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	<title>Revista Utopia &#187; 2005</title>
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		<title>LA PAZ CRISTIANA. PROPUESTA EVANGÉLICA</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 13:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Xavier Picaza
Teólogo
A finales del siglo XVIII, Kant escribió un libro muy significativo con el título de La paz perpetua (edición castellana reciente en Tecnos, Madrid 1985). En aquel tiempo, al final de un largo período de un predominio eclesiástico de tipo violento, que se había expresado en las luchas entre católicos y protestantes (siglos XVI-XVII), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Xavier Picaza</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Teólogo</strong></p>
<p>A finales del siglo XVIII, Kant escribió un libro muy significativo con el título de La paz perpetua (edición castellana reciente en Tecnos, Madrid 1985). En aquel tiempo, al final de un largo período de un predominio eclesiástico de tipo violento, que se había expresado en las luchas entre católicos y protestantes (siglos XVI-XVII), parecía necesario superar las religiones positivas, para que los hombres pudieran alcanzar por sí mismos la paz, a través de su razón y esfuerzo. Kant pensaba, además, que esa meta final sólo surgiría allí donde los hombres abandonaran los grandes principios de tipo metafísico o religioso y buscaran como puros comerciantes el logro de sus intereses, sabiendo que unos necesitan de otros en un mundo entendido ya como mercado.   </p>
<p>Han pasado dos siglos y hemos visto que &#8220;la paz de los comerciantes&#8221; que buscaba Kant se ha convertido en la mayor de las violencias a través de la dictadura del mercado, en línea capitalista, y a través del imperio que ha surgido para defender ese mercado, creando para ello una red de mentiras que tienen a gran parte de la humanidad engañada y cautiva. Tampoco las iglesias han logrado ofrecer hasta ahora una contribución importante a la paz de este mundo, quizá porque a veces ellas han estado más interesadas en la paz del más allá y en la defensa de sus privilegios, considerando ese mundo valle de lágrimas y luchas que no pueden evitarse.  Pues bien, a pesar de eso, en este momento en que la violencia parece amenazarnos con más fuerza (a comienzos del tercer milenio), tenemos que seguir buscando la paz a través de la razón ilustrada (aunque por caminos distintos de los que pensaba Kant) y podemos ofrecer una propuesta cristiana, de evangelio, superando las posibles estrecheces y egoísmos antiguos de las iglesias. Esta no será una paz de la razón contra la religión, ni, al contrario, una paz de la religión contra la razón, sino una paz de todos.  Dentro de ellas queremos destacar los elementos evangélicos.</p>
<p><strong>1 Paz de Dios</strong>, una paz religiosa y ecológica. Estrictamente hablando, esta paz del evangelio no puede identificarse ya con el triunfo de una determinada confesión cristiana (la iglesia católica o protestante), sino que ha de ser expresión de una fe que se expresa en el amplio campo de la vida, una fe entendida como regalo o gracia. No somos dueños de la vida, nos la han dado; no podemos imponerla por la fuerza, nos la han ofrecido, sin que nosotros hubiéramos hecho méritos para conseguirla. Así decimos que la vida es un don, para nosotros y todos, añadiendo que tiene un valor superior a todos los restantes valores sociales o institucionales.   Desde ese fondo podemos entender la paz como fruto de una gracia que está vinculada con la misma contemplación de la naturaleza, en la línea de Mt 6: &#8220;mirad los lirios del campo, mirad los pájaros del cielo&#8230;&#8221;.</p>
<p>Esta no puede ser una experiencia ingenua, pues en la naturaleza hay muchas cosas que nos sobrepasan por su gran dureza y violencia (la evolución de las especies es dura, hay catástrofes cósmicas), pero, al mismo tiempo, ella evoca y despliega ante nosotros el regalo de la vida. No puede haber paz cristiana sin paz ecológica, sin un gran respecto hacia la vida del mundo en el que ha surgido el regalo inmenso de nuestra vida humana. Somos demasiado pequeños para construir la paz, no podemos fabricarla como se fabrica un avión o una máquina. Por eso, debemos agradecerla, como agradecemos la vida: no la hemos hecho, nos han dado la vida. Como dice el Credo, hablando de Jesús, también nosotros somos &#8220;engendrados, no creados&#8221;. Hemos recibido la paz, no podemos hacerla. </p>
<p><strong>2 Paz personal y dialogal</strong>. En este contexto podemos y debemos hablar de la paz como experiencia personal de integración, como un modo radical en el que cada uno agradecemos la vida y  nos aceptamos a nosotros mismos, <img class="alignright size-medium wp-image-1916" title="53 pg 25" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-25-300x265.jpg" alt="53 pg 25" width="300" height="265" />reconociendo lo que somos y valorando lo que hacemos, dando gracias por ello, porque Dios o la Vida nos han hecho capaces de vivir y actuar de un modo responsable. En esta línea, la paz es un camino personal, que cada uno debe recorrer descubriéndose a sí mismo, descubriendo su propia vocación, esto es, su lugar y tarea en la vida. Por eso, la paz cristiana empieza siendo una experiencia de maduración interior, de superación de los conflictos y pasiones interiores que pueden destruirnos y hacernos violentos. Sin paz interior y personal no hay paz externa. Así lo ha destacado sobre todo el budismo y las religiones orientales, que interpretan la paz como actitud y  experiencia interior de pacificación.  El evangelio de la paz cristiana puede recorrer un largo trecho con esas religiones.</p>
<p>Pero, siendo integración personal, la paz cristiana se expresa en el amor mutuo y en la justicia social, pues el hombre es amor y sólo cuando le aman y ama de manera radical puede vivir pacificado, superando así el nivel de los intereses (Kant), el enfrentamiento mutuo entre el dueño y el esclavo (Hegel) o un tipo de lucha de clases que habían propuesto algunos tipos de marxismo o que defiende de hecho el capitalismo actual. Ciertamente, los intereses existen e influyen en la vida, pero en contra de Kant, nosotros sabemos que ellos no bastan para construir la paz, porque al final de todo, siendo un don recibido, la paz tiene que ser también el resultado de un esfuerzo básicamente desinteresada y gratuito de los hombres. Esta es la paz de amor mutuo, del descubrimiento y despliegue de la solidaridad, la paz de la justicia, como indicaremos.</p>
