abandonaran los grandes principios de tipo metafísico o religioso y buscaran como puros comerciantes el logro de sus intereses, sabiendo que unos necesitan de otros en un mundo entendido ya como mercado.   </p>
<p>Han pasado dos siglos y hemos visto que &#8220;la paz de los comerciantes&#8221; que buscaba Kant se ha convertido en la mayor de las violencias a través de la dictadura del mercado, en línea capitalista, y a través del imperio que ha surgido para defender ese mercado, creando para ello una red de mentiras que tienen a gran parte de la humanidad engañada y cautiva. Tampoco las iglesias han logrado ofrecer hasta ahora una contribución importante a la paz de este mundo, quizá porque a veces ellas han estado más interesadas en la paz del más allá y en la defensa de sus privilegios, considerando ese mundo valle de lágrimas y luchas que no pueden evitarse.  Pues bien, a pesar de eso, en este momento en que la violencia parece amenazarnos con más fuerza (a comienzos del tercer milenio), tenemos que seguir buscando la paz a través de la razón ilustrada (aunque por caminos distintos de los que pensaba Kant) y podemos ofrecer una propuesta cristiana, de evangelio, superando las posibles estrecheces y egoísmos antiguos de las iglesias. Esta no será una paz de la razón contra la religión, ni, al contrario, una paz de la religión contra la razón, sino una paz de todos.  Dentro de ellas queremos destacar los elementos evangélicos.</p>
<p><strong>1 Paz de Dios</strong>, una paz religiosa y ecológica. Estrictamente hablando, esta paz del evangelio no puede identificarse ya con el triunfo de una determinada confesión cristiana (la iglesia católica o protestante), sino que ha de ser expresión de una fe que se expresa en el amplio campo de la vida, una fe entendida como regalo o gracia. No somos dueños de la vida, nos la han dado; no podemos imponerla por la fuerza, nos la han ofrecido, sin que nosotros hubiéramos hecho méritos para conseguirla. Así decimos que la vida es un don, para nosotros y todos, añadiendo que tiene un valor superior a todos los restantes valores sociales o institucionales.   Desde ese fondo podemos entender la paz como fruto de una gracia que está vinculada con la misma contemplación de la naturaleza, en la línea de Mt 6: &#8220;mirad los lirios del campo, mirad los pájaros del cielo&#8230;&#8221;.</p>
<p>Esta no puede ser una experiencia ingenua, pues en la naturaleza hay muchas cosas que nos sobrepasan por su gran dureza y violencia (la evolución de las especies es dura, hay catástrofes cósmicas), pero, al mismo tiempo, ella evoca y despliega ante nosotros el regalo de la vida. No puede haber paz cristiana sin paz ecológica, sin un gran respecto hacia la vida del mundo en el que ha surgido el regalo inmenso de nuestra vida humana. Somos demasiado pequeños para construir la paz, no podemos fabricarla como se fabrica un avión o una máquina. Por eso, debemos agradecerla, como agradecemos la vida: no la hemos hecho, nos han dado la vida. Como dice el Credo, hablando de Jesús, también nosotros somos &#8220;engendrados, no creados&#8221;. Hemos recibido la paz, no podemos hacerla. </p>
<p><strong>2 Paz personal y dialogal</strong>. En este contexto podemos y debemos hablar de la paz como experiencia personal de integración, como un modo radical en el que cada uno agradecemos la vida y  nos aceptamos a nosotros mismos, <img class="alignright size-medium wp-image-1916" title="53 pg 25" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-25-300x265.jpg" alt="53 pg 25" width="300" height="265" />reconociendo lo que somos y valorando lo que hacemos, dando gracias por ello, porque Dios o la Vida nos han hecho capaces de vivir y actuar de un modo responsable. En esta línea, la paz es un camino personal, que cada uno debe recorrer descubriéndose a sí mismo, descubriendo su propia vocación, esto es, su lugar y tarea en la vida. Por eso, la paz cristiana empieza siendo una experiencia de maduración interior, de superación de los conflictos y pasiones interiores que pueden destruirnos y hacernos violentos. Sin paz interior y personal no hay paz externa. Así lo ha destacado sobre todo el budismo y las religiones orientales, que interpretan la paz como actitud y  experiencia interior de pacificación.  El evangelio de la paz cristiana puede recorrer un largo trecho con esas religiones.</p>
<p>Pero, siendo integración personal, la paz cristiana se expresa en el amor mutuo y en la justicia social, pues el hombre es amor y sólo cuando le aman y ama de manera radical puede vivir pacificado, superando así el nivel de los intereses (Kant), el enfrentamiento mutuo entre el dueño y el esclavo (Hegel) o un tipo de lucha de clases que habían propuesto algunos tipos de marxismo o que defiende de hecho el capitalismo actual. Ciertamente, los intereses existen e influyen en la vida, pero en contra de Kant, nosotros sabemos que ellos no bastan para construir la paz, porque al final de todo, siendo un don recibido, la paz tiene que ser también el resultado de un esfuerzo básicamente desinteresada y gratuito de los hombres. Esta es la paz de amor mutuo, del descubrimiento y despliegue de la solidaridad, la paz de la justicia, como indicaremos.</p>
<p><strong>3 Paz afectiva</strong>, enamoramiento y perdón. En este contexto podemos hablar de la paz como una experiencia afectiva de diálogo en amor: igual que me acepto a mí, tengo que aceptar a los otros como distintos y autónomos, sin querer imponerles mi forma de ser y mis criterios, &#8220;mi democracia&#8221;, &#8220;mi religión&#8221;.  La paz es una experiencia de aceptación de la multiplicidad: es amar a los demás como a mí mismo, a los piensan de un modo distinto y son diferentes. La paz no tiene un color, sino que ha de ser un arco iris de colores, una experiencia en que el blanco se goza de que exista el amarillo y sea distinto y el verde se goza en el violeta, etc. Sin una aceptación y despliegue profundo del amor entendido como descubrimiento y gozo de las distinciones es imposible la paz.  En este contexto podemos hablar de la paz suma del enamoramiento entre un hombre y una mujer (¡tan distintos!), o entre dos seres humanos del sexo que fuere (¡tan distintos!), que descubren en su distinción y amor la paz más alta del misterio, como regalo originario&#8230;  Esta es la paz del Cantar de los Cantares,  la paz de los amantes  que descubren su vida como regalo de amor y de esa forma la regalan y comparten, superando el nivel de los enfrentamientos por causa del prestigio o del poder. </p>
<p>Esta es la paz del perdón, que es el único principio capaz de romper el círculo de una espiral infinita de acción y reacción, según las leyes del talión o de la pura justicia impositiva. Quizá la autora que mejor ha hablado de la paz cristiana como expresión de perdón ha sido la judía Arendt, que sufrió las persecuciones de los nazis:  «El descubridor del papel del perdón en la esfera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso y lo articulara en un lenguaje religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular» ( La condición humana, Paidós, Barcelona 1993, 258). Este perdón es fruto y creación de amor. No es una simple amnistía, ni es resultado de un cálculo partidista, sino expresión de generosidad creadora y de aceptación del otro no sólo como distinto, sino a veces como discordante, pero no para suprimirle (e imponer de esa forma un tipo de pensamiento único y de vida única), sino para superar la discordia en un amor más alto, a través del perdón.</p>