<p><strong>3 Paz afectiva</strong>, enamoramiento y perdón. En este contexto podemos hablar de la paz como una experiencia afectiva de diálogo en amor: igual que me acepto a mí, tengo que aceptar a los otros como distintos y autónomos, sin querer imponerles mi forma de ser y mis criterios, &#8220;mi democracia&#8221;, &#8220;mi religión&#8221;.  La paz es una experiencia de aceptación de la multiplicidad: es amar a los demás como a mí mismo, a los piensan de un modo distinto y son diferentes. La paz no tiene un color, sino que ha de ser un arco iris de colores, una experiencia en que el blanco se goza de que exista el amarillo y sea distinto y el verde se goza en el violeta, etc. Sin una aceptación y despliegue profundo del amor entendido como descubrimiento y gozo de las distinciones es imposible la paz.  En este contexto podemos hablar de la paz suma del enamoramiento entre un hombre y una mujer (¡tan distintos!), o entre dos seres humanos del sexo que fuere (¡tan distintos!), que descubren en su distinción y amor la paz más alta del misterio, como regalo originario&#8230;  Esta es la paz del Cantar de los Cantares,  la paz de los amantes  que descubren su vida como regalo de amor y de esa forma la regalan y comparten, superando el nivel de los enfrentamientos por causa del prestigio o del poder. </p>
<p>Esta es la paz del perdón, que es el único principio capaz de romper el círculo de una espiral infinita de acción y reacción, según las leyes del talión o de la pura justicia impositiva. Quizá la autora que mejor ha hablado de la paz cristiana como expresión de perdón ha sido la judía Arendt, que sufrió las persecuciones de los nazis:  «El descubridor del papel del perdón en la esfera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso y lo articulara en un lenguaje religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular» ( La condición humana, Paidós, Barcelona 1993, 258). Este perdón es fruto y creación de amor. No es una simple amnistía, ni es resultado de un cálculo partidista, sino expresión de generosidad creadora y de aceptación del otro no sólo como distinto, sino a veces como discordante, pero no para suprimirle (e imponer de esa forma un tipo de pensamiento único y de vida única), sino para superar la discordia en un amor más alto, a través del perdón.</p>
<p>Este es el perdón del Padrenuestro, tomado al pié de la letra: «Perdona nuestras deudas, pues (=como) nosotros perdonamos a nuestros deudores&#8230;». A lo largo de los siglos han cambiado las formas en que la iglesia ha celebrado el perdón de un modo personal y social. Actualmente el sacramento del perdón, entendido como confesión privada de los pecados, parece estar en una crisis irreversible. Pero no se puede hablar de paz cristiana allí donde no hay perdón. Por eso, si la Iglesia quiere ser portadora de una paz evangélica tiene ser capaz de crear signos y mediaciones de perdón.</p>
<p><strong>4 La paz de la justicia</strong>. Después de lo anterior podemos hablar de la  justicia, entendida en el sentido bíblico, como defensa de los pobres y excluidos, de los huérfanos, viudas y  extranjeros que son privilegiados de Dios, conforme al libro del Deuteronomio (cf. Dt 10, 17-19; 16,11-12; 24,17-22; 27, 15-26). Esta es la paz que rompe todos los esquemas del sistema establecido (que tiene como finalidad la defensa de su orden establecido), para edificarse a partir de los más pobres, a través de una justicia que invierte el orden normal de los poderes del mundo. En la base de la paz cristiana no está una determinada Constitución eclesiástica o civil, nacional o internacional, sino el derecho de los <img class="alignright size-medium wp-image-1917" title="53 pg 26" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-26-300x290.jpg" alt="53 pg 26" width="300" height="290" />pobres, de los cojos-mancos-ciegos, de los encarcelados y desnudos, de los enfermos y hambrientos (cf. Mt 25, 31-46). Esta no es por tanto una paz hecha de exclusiones, sino todo lo contrario; ella se construye a partir de los más pobres, no para defender el sistema, ni para excluir a nadie, sino para que los pobres vivan, sueñen, caminen&#8230; Y sólo a partir de ellos, en el hueco abierto por esos rechazados del sistema, podrán vivir y tener esperanza todos, incluso los que ahora dicen «paz paz» pero preparan su guerra, es decir, la defensa de sus intereses (cf. Jr 6, 14).</p>
<p><strong>5 Conclusión: la paz cristiana</strong> ¿Un proyecto posible?  Kant había programado el surgimiento de una Constitución Civil universal (no europea, sino mundial), una Federación de Estados capaces de vivir en concordia, aunque de hecho ha surgido más bien un mercado egoísta y un imperio violento. Por eso, aceptando los valores ilustrados de su propuesta, será necesario educar mejor a los hombres, para que no caigan en los riesgos del puro mercado y del imperio. Sigue en pie el proyecto kantiano,  pero debe realizarse de otra forma, a través de un camino en el que  puede ser muy importante la aportación de los cristianos, que no deben tomar para ello el poder e imponer su tipo de paz o de moralidad por la fuerza (como ha veces lo han hecho y como lo hicieron lo comunistas rusos el años 1917), sino servir de fermento de paz, desde instituciones que no son impositivas, ni obligatorias.</p>
<p>Eso significa que las iglesias cristianas no se constituyen como un grupo de poder al lado de otros (o por encima de los otros, especialmente de los Estados y del sistema económico-imperial), sino que ofrecen una experiencia de reconciliación concreta entre hombres y mujeres de pueblos y culturas diferentes, no para que ellos abandonen sus culturas y se igualen entre sí, sino para que puedan dialogar y vincularse unos con otros, desde su propia diferencia. El judaísmo era y, en algún sentido, sigue siendo una nación particular al lado de las otras. También el Islam tiende a configurarse, al menos en cierto sentido, como un grupo social, con una cultura propia. Los cristianos, en cambio, no quieren ser una nación, ni un grupo de poder fáctico entre otros, sino que quieren vivir y ofrecer una experiencia de diálogo abierto, unos espacios de paz humana (familiar y social, de perdón y justicia) que puede expresarse en grupos y naciones diferentes, con culturas y formas políticas distintas. La paz cristiana es una fraternidad abierta, de tipo gratuito, que no niega las formas de vida y las culturas particulares, sino que quiere que todas ellas dialoguen en una armonía de amor, en un arco iris bello de colores desde los más pobres y expulsados de la tierra.</p>