<p>Este es el perdón del Padrenuestro, tomado al pié de la letra: «Perdona nuestras deudas, pues (=como) nosotros perdonamos a nuestros deudores&#8230;». A lo largo de los siglos han cambiado las formas en que la iglesia ha celebrado el perdón de un modo personal y social. Actualmente el sacramento del perdón, entendido como confesión privada de los pecados, parece estar en una crisis irreversible. Pero no se puede hablar de paz cristiana allí donde no hay perdón. Por eso, si la Iglesia quiere ser portadora de una paz evangélica tiene ser capaz de crear signos y mediaciones de perdón.</p>
<p><strong>4 La paz de la justicia</strong>. Después de lo anterior podemos hablar de la  justicia, entendida en el sentido bíblico, como defensa de los pobres y excluidos, de los huérfanos, viudas y  extranjeros que son privilegiados de Dios, conforme al libro del Deuteronomio (cf. Dt 10, 17-19; 16,11-12; 24,17-22; 27, 15-26). Esta es la paz que rompe todos los esquemas del sistema establecido (que tiene como finalidad la defensa de su orden establecido), para edificarse a partir de los más pobres, a través de una justicia que invierte el orden normal de los poderes del mundo. En la base de la paz cristiana no está una determinada Constitución eclesiástica o civil, nacional o internacional, sino el derecho de los <img class="alignright size-medium wp-image-1917" title="53 pg 26" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-26-300x290.jpg" alt="53 pg 26" width="300" height="290" />pobres, de los cojos-mancos-ciegos, de los encarcelados y desnudos, de los enfermos y hambrientos (cf. Mt 25, 31-46). Esta no es por tanto una paz hecha de exclusiones, sino todo lo contrario; ella se construye a partir de los más pobres, no para defender el sistema, ni para excluir a nadie, sino para que los pobres vivan, sueñen, caminen&#8230; Y sólo a partir de ellos, en el hueco abierto por esos rechazados del sistema, podrán vivir y tener esperanza todos, incluso los que ahora dicen «paz paz» pero preparan su guerra, es decir, la defensa de sus intereses (cf. Jr 6, 14).</p>
<p><strong>5 Conclusión: la paz cristiana</strong> ¿Un proyecto posible?  Kant había programado el surgimiento de una Constitución Civil universal (no europea, sino mundial), una Federación de Estados capaces de vivir en concordia, aunque de hecho ha surgido más bien un mercado egoísta y un imperio violento. Por eso, aceptando los valores ilustrados de su propuesta, será necesario educar mejor a los hombres, para que no caigan en los riesgos del puro mercado y del imperio. Sigue en pie el proyecto kantiano,  pero debe realizarse de otra forma, a través de un camino en el que  puede ser muy importante la aportación de los cristianos, que no deben tomar para ello el poder e imponer su tipo de paz o de moralidad por la fuerza (como ha veces lo han hecho y como lo hicieron lo comunistas rusos el años 1917), sino servir de fermento de paz, desde instituciones que no son impositivas, ni obligatorias.</p>
<p>Eso significa que las iglesias cristianas no se constituyen como un grupo de poder al lado de otros (o por encima de los otros, especialmente de los Estados y del sistema económico-imperial), sino que ofrecen una experiencia de reconciliación concreta entre hombres y mujeres de pueblos y culturas diferentes, no para que ellos abandonen sus culturas y se igualen entre sí, sino para que puedan dialogar y vincularse unos con otros, desde su propia diferencia. El judaísmo era y, en algún sentido, sigue siendo una nación particular al lado de las otras. También el Islam tiende a configurarse, al menos en cierto sentido, como un grupo social, con una cultura propia. Los cristianos, en cambio, no quieren ser una nación, ni un grupo de poder fáctico entre otros, sino que quieren vivir y ofrecer una experiencia de diálogo abierto, unos espacios de paz humana (familiar y social, de perdón y justicia) que puede expresarse en grupos y naciones diferentes, con culturas y formas políticas distintas. La paz cristiana es una fraternidad abierta, de tipo gratuito, que no niega las formas de vida y las culturas particulares, sino que quiere que todas ellas dialoguen en una armonía de amor, en un arco iris bello de colores desde los más pobres y expulsados de la tierra.</p>
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		<title>EL SIGLO XX Y LA GUERRA Y EL SIGLO XXI Y LA PAZ</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 13:42:42 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Jaume Botey Vallés
Profesor de historia de la UAB
El siglo XX ha sido, con mucho, el que más muertes por guerra ha producido de la historia de la humanidad. Se calcula que de manera directa o indirecta han sido unos 180 millones de personas. Se han incrementado las guerras de todo tipo, se han multiplicado los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Jaume Botey Vallés</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Profesor de historia de la UAB</strong></p>
<p>El siglo XX ha sido, con mucho, el que más muertes por guerra ha producido de la historia de la humanidad. Se calcula que de manera directa o indirecta han sido unos 180 millones de personas. Se han incrementado las guerras de todo tipo, se han multiplicado los ejércitos y se ha perfeccionado la tecnología militar. Nunca en la historia de la humanidad, ni siquiera proporcionalmente, se habían destinado tantos recursos para descubrir nuevos métodos para matar más eficazmente.</p>
<p>Y han cambiado las víctimas. Hasta la 1ª. Guerra Mundial los muertos eran mayoritariamente “los que iban a la guerra”, los soldados. El porcentaje de víctimas civiles fue entonces de un 5%. Pero Guernika fue el ensayo del bombardeo masivo de población inocente, que continuó durante toda la II Guerra Mundial -en ella parece que el porcentaje de víctimas de población vivil fue del 65 %- hasta la masacre de Hiroshima. Y hoy, con los genocidios de Indonesia, Grandes Lagos, Sudán, Irak, etc. se estima que de cada 100 muertos en guerra 7 son soldados y 93 civiles, de los cuales 34 son niños. Las ciudades, las grandes aglomeraciones y centros de vida social, se han convertido en los objetivos privilegiados. Los que mueren son fundamentalmente los pobres, los que tienen menos resistencia o menos posibilidades de huir.</p>
<p>Hemos construido una endiablada retórica para convencernos de que la guerra es necesaria para construir la paz y de  que es necesario incrementar los ejércitos y la capacidad de destrucción para que no haya más destrucción. Ahora mismo estamos dando pruebas de este cinismo con ocasión de la desafortunada Constitución Europea en la que nos comprometemos a crear un nuevo ejército que nos defienda de posibles agresiones exteriores (¿de quién?).</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1911" title="53 pg 22" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-22-259x300.jpg" alt="53 pg 22" width="259" height="300" />La retórica exige, como demuestra Anne Morelli en un precioso librito “Principios elementales de propaganda de guerra”, que toda declaración de guerra debe venir acompañada de devotos deseos de paz. Nadie provoca la guerra, la culpa siempre es del otro. En este sentido iban em 1914 las declaraciones del Kaiser, en 1939 las de Hitler y las de Bush, Toni Blair y Aznar en la invasión de Irak. En la guerra moderna la desinformación, o mentira, es la más importante arma de guerra.</p>
<p>Quisiera poner además de manifiesto tres aspectos que a mi entender han caracterizado los conflictos de este final del s. XX y comienzos del XXI.</p>
<p>1.- Hasta 1989 la “guerra fría”  fue verdadera guerra “caliente” en casi todo el hemisferio sur. Muchos eran conflictos heredados de los complejos procesos de descolonización. Pero otros fueron simplemente el traslado hacia la periferia del conflicto central entre las dos superpotencias, es decir, el equilibrio geoestratégico se pagó por parte de los pobres con el equilibrio de la muerte. India, Pakistán, Bangladesh, Corea, Vietnam, Camboia, Laos, Argelia, Angola, Mozambique, Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Nicaragua, Salvador, Guatemala, Colombia, Rwanda, Tanzania, Uganda, Sierra Leona, Sahara Occidental, Liberia, Etiopía, Eritrea, Afganistán, Irán, Iraq, etc., etc. son algunos de los nombres que ubican el horror y que identifican países y poblaciones mártires. Pero la caída del muro de Berlín no significó la caída de los odios sino nuevas máscaras para los odios de siempre porque las causas de la guerra, alimentadas desde dentro y desde fuera, tomaron nuevos perfiles: la exclusión nacional, étnica, cultural y religiosa: Grandes Lagos, Croacia, Kosowo, Armenia, Azerbaián, Cachemira, Georgia, Chechenia, Palestina, etc. Y mientras Occidente pretende protegerse con un terrorífico escudo espacial, este mismo Occidente –los cinco países permanentes del Consejo de Seguridad y de manera especial EEUU- es el más importante exportadore de armas hacia el Sur.</p>
<p>2.- La pasión ideológica a lo largo de este trágico siglo ha sido un verdadero carnaval de convicciones homicidas en nombre de grandes mitos. Fueron los dioses laicos del s. XX: supremacía nacional, sociedad igualitaria, la <img class="alignright size-medium wp-image-1912" title="53 pg 23" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-23-300x222.jpg" alt="53 pg 23" width="300" height="222" />apocalíptica lucha de clases, la globalización del mercado, el sufragio universal como garantía de democracia. Pero estos dioses se comieron a sus propos hijos: en defensa de la pureza racial se crean los campos de exterminio, en nombre de la igualdad social y abolición de clases se manda al proletariado a los gulags, para defender la libertad del mercado millones de seres humanos son condenados a la esclavitud, se invocan los derechos humanos para exigir la renuncia a los mismos, el “no hay nada que hacer contra este sistema” se presenta como nuevo dogma impuesto por los nuevos vaticanos del mundo moderno, el FMI y BM, el nuevo mito de la seguridad nacional provoca mayor inseguridad, para “imponer” la democracia se bombardea a la población incocente, el nombre de Dios se utiliza para lanzar unos pueblos sobre otros en una macabra empresa de asesinato mútuo.</p>
<p>3.- Más allá incluso de las ideologías, los discursos para incitar al asesinato en masa se construyen sobre el desprecio absoluto del otro. Se trata por lo tanto de alimentar este odio a partir de elementos no racionales, fundamentalmente identitarios, de la construcción del “otro” como estigma, como ser despreciable. “Otro” es todo aquél que no soy yo, que no es de mi raza, de mi color, de mi lengua, de mi cultura, de mi religión. Con el desprecio a las características visibles del “otro” se facilita el odio y en consecuencia se exhime a la propia conciencia de responsabilidades y se puede con mayor facilidad pisotear el dolor ajeno. Sólo así pueden explicarse las atrocidades que seres humanos normales han podido cometer en Palestina, en Chechenia o en la cárcel de Abu Graïb con otros seres humanos simplemente por el diferente color de la piel o por su modo de rezar distinto. Serbios, croatas y bosnios, hutus y tutsis, judíos y palestinos, rusos y chechenos, turcos y kurdos, ladinos y maias, georgianos y azerbaianos, irlandeses católicos y calvinistas, sudaneses cristianos y musulmanes, tamiles y cingaleses, sijs e hindúes, gitanos y payos y una interminable lista se hunden en un abismo de hostilidad en la que inteligencia y corazón se unen para cometer acciones de una inmensa crueldad.</p>
<p>Con toda seguridad los padres de esta civilización, que hace doscientos años en el siglo de las luces, confiaron en el uso de la razón para crear una ética colectiva basada en el aprecio mútuo, no nos reconocerían hoy como herederos suyos. El siglo de los grandes progresos ha sido el siglo de las grandes pasiones ligadas a la pureza de la sangre, al mito nacional, y en especial a la divinidad y al culto. El final del s. XX, de manera no esperada, ha sido el momento del renacimiento de los fundamentalismos.</p>
<p>Sin embargo y a pesar de que este momento no permite grandes euforias, también es cierto que hoy hay más señales de esperanza que antes. Vivimos un momento de cambio civilizatorio, las esperanzas de momento están soterradas, germinando, el cambio será lento, pero hay muchas más semillas que antes. Porque a pesar de las declaraciones integristas de las jerarquías cristianas, de los rabinos sionistas o de los imames musulmanes, el progreso de la libertad de conciencia es imparable y son mayoria las bases que buscan en la religión un espacio de encuentro y no de competencia y porque a pesar de la nueva dogmática neoliberal son cada vez más los que luchan por los derechos de los pobres dado que la paz verdadera, la paz que dura, sólo puede ser fruto de la justicia.</p>
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		<title>EL ROSTRO ACTUAL DE LA GUERRA</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 13:34:42 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
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		<description><![CDATA[Manuela Mesa. Directora del CIP
 Los conflictos armados del siglo XXI  son de una naturaleza muy diferente al de hace tan sólo tres décadas. Se producen en el interior de los Estados y no entre Estados como ocurriera en el pasado. En el periodo 1989-2002, el 94% de los 116 conflictos producidos han sido intraestatales, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Manuela Mesa. Directora del CIP</strong></p>
<p> Los conflictos armados del siglo XXI  son de una naturaleza muy diferente al de hace tan sólo tres décadas. Se producen en el interior de los Estados y no entre Estados como ocurriera en el pasado. En el periodo 1989-2002, el 94% de los 116 conflictos producidos han sido intraestatales, y sólo el 6% restante, conflictos entre Estados. Aproximadamente el 42% de los conflictos armados actuales tienen más de veinte años de antiguedad, y sólo un 20% tiene un máximo de cinco años de existencia .<img class="alignright size-medium wp-image-1907" title="53 pg 20" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-20-300x286.jpg" alt="53 pg 20" width="300" height="286" /></p>