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		<title>EL SIGLO XX Y LA GUERRA Y EL SIGLO XXI Y LA PAZ</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 13:42:42 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Jaume Botey Vallés
Profesor de historia de la UAB
El siglo XX ha sido, con mucho, el que más muertes por guerra ha producido de la historia de la humanidad. Se calcula que de manera directa o indirecta han sido unos 180 millones de personas. Se han incrementado las guerras de todo tipo, se han multiplicado los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Jaume Botey Vallés</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Profesor de historia de la UAB</strong></p>
<p>El siglo XX ha sido, con mucho, el que más muertes por guerra ha producido de la historia de la humanidad. Se calcula que de manera directa o indirecta han sido unos 180 millones de personas. Se han incrementado las guerras de todo tipo, se han multiplicado los ejércitos y se ha perfeccionado la tecnología militar. Nunca en la historia de la humanidad, ni siquiera proporcionalmente, se habían destinado tantos recursos para descubrir nuevos métodos para matar más eficazmente.</p>
<p>Y han cambiado las víctimas. Hasta la 1ª. Guerra Mundial los muertos eran mayoritariamente “los que iban a la guerra”, los soldados. El porcentaje de víctimas civiles fue entonces de un 5%. Pero Guernika fue el ensayo del bombardeo masivo de población inocente, que continuó durante toda la II Guerra Mundial -en ella parece que el porcentaje de víctimas de población vivil fue del 65 %- hasta la masacre de Hiroshima. Y hoy, con los genocidios de Indonesia, Grandes Lagos, Sudán, Irak, etc. se estima que de cada 100 muertos en guerra 7 son soldados y 93 civiles, de los cuales 34 son niños. Las ciudades, las grandes aglomeraciones y centros de vida social, se han convertido en los objetivos privilegiados. Los que mueren son fundamentalmente los pobres, los que tienen menos resistencia o menos posibilidades de huir.</p>
<p>Hemos construido una endiablada retórica para convencernos de que la guerra es necesaria para construir la paz y de  que es necesario incrementar los ejércitos y la capacidad de destrucción para que no haya más destrucción. Ahora mismo estamos dando pruebas de este cinismo con ocasión de la desafortunada Constitución Europea en la que nos comprometemos a crear un nuevo ejército que nos defienda de posibles agresiones exteriores (¿de quién?).</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1911" title="53 pg 22" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-22-259x300.jpg" alt="53 pg 22" width="259" height="300" />La retórica exige, como demuestra Anne Morelli en un precioso librito “Principios elementales de propaganda de guerra”, que toda declaración de guerra debe venir acompañada de devotos deseos de paz. Nadie provoca la guerra, la culpa siempre es del otro. En este sentido iban em 1914 las declaraciones del Kaiser, en 1939 las de Hitler y las de Bush, Toni Blair y Aznar en la invasión de Irak. En la guerra moderna la desinformación, o mentira, es la más importante arma de guerra.</p>
<p>Quisiera poner además de manifiesto tres aspectos que a mi entender han caracterizado los conflictos de este final del s. XX y comienzos del XXI.</p>
<p>1.- Hasta 1989 la “guerra fría”  fue verdadera guerra “caliente” en casi todo el hemisferio sur. Muchos eran conflictos heredados de los complejos procesos de descolonización. Pero otros fueron simplemente el traslado hacia la periferia del conflicto central entre las dos superpotencias, es decir, el equilibrio geoestratégico se pagó por parte de los pobres con el equilibrio de la muerte. India, Pakistán, Bangladesh, Corea, Vietnam, Camboia, Laos, Argelia, Angola, Mozambique, Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Nicaragua, Salvador, Guatemala, Colombia, Rwanda, Tanzania, Uganda, Sierra Leona, Sahara Occidental, Liberia, Etiopía, Eritrea, Afganistán, Irán, Iraq, etc., etc. son algunos de los nombres que ubican el horror y que identifican países y poblaciones mártires. Pero la caída del muro de Berlín no significó la caída de los odios sino nuevas máscaras para los odios de siempre porque las causas de la guerra, alimentadas desde dentro y desde fuera, tomaron nuevos perfiles: la exclusión nacional, étnica, cultural y religiosa: Grandes Lagos, Croacia, Kosowo, Armenia, Azerbaián, Cachemira, Georgia, Chechenia, Palestina, etc. Y mientras Occidente pretende protegerse con un terrorífico escudo espacial, este mismo Occidente –los cinco países permanentes del Consejo de Seguridad y de manera especial EEUU- es el más importante exportadore de armas hacia el Sur.</p>
<p>2.- La pasión ideológica a lo largo de este trágico siglo ha sido un verdadero carnaval de convicciones homicidas en nombre de grandes mitos. Fueron los dioses laicos del s. XX: supremacía nacional, sociedad igualitaria, la <img class="alignright size-medium wp-image-1912" title="53 pg 23" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-23-300x222.jpg" alt="53 pg 23" width="300" height="222" />apocalíptica lucha de clases, la globalización del mercado, el sufragio universal como garantía de democracia. Pero estos dioses se comieron a sus propos hijos: en defensa de la pureza racial se crean los campos de exterminio, en nombre de la igualdad social y abolición de clases se manda al proletariado a los gulags, para defender la libertad del mercado millones de seres humanos son condenados a la esclavitud, se invocan los derechos humanos para exigir la renuncia a los mismos, el “no hay nada que hacer contra este sistema” se presenta como nuevo dogma impuesto por los nuevos vaticanos del mundo moderno, el FMI y BM, el nuevo mito de la seguridad nacional provoca mayor inseguridad, para “imponer” la democracia se bombardea a la población incocente, el nombre de Dios se utiliza para lanzar unos pueblos sobre otros en una macabra empresa de asesinato mútuo.</p>