<p>Se considera que hay conflictos armados cuando dos o más actores se enfrentan violentamente por el poder político o el territorio, y uno de esos actores se reivindica o es reconocido internacionalmente como el Estado. La gravedad de un conflicto se mide por el número de víctimas mortales, destrucción de infraestructura, impacto en el número de refugiados, entre otros factores.</p>
<p>Los conflictos armados modernos tienen diversas raíces. Una parte importante de ellos se producen en los llamados Estados Frágiles  o en colapso. Esa fragilidad tiene sus pilares en el sistema colonial, en el fracaso de la construcción del Estado nación en la fase poscolonial, en la integración dependiente en la economía mundial, y en la corrupción de las elites del poder local. El Estado está ausente o tiene poca capacidad reguladora sobre los conflictos cotidianos, con lo que aparecen estructuras paralelas de autoridad, dominio y control político y social, además de estructuras económicas irregulares.</p>
<p>Los Estados frágiles se han integrado en la economía mundial a través del comercio legal e ilegal de sus materias primas (petróleo, diamantes, uranio, oro, café, entre otros), la droga y generando complejas redes de compras y venta de armas. Aprovechan los procesos de globalización para explotar y vender recursos, comprar armas y blanquear capitales en mercados financieros desregulados.</p>
<p>La guerra clásica del pasado ha sido sustituída en gran parte por enfrentamientos armados protagonizados por grupos irregulares que, en su estrategia orientada hacia la población civil, violan e ignoran sistemáticamente todos los derechos y las normas básicas del Derecho Internacional Humanitario. Estos nuevos actores abarcan además de los ejércitos, las guerrillas, los narcotraficantes, las milicias armadas, grupos integristas violentos, sicarios, grupos de seguridad privados, niños soldados, traficantes de armas, entre otros. Utilizan métodos como el genocidio, la limpieza étnica, violaciones masivas de mujeres, los secuestros, las extorsiones, las mutilaciones, el terrorismo, las ejecuciones sumarias, reclutamiento forzoso de menores, etc. En estos conflictos la principal víctima es la población civil y además se convierte en objetivo en sí mismo, lo que tiene como consecuencia el aumento de personas desplazadas y refugiadas en los últimos años.</p>
<p>Existen múltiples factores de riesgo capaces de desencadenar el conflicto. Por ejemplo, la pobreza, la inestabilidad política, la injusticia, la apropiación de recursos,la religión etc.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1908" title="53 pg 21" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-21-300x223.jpg" alt="53 pg 21" width="300" height="223" />La pobreza no está ligada automáticamente a la existencia de un conflicto armado, como lo muestra la gran cantidad de países pobres que nos sufren guerras, pero la injusticia social sumada a la represión política, a la falta de reconocimiento identitario puede conducir a la explosión de un conflicto. Más de la mitad de los conflictos armados actuales se producen en países con una renta por habitantes inferior a los 2.000 dólares.</p>
<p>La abundancia de recursos naturales ha contribuido a alimentar guerras en un amplio abanico de países del mundo en desarrollo: recursos como el petróleo y el gas natural, minerales y metales, piedras preciosas, madera y productos agrícolas como el café y derivados de las drogas. En casi la cuarta parte de las aproximadamente cincuenta guerras y conflictos armados activos en los últimos años, la explotación legal o ilegal de los recursos contribuyó a desencadenar o exacerbar un conflicto violento o a financiar su continuación. Naciones Unidas ha adoptado algunas medidas como los embargos sobre Angola, República Democrática del Congo, Sierra Leona y Liberia para evitar la destrucción del medio ambiente, la extracción ilegal de recursos y el tráfico de armas.</p>
<p>Los conflictos armados actuales están situados en Colombia, diversos países de Africa subsahariana (Angola, República Democrática del Congo, Somalia, Sudan, Costa de Marfil, Burundi, entre otros), (Israel-Palestina), Oriente Medio ,Irak , Asia Central (Chechenia, Asia suroriental (India-Pakistán), Indonesia (movimientos secesionistas), Afganistán.  Una situación importante es también la generada por la intervención de fuerzas de diversos países en guerras regionales, como es el caso de las fuerzas de Angola, Namibia, Zimbabwe y Ruanda que han estado luchando con diferentes bandos en la República Democrática del Congo.</p>
<p>Desde el 11 de septiembre se afirma que el terrorismo es la principal amenaza a la seguridad mundial. Se han incrementado los gastos militares y la ayuda al desarrollo se ha subordinado a objetivos militares y de seguridad. Los países más relevantes en la “guerra contra el terrorismo” reciben los mayores aumentos de la ayuda económica y alivio de la deuda. Pakistán, que dejó de recibir fondos debido a las pruebas nucleares y el régimen militar, se convirtió en 2002 en el cuarto receptor mundial de ayuda de Estados Unidos, con 600 millones de dólares. La UE y sus Estados miembros otorgaron otros 700 millones, junto con amplias preferencias comerciales. Las guerras emprendidas tras el 11-S en Afganistán e Irak exigen sumas elevadas para reconstruir lo dañado, detrayendo fondos de otros países y de necesidades de desarrollo. El argumento antiterrorista también justifica un aumento de la cooperación militar y policial. En el presupuesto 2004 la mitad de la ayuda externa total de Estados Unidos tiene objetivos de seguridad expresos, mientras que a finales de los noventa sólo era una cuarta parte.</p>
<p>Mientras tanto, en la mayoría de los conflictos actuales es esencial abordar las raíces de los problemas y formular propuestas que permitan una salida negociada y construir una paz estable y duradera. Esto parece cada vez más difícil cuando muchos de ellos son analizados desde claves antiterroristas.</p>
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		<title>Una tierra en paz y sin guerras</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/una-tierra-en-paz-y-sin-guerras-2/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 21:53:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Portadas]]></category>

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		<description><![CDATA[ME NIEGO ROTUNDAMENTE
Me niego rotundamente
a negar mi voz,
mi sangre y mi piel.
 
Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo,
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo,
con mi boca rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente hermosa          
y mis dientes
rotundamente blancos
y mi piel
valientemente negra.
Y me niego categóricamente
a dejar de hablar
mi lengua, mi acento y mi historia.
 Y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ME NIEGO ROTUNDAMENTE</strong></p>
<p>Me niego rotundamente</p>
<p>a negar mi voz,<img class="alignright size-medium wp-image-1901" title="Portada 53" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/Portada-53-215x300.jpg" alt="Portada 53" width="215" height="300" /></p>
<p>mi sangre y mi piel.</p>
<p> </p>
<p>Y me niego rotundamente</p>
<p>a dejar de ser yo,</p>
<p>a dejar de sentirme bien</p>
<p>cuando miro mi rostro en el espejo,</p>
<p>con mi boca rotundamente grande</p>
<p>y mi nariz</p>
<p>rotundamente hermosa          </p>
<p>y mis dientes</p>
<p>rotundamente blancos</p>
<p>y mi piel</p>
<p>valientemente negra.</p>
<p>Y me niego categóricamente</p>
<p align="left">a dejar de hablar</p>
<p>mi lengua, mi acento y mi historia.</p>
<p> Y me niego absolutamente</p>
<p>a ser parte de los que se callan,</p>
<p>de los que temen, de los que lloran.</p>
<p> Porque me acepto</p>
<p>rotundamente libre, rotundamente negra, rotundamente hermosa.</p>
<p><strong>Shirley Campbell</strong></p>
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		<title>Iglesia de Base de Madrid a la conferencia episcopal española</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 10:46:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Cartas]]></category>

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		<description><![CDATA[Como católicos que somos, nos da vergüenza que una radio como la  COPE, que depende del Episcopado, mantenga ideas y planteamientos tan unilaterales y dogmáticos, tan parciales y mentirosos, tan poseídos de prejuicio y animadversión, tan ajenos a las normas de un diálogo civilizado y lo haga a través de personas concretas, tales como Federico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como católicos que somos, nos da vergüenza que una radio como la  COPE, que depende del Episcopado, mantenga ideas y planteamientos tan unilaterales y dogmáticos, tan parciales y mentirosos, tan poseídos de prejuicio y animadversión, tan ajenos a las normas de un diálogo civilizado y lo haga a través de personas concretas, tales como Federico Jiménez Losantos que, lejos de conocer medianamente la doctrina de la Iglesia y exponer los hechos socioeclesiales de nuestro tiempo con respeto y mínima objetividad, los tergiversa y malinterpreta sin ningún escrúpulo. Porque amamos a la Iglesia, consideramos que individuos como éste y otros, no pueden figurar en la COPE, como portavoces, delegados, o de la manera que sea, del pensamiento de la Iglesia (oficial, semioficial, interpretativo, etc.). Lo que está ocurriendo es un escándalo y nos tememos que va a ir en aumento con una siembra adulterada de descrédito y de no pocas deserciones. Toca a la Conferencia Episcopal asumir su responsabilidad sobre este punto y no dar a entender que, con su silencio y pasividad, está en vituperable acuerdo y complicidad.</p>
<p> Madrid, 31 de enero de 2005</p>
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		<title>Teología para otro mundo posible</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 23:11:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[FORO MUNDIAL DE TEOLOGÍA Y LIBERACIÓN
Evaristo Villar 
Durante los días 21 al 25 de enero de 2005 tuvo lugar en Porto Alegre (Brasil) el  primer Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL). 175 especialistas y observadores, llegados por invitación desde los cinco continentes, intercambiaron  durante cinco días análisis y experiencias, confrontaron orientaciones teológicas y afirmaron su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>FORO MUNDIAL DE TEOLOGÍA Y LIBERACIÓN</h2>
<p style="text-align: right;"><strong>Evaristo Villar</strong> </p>
<p>Durante los días 21 al 25 de enero de 2005 tuvo lugar en Porto Alegre (Brasil) el  primer Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL). 175 especialistas y observadores, llegados por invitación desde los cinco continentes, intercambiaron  durante cinco días análisis y experiencias, confrontaron orientaciones teológicas y afirmaron su compromiso de seguir fundamentando teológicamente la esperanza en la posibilidad de un mundo otro. La Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, haciendo honor a su propia identidad -en tanto que institución abierta a los nuevos desafíos de la razón y la fe-,  puso a disposición de este  encuentro sus magníficas instalaciones. Es muy gratificante encontrar, en los tiempos que estamos viviendo, este aire de libertad en una institución como esta.</p>
<p> <strong>1. Inspiración inicial. </strong></p>
<p>La inspiración inicial de este evento surgió durante la tercera sesión del Foro Social Mundial (FSM) también celebrado en Porto Alegreen 2003. Muchos de los teólogos y teólogas asistentes, entre quienes se encontraban las emblemáticas figuras de    Sergio Torres y Leonardo Boff, vieron la necesidad de acercar la reflexión teológica  al nuevo espíritu que está emergiendo en los foros sociales. Un espíritu en el que se advierten tres tendencias dominantes: una mayor “sensibilidad por la ecología”, un reconocimiento explícito del  “pluralismo religioso” y la presencia de una “rica floración de movimientos sociales alternativos”. Esta inspiración  fue acogida con entusiasmo por   instituciones de reconocida importancia en Latinoamérica que se constituyeron en gestoras de un proyecto de ámbito mundial. Proyecto que, a su vez,  fue apoyado económicamente por algunas agencias de inspiración interreligiosa. Por su importancia, cabe señalar las siguientes instituciones: la Asociación de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo, la Red Latinoamericana de Pastoral o Amerindia, la Asociación de Teología y Ciencias de la Religión, el Centro Ecuménico de Servicio a la Evangelización y Educación, el Centro de Pastoral de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, el Centro Ecuménico de Evangelización, Capacitación y Asesoramiento, la Escuela Superior de Teología de San Leopoldo y el Instituto Humanitas de la Universidad del Valle  dos Sinos. De este modo,  el sueño se convirtió en proyecto y el proyecto, en realidad.</p>
<p>Es de agradecer que, desde sus primeros pasos, este foro de teología y liberación se haya vinculado al FSM. Ambos podrán salir altamente beneficiados. La reflexión teológica, de una parte, porque podrá enriquecer su discurso más directamente intraeclesial y aun  interreligioso penetrando en  otros escenarios  que están siendo hoy día reivindicados  por amplios sectores de la sociedad civil (el género y las etnias, el indigenismo, los diferentes y  excluidos, etc.). Por su parte, el FSM  (del que, según datos oficiales,  más del 60% son creyentes) con un discurso teológico liberador se verá más fuertemente reforzado en su búsqueda de alternativas a la crisis causada por la caída de los socialismos  y el dominio del capitalismo neoliberal. Tampoco se puede despreciar la aportación específica de la teología y su apuesta por la libertad y la trascendencia ante el determinismo de la historia. Ignorar este aporte no sólo supondría un empobrecimiento antropológico,  sino también un debilitamiento del horizonte de la esperanza creativa.  En la complicidad y complementariedad de ambos foros resulta más evidente que no hemos llegado “al final de la historia”, y que los pobres tampoco han sido definitivamente derrotados.  Otro mundo alternativo no sólo es posible, sino, como afirmará lúcidamente la teología, ya, en ciernes, está siendo realidad.</p>
<p> <strong>2. La puesta en escena: </strong></p>
<p>El FMTL tuvo dos momentos complementarios, uno centrado en el diagnóstico de las teologías de la liberación actuales y otro más estrechamente vinculado al FSM.</p>
<p>2.1 El primer momento, al que se dedicó la jornada del 21, ofreció un rico balance del estado actual de la Teología de la Liberación (TL) y de los desafíos a los que está plantando cara en cada continente y región. Como denominador común fueron emergiendo algunas indicadores, más acentuados en unas regiones que en otras, pero presentes de algún modo en casi todos los informes. Señalo los tres más determinantes: primero, “los nuevos lugares teológicos” desde donde nace la teología de la hoy y que se descubren en los muchos pobres (de género, étnia, los diferentes), en la preocupación por el medio ambiente, en la dimensión ecuménica y macroecuménica del diálogo interreligioso, en el pluralismo cultural, las economías y las políticas, etc.; luego, “los nuevos sujetos emergentes” de práctica teológica que tienden a rebasar las meras instituciones académico-tradicionales para aparecer en ámbitos eclesiales más libres y creativos (comunidades y grupos en frontera); y, finalmente, “la metodología de la liberación” que, en un primer momento, regionaliza las mediaciones socioanalíticas, hermenéuticas y pastorales para abrirse luego a un horizonte más global y universal. En este contexto compartido, cada continente refleja luego su específica novedad: en Africa, los conflictos raciales y la descolonización; en Asia las teologias “dalit” y mitjung (los intocables); en Europa las migraciones y del diálogo interreligioso; en América del Norte el neoconservadurismo y la teología liberal; en América del Sur y el Caribe el paso de las grandes teorías de la dependencia a las teologias de la “Corporeidad”, el plurolismo y la liberación de las esclavitudes cotidianas que empobrecen la vida de las personas y los pueblos.</p>