<p>3.- Más allá incluso de las ideologías, los discursos para incitar al asesinato en masa se construyen sobre el desprecio absoluto del otro. Se trata por lo tanto de alimentar este odio a partir de elementos no racionales, fundamentalmente identitarios, de la construcción del “otro” como estigma, como ser despreciable. “Otro” es todo aquél que no soy yo, que no es de mi raza, de mi color, de mi lengua, de mi cultura, de mi religión. Con el desprecio a las características visibles del “otro” se facilita el odio y en consecuencia se exhime a la propia conciencia de responsabilidades y se puede con mayor facilidad pisotear el dolor ajeno. Sólo así pueden explicarse las atrocidades que seres humanos normales han podido cometer en Palestina, en Chechenia o en la cárcel de Abu Graïb con otros seres humanos simplemente por el diferente color de la piel o por su modo de rezar distinto. Serbios, croatas y bosnios, hutus y tutsis, judíos y palestinos, rusos y chechenos, turcos y kurdos, ladinos y maias, georgianos y azerbaianos, irlandeses católicos y calvinistas, sudaneses cristianos y musulmanes, tamiles y cingaleses, sijs e hindúes, gitanos y payos y una interminable lista se hunden en un abismo de hostilidad en la que inteligencia y corazón se unen para cometer acciones de una inmensa crueldad.</p>
<p>Con toda seguridad los padres de esta civilización, que hace doscientos años en el siglo de las luces, confiaron en el uso de la razón para crear una ética colectiva basada en el aprecio mútuo, no nos reconocerían hoy como herederos suyos. El siglo de los grandes progresos ha sido el siglo de las grandes pasiones ligadas a la pureza de la sangre, al mito nacional, y en especial a la divinidad y al culto. El final del s. XX, de manera no esperada, ha sido el momento del renacimiento de los fundamentalismos.</p>
<p>Sin embargo y a pesar de que este momento no permite grandes euforias, también es cierto que hoy hay más señales de esperanza que antes. Vivimos un momento de cambio civilizatorio, las esperanzas de momento están soterradas, germinando, el cambio será lento, pero hay muchas más semillas que antes. Porque a pesar de las declaraciones integristas de las jerarquías cristianas, de los rabinos sionistas o de los imames musulmanes, el progreso de la libertad de conciencia es imparable y son mayoria las bases que buscan en la religión un espacio de encuentro y no de competencia y porque a pesar de la nueva dogmática neoliberal son cada vez más los que luchan por los derechos de los pobres dado que la paz verdadera, la paz que dura, sólo puede ser fruto de la justicia.</p>
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		<title>EL ROSTRO ACTUAL DE LA GUERRA</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 13:34:42 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
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		<description><![CDATA[Manuela Mesa. Directora del CIP
 Los conflictos armados del siglo XXI  son de una naturaleza muy diferente al de hace tan sólo tres décadas. Se producen en el interior de los Estados y no entre Estados como ocurriera en el pasado. En el periodo 1989-2002, el 94% de los 116 conflictos producidos han sido intraestatales, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Manuela Mesa. Directora del CIP</strong></p>
<p> Los conflictos armados del siglo XXI  son de una naturaleza muy diferente al de hace tan sólo tres décadas. Se producen en el interior de los Estados y no entre Estados como ocurriera en el pasado. En el periodo 1989-2002, el 94% de los 116 conflictos producidos han sido intraestatales, y sólo el 6% restante, conflictos entre Estados. Aproximadamente el 42% de los conflictos armados actuales tienen más de veinte años de antiguedad, y sólo un 20% tiene un máximo de cinco años de existencia .<img class="alignright size-medium wp-image-1907" title="53 pg 20" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-20-300x286.jpg" alt="53 pg 20" width="300" height="286" /></p>
<p>Se considera que hay conflictos armados cuando dos o más actores se enfrentan violentamente por el poder político o el territorio, y uno de esos actores se reivindica o es reconocido internacionalmente como el Estado. La gravedad de un conflicto se mide por el número de víctimas mortales, destrucción de infraestructura, impacto en el número de refugiados, entre otros factores.</p>
<p>Los conflictos armados modernos tienen diversas raíces. Una parte importante de ellos se producen en los llamados Estados Frágiles  o en colapso. Esa fragilidad tiene sus pilares en el sistema colonial, en el fracaso de la construcción del Estado nación en la fase poscolonial, en la integración dependiente en la economía mundial, y en la corrupción de las elites del poder local. El Estado está ausente o tiene poca capacidad reguladora sobre los conflictos cotidianos, con lo que aparecen estructuras paralelas de autoridad, dominio y control político y social, además de estructuras económicas irregulares.</p>
<p>Los Estados frágiles se han integrado en la economía mundial a través del comercio legal e ilegal de sus materias primas (petróleo, diamantes, uranio, oro, café, entre otros), la droga y generando complejas redes de compras y venta de armas. Aprovechan los procesos de globalización para explotar y vender recursos, comprar armas y blanquear capitales en mercados financieros desregulados.</p>
<p>La guerra clásica del pasado ha sido sustituída en gran parte por enfrentamientos armados protagonizados por grupos irregulares que, en su estrategia orientada hacia la población civil, violan e ignoran sistemáticamente todos los derechos y las normas básicas del Derecho Internacional Humanitario. Estos nuevos actores abarcan además de los ejércitos, las guerrillas, los narcotraficantes, las milicias armadas, grupos integristas violentos, sicarios, grupos de seguridad privados, niños soldados, traficantes de armas, entre otros. Utilizan métodos como el genocidio, la limpieza étnica, violaciones masivas de mujeres, los secuestros, las extorsiones, las mutilaciones, el terrorismo, las ejecuciones sumarias, reclutamiento forzoso de menores, etc. En estos conflictos la principal víctima es la población civil y además se convierte en objetivo en sí mismo, lo que tiene como consecuencia el aumento de personas desplazadas y refugiadas en los últimos años.</p>