<p>La conclusión de este primer día fue esperanzadora: la TL sigue viva, se ha regionalizado y universalizado; presenta diferentes colores según los diversos lugares y es ya un componente esencial en la espiritualidad de muchos creyentes; dispone de elementos suficientes para abordar los nuevos retos del mundo actual.</p>
<p>2.2 El segundo momento, más directamente vinculado al FSM, se desarrolló durante los días 22, 23, 24 y 25. Dedicando cada jornada a un tema específico y siguiendo una metodología más bien académica (conferencia magistral, panel de especialistas y trabajo en equipos). Señalo simplemente los temas y los ponentes. El día 22, desde la apuesta por Otro mundo es posible, se abrió con el excelente “análisis de la coyuntura global”, del sociólogo portugués Boaventura de Sousa, y se completó con dos muy interesantes paneles, “dificultades y posibilidades del mundo de hoy para la teología” (U. Duchrow y D. Manchala) y “lugar y posibilidades de la utopía hoy” (Ch.H. Kyung y L.Boff). El día 23, un Dios para otro mundo posible, se repartió entre la conferencia sobre “Lenguaje e imágenes de Dios” de la teóloga luterana Wanda Deifelt y los ricos e imaginativos paneles “Dios y género” (E. Támez y E. Anderson) y “Dios, tradiciones ético-culturales y globalización” (J. Massey y E. López). A la Religión para otro mundo posible se dedicó el día 24, con la conferencia del teólogo francés Claude Geffré sobre “La crisis de la religión, búsqueda de significado y fundamentalismo” y los más interesantes paneles “Religión y mercado”(J. Mo Sung y R.Mshana) y “Religión y poder político” (S. Stälsett y K.C.Abrahan). Finalmente, el día 25 consagrado a la Teología para otro mundo posible, contó con la muy documentada conferencia del teólogo indio Michael Amaladoss sobre “El Dios de todos los nombres y el diálogo interreligioso” y los brillantes paneles “Hacia una ética mundial” (E. Dussel y L. Baroni) y “El lugar de la teología en Otro mundo posible” (T.Okurre y JJ. Tamayo). Todas las tardes y sobre los mismos temas hubo una conferencia más divulgativa y abierta a todo el público a cargo de tres teólogos suficientemente conocidos, M.C. Julisaint, T. Balasuriya y O. Maduro.</p>
<p> <strong>3. Algunas críticas y una decisión</strong></p>
<p>En un ambiente cálido y acogedor, favorecedor del encuentro y diálogo interpersonal, se respiraba una mezcla de satisfacción por el mero hecho del encuentro y la buena organización del mismo junto a algunas críticas, hechas más bien con afán constructivo y la mirada puesta en el futuro. Algunas afectan directamente al fondo: su excesivo eurocentrismo, y la yuxtaposición de las tendencias teológicas sin interrelación, interconexión o integración entre ellas. Otras críticas, la mayoría, se refieren a la forma o protocolo de organización del mismo foro: la falta de “participación grupal” deriva fácilmente en un personalismo que, en algunos casos, cede a un discurso verticalista, dependiente, de arriba abajo, contrario a la dinámica de la TL. Por otra parte, la débil presencia de la mujer en la organización de estos eventos, así como la misma fragilidad de la teología de género llama la atención a estas alturas. También faltó espacio para expresar y compartir nuevas iniciativas, etc.</p>
<p>El foro se cerró con la decisión, mayoritariamente compartida, de continuar el foro en el futuro, ligado al FSM (en el 2007 en África), y con el nombramiento de un “comité internacional de gestión” (dos miembros son españoles) con el propósito de entrar pronto en contacto con las bases.</p>
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		<title>Situaciones más dolorosas de la cárcel</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 23:08:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Emiliano de Tapia.
 Imposibilidad de conseguir uno de los objetivos prioritarios y esenciales de las cárceles, la reinserción, como consecuencia de la masificación, de la falta de medios y sobre todo de ser víctimas de un sistema judicial y penitenciario más punitivo que reinsertivo.
Despersonalización, a pesar de que la entrada en la cárcel no debiera suponer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Emiliano de Tapia.</strong></p>
<p> Imposibilidad de conseguir uno de los objetivos prioritarios y esenciales de las cárceles, la reinserción, como consecuencia de la masificación, de la falta de medios y sobre todo de ser víctimas de un sistema judicial y penitenciario más punitivo que reinsertivo.</p>
<p>Despersonalización, a pesar de que la entrada en la cárcel no debiera suponer más que la pérdida de un derecho fundamental, el de la libertad, y así lo reconoce el derecho penitenciario, la realidad es muy distinta: el sistema carcelario actual convierte al interno en un ser sumiso, sin opinión ni parte, con pérdida de autoestima, dependiente y por todo ello deshumanizado.</p>
<p>En estos últimos años, muy especialmente, se ha vivido una situación muy preocupante y dolorosa. Porque la cárcel está en la sociedad y es reflejo de lo que acontece en la sociedad sufre las presiones de esta misma sociedad y de políticas represivas.</p>
<p>Cada vez que situaciones de difícil solución crean problemas en el seno de esta sociedad (emigración, actos delictivos más sensibles), la cárcel y su sistema, sin ir a la raíz de los problemas, sufre una “vuelta de tuerca” en medidas represivas.   En los últimos diez años así ha sucedido de manera reiterada en los cambios más duros del sistema penal y penitenciario.</p>
<p>Aún siendo las leyes en ciertos casos instrumento y posibilidad de camino para la reinserción, la aplicación de éstas se convierte en algo tan subjetivo y sujetas a tantas interpretaciones (políticas del gobierno, cargos ministeriales en interior, director del centro, jueces, subdirector de tratamiento y equipo, jefes de servicio y otros profesionales), que resulta real y contradictorio el hecho de que estas leyes se apliquen con menos generosidad que las mismas posibilidades que dan en sí mismas. Estas leyes, tan sometidas a interpretación, que dan derechos pero que a quienes las tienen que llevarlas a cabo no les obligan, suponen permanentemente un ejercicio de ansiedad no satisfecho y, en la mayoría de los casos, un motivo de desilusión, desesperanza y desconfianza en la persona presa. (Tengo derecho a permisos o a tercer grado, pero no obligación de concederlos. Actuaciones con ciertas personas presas en aplicaciones de las leyes cuando menos de agravio comparativo).</p>
<p>A pesar de lo ordenado y planteado por la ley, uno de los más graves motivos de dolor en personas presas es el hecho de no favorecer desde el sistema penitenciario las relaciones entre el interno y la familia. Del desarraigo familiar y social, derivado de la lejanía de la persona presa y su medio más cercano, lamentablemente hace que nadie gane y perdamos todos. El sistema de comunicaciones (días, horarios, espacios físicos), no posibilita que se planifiquen los encuentros con las familias para favorecer esta dimensión tan necesaria e imprescindible en cualquier persona.  Las comunicaciones telefónicas son deficitarias como consecuencia de la masificación y esto deriva en enfrentamientos, en soportar la ley del más fuerte y en definitiva en un gran malestar general.</p>
<p>Una verdadera apuesta por la reinserción necesita de medios suficientes en servicios sanitarios, en atención psicológica, en servicios sociales, en atención formativa o en posibilidades laborales; pero no es el caso. Medios limitados, materiales y personales, hacen que no se pueda llegar en muchas personas presas al equilibrio personal, social y cultural necesario.  Cuántos presos viven en un desequilibrio personal sin afrontar y que se va a manifestar sobre todo cuando salga de la cárcel y se vuelva a reencontrar con la sociedad.</p>
<p>El reconocimiento y arrepentimiento de la culpa, la posible reparación con la víctima en muchos casos no puede producirse como consecuencia de estos desequilibrios no evaluados y atendidos.</p>
<p>Siendo la prisión una estructura de violencia y un mecanismo de castigo, podemos explicarnos el dolor en tantas personas y familias, en la misma sociedad. No olvidemos que una persona en la cárcel es toda su familia en la cárcel, en la mayoría de los casos. Muchas vidas en prisión se olvidan de su culpabilidad de haber ocasionado víctimas y son ellos mismos quienes se convierten en víctimas como consecuencia de la rebelión y el odio que la misma cárcel encierra en ellos.</p>
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		<title>¿Una Constitución militarista al servicio del capitalismo?</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 23:06:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Pedro J. Ballesteros,
Alternativa Antimilitarista-MOC, Logroño. 
El nuevo Tratado de Constitución (en adelante, TC) trata de ser nuevo a partir de lo viejo. Disfrazado con grandes principios, maquillado con una Carta de Derechos, el Tratado retoma el espíritu de los anteriores acuerdos desde Maastricht. Ya hemos vivido sus consecuencias en el mundo laboral, donde la precariedad y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Pedro J. Ballesteros,</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Alternativa Antimilitarista-MOC, Logroño.</strong> </p>
<p><strong>El nuevo Tratado de Constitución (en adelante, TC) trata de ser nuevo a partir de lo viejo. Disfrazado con grandes principios, maquillado con una Carta de Derechos, el Tratado retoma el espíritu de los anteriores acuerdos desde Maastricht. Ya hemos vivido sus consecuencias en el mundo laboral, donde la precariedad y las desigualdades no dejan de agravarse pese a la promesa de una &#8220;Europa Social&#8221;. Sabemos hoy en día a dónde nos conduce la adoración del dogma del “mercado libre”, el sometimiento de las políticas económicas al Banco Central Europeo &#8220;independiente&#8221;, pero sometido de hecho a los intereses del gran capital y las transnacionales. Todos lo saben y sin embargo se ha seguido el mismo camino.</strong></p>
<p style="text-align: center;"> <img class="aligncenter size-medium wp-image-1500" title="53 pg 30" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/53-pg-30-300x284.jpg" alt="53 pg 30" width="300" height="284" /></p>
<p>En el nuevo marco legal, las personas y el medio ambiente quedan subordinadas a los fines de la economía. Tres cuartas partes de esta Constitución están dedicadas a fijar las reglas de juego del libre mercado, es decir, del capitalismo.</p>
<p>Tal y como figura en el prefacio del Tratado, uno de los objetivos que debía cumplir el proyecto es “hacer que la Unión se convierta en un factor de estabilidad y en un modelo en la nueva organización del mundo.”</p>
<p>Pero el modelo que actualmente se propone no es tan nuevo, ya que sigue validando y apoyándose en la defensa armada violenta como único camino de defensa y regulación de conflictos, y no contempla como salidas a un conflicto actitudes como el diálogo, el respeto, la empatía, la escucha, la justicia&#8230; Porque el concepto de PAZ sigue siendo el de ausencia de guerra, y no una PAZ conseguida desde la justicia y el justo reparto de los bienes. </p>
<p>Todo el tratado constitucional avanza en la dirección del capitalismo y el neoliberalismo, produciendo cada vez mayor diferencia entre pobres y ricos, explotación en pos de un máximo beneficio, desastres ecológicos, mayor producción y consumismo&#8230; todo esto no genera PAZ, genera desigualdad e injusticia y en sí mismo es violencia estructural. Esta violencia puede ser económica (desigualdades, explotación, marginación, pobreza), medioambiental, ideológica (racismo, xenofobia, sexismo), religiosa&#8230;</p>
<p> Para defender todo ese sistema la UE necesita de un brazo armado que mantenga ese orden establecido y apague las voces discordantes, europeas o extranjeras, que gritan contra esa injusticia y avasallamiento (incluso las calificará como terrorismo internacional, grupos terroristas).<img class="alignright size-medium wp-image-1501" title="53 pg 31" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/53-pg-31-300x142.jpg" alt="53 pg 31" width="300" height="142" /></p>
<p>La Unión Europea quiere asegurarse el acceso a nuevos mercados globales, a recursos energéticos y materias primas y tener áreas de influencia política exclusivas que respalden al euro en los mercados internacionales. Así, ejércitos europeos participan ya en conflictos armados como en Somalia, Kosovo, Mozambique, Congo, Afganistán, Iraq, Bosnia.</p>
<p>Durante la campaña previa al referéndum, el PSOE afirmaba que el TC “Refuerza las capacidades de la Unión en política exterior y defensa, consagra el multilateralismo, respeto al derecho internacional, la legitimidad de la ONU y la solución negociada de los conflictos”. Sin embargo, el TC permite a la Unión recurrir a la guerra preventiva y apuesta por el militarismo al crear una “Agencia Europea de Armamento, Investigación y Capacidades Militares” para la adquisición e investigación armamentística y obligar a los Estados miembros a incrementar el gasto militar (Art. I-41).  La UE tendrá la única constitución en el mundo donde se incluye un compromiso de “mejorar progresivamente las capacidades militares”. Es decir, invertir millones de euros en capacidad de destrucción con el consiguiente recorte de las partidas sociales y ambientales.</p>
<p>Así, si un Estado de la UE quisiera iniciar una política de desarme o reducción del gasto militar, podría ser acusado de “anticonstitucional”.</p>
<p>En los gastos previstos por el Estado para 2005 ya se vislumbran las consecuencias: el presupuesto del Ministerio de Defensa aumenta en un 4,16% respecto al año anterior, el gasto militar total será de 18.909,08 mill. de € (52 millones diarios) y representa el 6,75% de los Presupuestos Generales y el 2,24% del PIB.</p>
<p>El TC no menciona en ningún momento nada acerca del desarme de los países miembros, o de sus armas de destrucción masiva (nucleares, bacteriológicas, químicas). Países como el Reino Unido y Francia están desarrollando proyectos sobre armamento nuclear y de uranio empobrecido.</p>
<p>El tratado da un margen difuso y amplio a un organismo como la OTAN, que ni es europeo ni tampoco contempla entre sus acciones la PAZ en mayúsculas. La nueva “cláusula de solidaridad” (Art I-16, apdo 2) tiene un significado especial para los miembros que no pertenecen a la OTAN, ya que exige por parte de los Estados miembros de la UE “apoyar activamente y sin reservas la política exterior y de seguridad común de la Unión, con espíritu de lealtad y solidaridad mutua”- Y aún sigue (Art I-41, apdo 7) “ajustándose a los compromisos adquiridos en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte”. ¿Es una afiliación a la OTAN por la puerta de atrás?</p>
<p>Con todo esto, comprobamos que la nueva “Constitución” refuerza el papel del militarismo como un elemento más que el capitalismo necesita para mantenerse y continuar su desaforada expansión, hacia afuera con el control de nuevos mercados y zonas estratégicas y hacia adentro avanzando en la subordinación de los servicios públicos a los intereses del mercado.</p>
<p><a href="http://www.antimilitaristas.org/">www.antimilitaristas.org</a></p>
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		<title>El silencio de la Iglesia ante la tortura</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 23:02:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
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		<description><![CDATA[Kepa Martinez de Lagos
Miembro de Comunidades Cristianas Populares de Euskal Herria. Bilbao