<p>Existen múltiples factores de riesgo capaces de desencadenar el conflicto. Por ejemplo, la pobreza, la inestabilidad política, la injusticia, la apropiación de recursos,la religión etc.</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1908" title="53 pg 21" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/53-pg-21-300x223.jpg" alt="53 pg 21" width="300" height="223" />La pobreza no está ligada automáticamente a la existencia de un conflicto armado, como lo muestra la gran cantidad de países pobres que nos sufren guerras, pero la injusticia social sumada a la represión política, a la falta de reconocimiento identitario puede conducir a la explosión de un conflicto. Más de la mitad de los conflictos armados actuales se producen en países con una renta por habitantes inferior a los 2.000 dólares.</p>
<p>La abundancia de recursos naturales ha contribuido a alimentar guerras en un amplio abanico de países del mundo en desarrollo: recursos como el petróleo y el gas natural, minerales y metales, piedras preciosas, madera y productos agrícolas como el café y derivados de las drogas. En casi la cuarta parte de las aproximadamente cincuenta guerras y conflictos armados activos en los últimos años, la explotación legal o ilegal de los recursos contribuyó a desencadenar o exacerbar un conflicto violento o a financiar su continuación. Naciones Unidas ha adoptado algunas medidas como los embargos sobre Angola, República Democrática del Congo, Sierra Leona y Liberia para evitar la destrucción del medio ambiente, la extracción ilegal de recursos y el tráfico de armas.</p>
<p>Los conflictos armados actuales están situados en Colombia, diversos países de Africa subsahariana (Angola, República Democrática del Congo, Somalia, Sudan, Costa de Marfil, Burundi, entre otros), (Israel-Palestina), Oriente Medio ,Irak , Asia Central (Chechenia, Asia suroriental (India-Pakistán), Indonesia (movimientos secesionistas), Afganistán.  Una situación importante es también la generada por la intervención de fuerzas de diversos países en guerras regionales, como es el caso de las fuerzas de Angola, Namibia, Zimbabwe y Ruanda que han estado luchando con diferentes bandos en la República Democrática del Congo.</p>
<p>Desde el 11 de septiembre se afirma que el terrorismo es la principal amenaza a la seguridad mundial. Se han incrementado los gastos militares y la ayuda al desarrollo se ha subordinado a objetivos militares y de seguridad. Los países más relevantes en la “guerra contra el terrorismo” reciben los mayores aumentos de la ayuda económica y alivio de la deuda. Pakistán, que dejó de recibir fondos debido a las pruebas nucleares y el régimen militar, se convirtió en 2002 en el cuarto receptor mundial de ayuda de Estados Unidos, con 600 millones de dólares. La UE y sus Estados miembros otorgaron otros 700 millones, junto con amplias preferencias comerciales. Las guerras emprendidas tras el 11-S en Afganistán e Irak exigen sumas elevadas para reconstruir lo dañado, detrayendo fondos de otros países y de necesidades de desarrollo. El argumento antiterrorista también justifica un aumento de la cooperación militar y policial. En el presupuesto 2004 la mitad de la ayuda externa total de Estados Unidos tiene objetivos de seguridad expresos, mientras que a finales de los noventa sólo era una cuarta parte.</p>
<p>Mientras tanto, en la mayoría de los conflictos actuales es esencial abordar las raíces de los problemas y formular propuestas que permitan una salida negociada y construir una paz estable y duradera. Esto parece cada vez más difícil cuando muchos de ellos son analizados desde claves antiterroristas.</p>
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		<title>Una tierra en paz y sin guerras</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/una-tierra-en-paz-y-sin-guerras-2/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 21:53:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 53. Un mundo de todos y para todos. Una tierra en paz sin guerras (marzo 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Portadas]]></category>

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		<description><![CDATA[ME NIEGO ROTUNDAMENTE
Me niego rotundamente
a negar mi voz,
mi sangre y mi piel.
 
Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo,
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo,
con mi boca rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente hermosa          
y mis dientes
rotundamente blancos
y mi piel
valientemente negra.
Y me niego categóricamente
a dejar de hablar
mi lengua, mi acento y mi historia.
 Y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ME NIEGO ROTUNDAMENTE</strong></p>
<p>Me niego rotundamente</p>
<p>a negar mi voz,<img class="alignright size-medium wp-image-1901" title="Portada 53" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/Portada-53-215x300.jpg" alt="Portada 53" width="215" height="300" /></p>
<p>mi sangre y mi piel.</p>
<p> </p>
<p>Y me niego rotundamente</p>
<p>a dejar de ser yo,</p>
<p>a dejar de sentirme bien</p>
<p>cuando miro mi rostro en el espejo,</p>
<p>con mi boca rotundamente grande</p>
<p>y mi nariz</p>
<p>rotundamente hermosa          </p>
<p>y mis dientes</p>
<p>rotundamente blancos</p>
<p>y mi piel</p>
<p>valientemente negra.</p>
<p>Y me niego categóricamente</p>
<p align="left">a dejar de hablar</p>
<p>mi lengua, mi acento y mi historia.</p>
<p> Y me niego absolutamente</p>
<p>a ser parte de los que se callan,</p>
<p>de los que temen, de los que lloran.</p>
<p> Porque me acepto</p>
<p>rotundamente libre, rotundamente negra, rotundamente hermosa.</p>
<p><strong>Shirley Campbell</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Desde la prisión de Villabona (Asturias)</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 09:12:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 54 Un mundo de todos y para todos. Inmigrantes entre la aceptación y el rechazo (junio 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Cartas]]></category>

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		<description><![CDATA[Estimados amigos:
Paz y Bien
 Comenzaré por presentarme. Mi nombre es José Francisco PÉREZ CAMPILLO. Tengo 43 años, soy asturiano y durante 12 años he pertenecido a un Instituto Secular. En la actualidad me encuentro cumpliendo condena en la prisión de Villabona por un problema económico después de dejar el Instituto.
Bueno, una vez hecha esta pequeña presentación, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estimados amigos:</p>
<p>Paz y Bien</p>
<p> Comenzaré por presentarme. Mi nombre es José Francisco PÉREZ CAMPILLO. Tengo 43 años, soy asturiano y durante 12 años he pertenecido a un Instituto Secular. En la actualidad me encuentro cumpliendo condena en la prisión de Villabona por un problema económico después de dejar el Instituto.</p>
<p>Bueno, una vez hecha esta pequeña presentación, voy con el motivo de la presente. Hace unos días un amigo me ha traído un par de ejemplares de la revista UTOPÍA. Después de leerlos me he quedado con ganas de más. Sus artículos son realmente valientes, libres y sobre todo cristianos, pero de ese cristianismo que yo creo: es del Dios Padre, bondadoso, del perdón, lleno de amor y misericordioso. Ese es el Dios que Jesús nos enseñó y no el vengativo, cruel y despiadado que muchos nos intentan vender. Después de leer las revistas me he dado cuenta que aún seguimos teniendo voz los de sin voz.</p>
<p>El motivo de la presente es pedirles, si fuese posible, me enviasen ejemplares de dicha revista y de cualquier cosa relacionada con  cristianos de base. Lo único que si pueden mandármelo  que sea de forma gratuita pues carezco de ingresos y no me es posible pagar una suscripción.</p>
<p>También desearía me informasen de la forma de contactar con grupos de cristianos de base de Asturias (preferentemente Oviedo, Gijón o Avilés), pues aquí no conozco ningún grupo. Yo a ustedes los conozco por Julio Lois, del que he leído algún artículo y he escuchado alguna vez con mucho placer.</p>
<p>Bueno por el momento no los canso más con mis cosas, gracias por prestarme un momento de atención y en espera de sus gratas noticias reciban un fraternal abrazo.</p>
<p style="text-align: right;"><strong> José Francisco Pérez Campillo</strong></p>
<p align="right">En Villabona, a 3 de marzo de 2005</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Tus amigos no te olvidan</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 09:09:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 54 Un mundo de todos y para todos. Inmigrantes entre la aceptación y el rechazo (junio 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[José Luis Cortés, Madrid, PPC, 2004, 255 págs.
Un buen trago de agua fresca para los individuos y las comunidades; eso es este nuevo libro de Cortés. El autor hace una relectura de los Hechos de los Apóstoles en clave actual. Siguiendo con libertad de espíritu y de estilo los primeros quince capítulos de los Hechos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>José Luis Cortés, <em>Madrid, PPC, 2004, 255 págs.</em></strong></p>
<p style="text-align: left;">Un buen trago de agua fresca para los individuos y las comunidades; eso es este nuevo libro de Cortés. El autor hace<img class="alignright size-medium wp-image-1866" title="54 pag 34" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/07/54-pag-34-254x300.jpg" alt="54 pag 34" width="254" height="300" /> una relectura de los Hechos de los Apóstoles en clave actual. Siguiendo con libertad de espíritu y de estilo los primeros quince capítulos de los Hechos, con páginas de profundas y agudas reflexiones, y páginas de sugerentes dibujos llenos de sano humor, Cortés presenta críticamente la Iglesia de hoy y los temas a los que muchas veces tanto miedo les tiene esa Iglesia: la democracia interna, la igualdad mujer-varón en todo, las diferentes orientaciones sexuales, la libertad, los excluidos, el papel de la jerarquía, los movimientos ultraconservadores&#8230;; todo ello como expresión de la propia evolución teológica del autor que le lleva a mostrar una visión más viva, más rica y más cercana de la comunidad de Jesús.</p>
<p style="text-align: left;">&#8220;No me importa que este libro -dice Cortés en la introducción- suscite dudas, provoque polémicas, motive búsquedas personales o en grupo. Si se producen, sentiría que he hecho un servicio a una comunidad cristiana que con demasiada frecuencia acepta un estado de la cuestión francamente cuestionable&#8221;.</p>
<p style="text-align: left;">Un buen libro para regalar y para regalarse; sobre todo a quien quiera leer el mensaje cristiano con ese humor y esa vida que nunca debieron estar ausentes de su lectura.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Jesús Bonet</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>PREMIOS PRINCIPE DE ASTURlAS 2005</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 09:06:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 54 Un mundo de todos y para todos. Inmigrantes entre la aceptación y el rechazo (junio 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[CATEGORÍA: Premio Príncipe de Asturias de La Concordia.