 Cuando uno contempla la dramática situación por la que atraviesa este pueblo, le cunde el desánimo y el dolor en lo más profundo de las entrañas, pero también la desesperanza se apodera del alma cuando uno, como creyente en Jesús de Nazaret, mira a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Kepa Martinez de Lagos</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Miembro de Comunidades Cristianas Populares de Euskal Herria. Bilbao</strong></p>
<p> Cuando uno contempla la dramática situación por la que atraviesa este pueblo, le cunde el desánimo y el dolor en lo más profundo de las entrañas, pero también la desesperanza se apodera del alma cuando uno, como creyente en Jesús de Nazaret, mira a la Iglesia y, sobre todo, a su poderosa jerarquía con la ilusión de escuchar unas palabras de <img class="alignright size-medium wp-image-1497" title="53 pg 29" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/53-pg-29-142x300.jpg" alt="53 pg 29" width="142" height="300" />aliento, unas palabras de denuncia, para intentar atajar por lo menos la escandalosa e inhumana práctica de la tortura. Pero no, la Iglesia (su jerarquía) calla y mira para otro lado, dando así amparo y cobertura, no sólo a los torturadores sino también a las instituciones y leyes que la hacen posible y la financian.</p>
<p>Algunas instituciones humanitarias y varios medios de comunicación han denunciado las salvajes, humillantes y dañinas torturas padecidas por los ciudadanos y ciudadanas vascas detenidos en la última redada policial (unas sesenta personas). Debemos confesar públicamente que sentimos dolor y vergüenza de pertenecer a esa misma Iglesia que se calla ante las agresiones tan bestiales infligidas a seres humanos que están tan cerca de nosotros y cuyo único delito en la mayoría de los casos consiste en trabajar por la libertad, la justicia y la cultura vasca, pues la mayoría de esas personas han sido puestas en libertad sin cargos, eso sí, después de haber sido incriminadas públicamente y torturadas vilmente durante varios días. ¿No tiene nada que decir la Iglesia de semejante barbarie?</p>
<p>Sin embargo, esa misma jerarquía dogmatizará sobre la moral, sobre el bien y el mal, sobre muchas cuestiones que son opinables y pertenecen al campo de la libertad de conciencia, sobre la libertad sexual, sobre el amor entre homosexuales, sobre la libertad de religión y de enseñanza, etc., como se ha pronunciado recientemente la Conferencia Episcopal. Estas actitudes de la jerarquía crean confusión y malestar entre los creyentes. La realidad es que pocos son los que cuestionan esas posiciones, pero son muchos los que no las comparten, y en la práctica no las secunda nadie. No se molestan en rebatirlas, pero cada cual se comporta con la libertad que le dicta su conciencia.</p>
<p>En muchos casos la jerarquía prestaría una buena ayuda a la sociedad y a la propia Iglesia estando callada. Sin embargo, en otras ocasiones en que su voz sería necesaria para defender los derechos humanos, la dignidad humana y la indefensión de los más pobres, entonces se calla y con su silencio colabora en la dura represión.</p>
<p>No sólo sobre la tortura. También tendría que decir algo la Iglesia sobre la grave e ilegal situación en que se encuentran las presas y presos vascos y la violación de sus derechos más elementales, porque si algún mensaje aparece claro en los Evangelios es la opción preferente por los pobres y los presos, a los que anuncia su liberación, sin pedirles previamente el arrepentimiento y menos la delación ni la condena incluida en el guión.</p>
<p>Nosotros, que también somos Iglesia, queremos hacer ahora presente el mensaje de Jesús y el compromiso con las personas represaliadas, presas y, hoy más que nunca, con las torturadas y las víctimas del terrorismo de Estado.</p>
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		<title>XIII ENCUENTRO ESTATAL DE COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 23:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[“Otra Iglesia es posible&#8230; ¡Y necesaria!”
Gregorio Ubierna Güemes
Doscientos representantes de las Comunidades Cristianas Populares del Estado Español, que suman unas cien, se han reunido en Valladolid del 4 al 7 de diciembre y han sido acompañadas por el Colectivo Europeo de Comunidades Cristianas de Base que, paralelamente, han tenido su reunión ordinaria.
 El Encuentro fue distendido, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>“Otra Iglesia es posible&#8230; ¡Y necesaria!”</h2>
<p style="text-align: right;"><strong>Gregorio Ubierna Güemes</strong></p>
<p><strong>Doscientos representantes de las Comunidades Cristianas Populares del Estado Español, que suman unas cien, se han reunido en Valladolid del 4 al 7 de diciembre y han sido acompañadas por el Colectivo Europeo de Comunidades Cristianas de Base que, paralelamente, han tenido su reunión ordinaria.</strong></p>
<p> El Encuentro fue distendido, dispusimos de tiempo y disfrutamos de las relaciones personales sin prisas. Los talleres de trabajo estaban más enfocados a la comunicación e intercambio de experiencias que a la elaboración de reflexiones teóricas. Ni siquiera se recogieron propuestas finales de forma metódica, sino que los hallazgos de cada taller se concentraron en un signo escenificado en la Eucaristía del último día. No hubo puesta en común ni debate en plenario. La experiencia resultó muy interesante.</p>
<p style="text-align: center;">La Eucaristía resultó muy alegre, porque estuvo amenizada por un coro de voces masculinas y femeninas, mezclado con instrumentos musicales típicos de la zona, todos ellos ataviados con trajes castellanos de vistosos colores. Las oraciones eran desgranadas a ritmo de jotas castellanas. Aunque duró más de hora y media, en ningún momento se hizo pesada la celebración. Como novedad y aval de nuestras capacidades, dirigió la Eucaristía Carlos, de Valladolid, que es invidente y lo hizo de forma sencilla y amena.<img class="aligncenter size-medium wp-image-1494" title="53 pg 28b" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/53-pg-28b-300x197.jpg" alt="53 pg 28b" width="300" height="197" /></p>
<p>La ponencia de Chini Rueda fue un aperitivo destacado para despertar nuestras sensibilidades y nuestra imaginación. Su exposición fue serena, pero valiente y contundente. No sólo desempolvó nuestras mentes, sino que también agitó los despachos de los altos jerarcas. La prensa local, que se hizo eco del encuentro de forma extensa, también destacó la ponencia de Chini.</p>
<p>Mención especial merecen las Comunidades de Valladolid, nuestros anfitriones, que dejaron la piel para que estuviéramos a gusto, superando todas las dificultades que se fueron sumando: el hecho de ocupar dos centros alejados, la rigidez de las Carmelitas del “Ave María”, que nos limitaron la fiesta, etc. Pero su paciencia y entrega superaron todas las dificultades y el encuentro fue un gran éxito.</p>
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