Será concedido &#8220;a aquella persona o personas, o institución cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>CATEGORÍA: Premio Príncipe de Asturias de La Concordia.</strong></p>
<p align="center">Será concedido &#8220;a aquella persona o personas, o institución cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad&#8221;.</p>
<p align="center"><strong>CANDIDATURA: Pedro Casaldáliga y Prelazia de Sao Félix de Araguaia (Brasil)</strong></p>
<p align="center">PRESENTADA POR: Consejería de Justicia, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores</p>
<p align="center">Manifiesto la adhesión a dicha candidatura. Y para que así conste, firmo el presente documento</p>
<p align="center">en &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.a &#8230;&#8230;., de &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; de dos mil cinco.</p>
<p align="center">(Firma y D.N.I.)</p>
<p align="center"> La dirección donde debe enviarse esta petición es a la c/ Uría 10-5º; 33003 OVIEDO.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Y va de circular otra vez</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/y-va-de-circular-otra-vez/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 09:03:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 54 Un mundo de todos y para todos. Inmigrantes entre la aceptación y el rechazo (junio 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistautopia.org/?p=1833</guid>
		<description><![CDATA[Pedro Casaldáliga
 Durante toda esa marejada eclesiástica (muerte de Juan Pablo II, elección de Benedicto XVI, nombramiento del nuevo obispo de São Félix do Araguaia) hemos ido recibiendo, aquí, en la Prelatura, muchas cartas, muchos mensajes de solidaridad. Y también, con ellos, preguntas, indignadas o ansiosas, y declaraciones de amistad y de esperanza, a pesar de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: right;">Pedro Casaldáliga</h3>
<p> Durante toda esa marejada eclesiástica (muerte de Juan Pablo II, elección de Benedicto XVI, nombramiento del nuevo obispo de São Félix do Araguaia) hemos ido recibiendo, aquí, en la Prelatura, muchas cartas, muchos mensajes de solidaridad. Y también, con ellos, preguntas, indignadas o ansiosas, y declaraciones de amistad y de esperanza, a pesar de ciertos pesares…</p>
<p>En mi nombre personal y en nombre de toda nuestra pequeña Iglesia, agradezco a todos, a cada uno, a cada una. Somos comunión, y la intersolidaridad nos alimenta por el camino.</p>
<p>Tenemos un nuevo Papa. Ya se ha hablado mucho sobre el particular. Papa es Benedicto XVI, y con él seguirá la Iglesia, que es mayor que el Papa, y seguirá sobre todo el Reino de Dios, que es mayor que la Iglesia. Seamos corresponsables, fielmente libres, militantes de la gran Esperanza.</p>
<p>Socialmente hablando, frente a esa nefasta política neoliberal, contra todas las dictaduras de la economía y de las armas y de la mentira, sigamos con nuestra diaria y comunitaria participación. El Espíritu del Resucitado nos acompaña y nos impulsa y es nuestra garantía.</p>
<p>Aquí, en São Félix, el hermano obispo, Leonardo Ulrich Steiner, ha llegado muy franciscanamente y ya ha empezado a sumergirse en el pueblo. Su primera visita pastoral ha sido a Ribeirão Cascalheira, donde está el Santuario de los Mártires, a los “assentamentos” de “posseiros” de Querência y a la aldea Xavante de Marãwatsedé, acosada por los invasores y en un lentísimo proceso judicial. Un campesino me hacía del obispo Leonardo este elogio mayor: “O novo bispo é um homem natural.” Es el mejor modo de ser sobrenaturalmente evangélico…En la solemne misa de la llegada oficial de Leonardo a la Prelatura, en nombre de esta iglesia que él asumía, yo le di un anillo de tucum, símbolo de la alianza con las causas de la Prelatura de São Félix do Araguaia: la opción por los Pobres, la Tierra, los Pueblos Indígenas, las Comunidades de fe, corresponsables y comprometidas, la Intersolidaridad, la Patria Grande… Y recibió también Leonardo tres llaves emblemáticas: la de la Catedral (matriz de la Prelatura), la del Archivo (símbolo de la Memoria, sobre todo del Martirio) y la de la Administración (símbolo de ese compartir solidario en la pobreza).</p>
<p>Estamos alegres, en una comunión creciente y en una inconmovible esperanza. Y seguiremos contando con todos y todas, cada uno, cada una, de ustedes, vosotros, vosotras. Siempre hacia ese Otro Mundo Posible, construyendo esa Iglesia Otra, llevados por el viento del Espíritu, Reino adentro.</p>
<p>Como decimos aquí en Brasil, les damos, os damos, un beso en el corazón. Y la paz de Aquel que es nuestra paz.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Carlos de Foucauld: Hermano Carlos de Jesús 1858-1916</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/carlos-de-foucauld-hermano-carlos-de-jesus-1858-1916/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 09:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 54 Un mundo de todos y para todos. Inmigrantes entre la aceptación y el rechazo (junio 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Con motivo de su próxima beatificación, la Familia Carlos de Foucauld en España, queremos dar a conocer algunos rasgos de su singular camino de santidad, convencidos de la vigencia que su búsqueda tiene en nuestro mundo actual
 La experiencia de la ternura de Dios 
Carlos de Foucauld nació en Estrasburgo en 1858 y tuvo una infancia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Con motivo de su próxima beatificación, la Familia Carlos de Foucauld en España, queremos dar a conocer algunos rasgos de su singular camino de santidad, convencidos de la vigencia que su búsqueda tiene en nuestro mundo actual</strong></p>
<p> <strong>La experiencia </strong><strong>de la ternura de Dios </strong></p>
<p>Carlos de Foucauld nació en Estrasburgo en 1858 y tuvo una infancia feliz, aunque sus padres murieron cuando todavía no tenía 6 años.</p>
<p>Su adolescencia fue dolorosa, perdió la fe y se hundió en una vida de placer y de desorden. Pero en el fondo de su corazón experimentaba una tristeza, un vacío&#8230; Más tarde comprenderá que esa tristeza era un signo de que Dios no lo había abandonado.</p>
<p>Entró en la escuela militar y salió de ella oficial a los 22 años. Fue enviado a Argelia, que era entonces una colonia francesa. Tres años después abandonó el ejército y emprendió una exploración arriesgada en Marruecos. Allí  algunos musulmanes muy religiosos le reciben y protegen varias veces. Se transforman en amigos, y su fe le interpela. En él surge una pregunta: ¿Existirá Dios ?</p>
<p>Al regresar a Francia, conmovido por la acogida cariñosa y discreta de su familia profundamente cristiana, empieza una búsqueda. Encuentra un sacerdote que será para él un padre y un amigo: Henri Huvelin. Se convierte en octubre de 1886, a los 28 años.</p>
<p>Descubre entonces a Dios como un Padre lleno de ternura que nunca se cansó de esperar a su hijo, y desde ese momento busca cómo responder con toda su vida a este amor infinito de Dios.</p>
<p> <strong>El descubrimiento </strong><strong>de Jesús de Nazaret</strong></p>
<p>Una peregrinación a Tierra Santa le revela el rostro de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, que llevó durante 30 años la existencia oscura de un artesano de pueblo. Esta pobreza y esta humildad lo atraen irresistiblemente.</p>
<p>Vislumbra el camino, pero será largo y accidentado. El hermano Carlos pasa primero siete años en un monasterio de la Trapa, después cuatro años en Nazaret, donde vive como ermitaño junto a un convento de Clarisas.</p>
<p>Día y noche permanece en adoración delante del Santísimo como un enamorado que no se cansa de esperar a su Amado. Se deja impregnar por las palabras y los ejemplos de Jesús, deseando que acaben por cambiar su corazón. Y la Palabra de Dios lo interpela.</p>
<p>Una frase del Evangelio sacude la vida de Carlos de Foucauld: «Lo que hicisteis al más pequeño de los míos, a mí me lo hicisteis.»</p>
<p>Ella lo empuja a dejar su soledad para llevar a aquellos que no lo conocen el amor de Dios que arde en él como un fuego. Quiere estar tan atento a la presencia de Jesús en el pobre como a su presencia en la Eucaristía.</p>
<p>Por eso en agosto de 1900 deja definitivamente Nazaret para prepararse al sacerdocio. Ordenado el 9 de junio de 1901 por el obispo de Viviers, sale unos meses más tarde hacia Argelia y se establece en el oasis sahariano de Beni Abbès&#8230; No construye una ermita, sino una «fraternidad», es decir, una casa cuya puerta está abierta a todos los que vienen, sea cual sea su nacionalidad, raza o religión. Quiere ser el hermano y el amigo de todos.</p>
<p> <img class="size-medium wp-image-1861 alignleft" title="54 pag 31" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/07/54-pag-31-198x300.jpg" alt="54 pag 31" width="198" height="300" /></p>
<p><strong>El trabajo paciente </strong><strong>de la amistad<img class="alignright size-medium wp-image-1864" title="54 pag 31b" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/07/54-pag-31b1-212x300.jpg" alt="54 pag 31b" width="212" height="300" /></strong></p>
<p>Tres años después de su llegada a Beni Abbes el hermano Carlos oye hablar de los tuaregs del Hoggar. Unos amigos oficiales le ofrecen la posibilidad de emprender un viaje para entrar en contacto con ellos. Camina durante más de 3 meses para encontrar esas tribus nómadas. En 1905 Moussa Ag Amastane, jefe de una de ellas, le permite establecerse en Tamanrasset. Sólo, sin defensa, confía en la palabra de los que lo reciben y se instala en una pobre casita de tierra construida en unos días.</p>
<p>Empieza con gran empeño el estudio de su lengua y su cultura, confecciona un diccionario, transcribe centenares de poemas, con la finalidad de descubrir el alma de ese pueblo y de preparar su evangelización.</p>
<p>Muy pronto se da cuenta de que no es el momento de hablar de Jesús. Intentará decirles quién es su Dios a través de la bondad y de la amistad. Escribe en 1909 : «Yo quisiera ser suficientemente bueno para que digan: «Si así es el servidor, ¿cómo será el amo?»</p>
<p> <strong>Configurado a Jesús </strong><strong>en su propia muerte</strong></p>
<p>En 1914 estalla la primera guerra mundial, y la violencia llega hasta la soledad del Hoggar. El hermano Carlos sabe que se encuentra en un entorno cada vez más peligroso, pero, unido al pueblo tuareg por una profunda solidaridad humana, no quiere abandonar a aquellos que lo acogieron hace más de 10 años.</p>
<p>También desea seguir incluso en su Pasión y en su Muerte a ese Jesús de Nazaret, que cautivó su corazón para dar como Él la prueba del mayor amor.</p>
<p>En la tarde del 1 de diciembre de 1916 es secuestrado por un grupo de rebeldes, que, al parecer, no tenían intención de matarle. Pero en un momento de pánico, el que lo vigila dispara contra él a quemarropa y el hermano Carlos cae víctima de la violencia como tantos otros durante esos años de guerra.</p>
<p>Muerte solitaria, pero signo de esperanza de que la fraternidad humana es más fuerte que los odios que desgarran a los pueblos. Moussa Ag Amastane, musulmán ferviente, escribía a la hermana del hermano Carlos quince días después de la muerte de éste:</p>
<p>Carlos el marabú no ha muerto sólo para ustedes, ha muerto también para todos nosotros. Que Dios le conceda la misericordia y que nos volvamos a encontrar con él en el Paraíso.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Asamblea 2005: Fe cristiana y conciencia ciudadana</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/asamblea-2005-fe-cristiana-y-conciencia-ciudadana/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 08:58:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2005]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 54 Un mundo de todos y para todos. Inmigrantes entre la aceptación y el rechazo (junio 2.005)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistautopia.org/?p=1829</guid>
		<description><![CDATA[19 y 20 de noviembre de 2005. I.E.S. “La Paloma”, Madrid
 Los cristianos de base, atentos al momento que vivimos, queriendo descubrir los signos de los tiempos, en la línea del Concilio Vaticano II, queremos encontrarnos y celebrar las oportunidades que este tiempo nos brinda para crecer en nuestra fe y construir una sociedad alternativa, justa, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>19 y 20 de noviembre de 2005. I.E.S. “La Paloma”, Madrid</strong></p>
<p> Los cristianos de base, atentos al momento que vivimos, queriendo descubrir los signos de los tiempos, en la línea<img class="alignleft size-medium wp-image-1858" title="54 pag 29" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/07/54-pag-29-230x300.jpg" alt="54 pag 29" width="230" height="300" /> del Concilio Vaticano II, queremos encontrarnos y celebrar las oportunidades que este tiempo nos brinda para crecer en nuestra fe y construir una sociedad alternativa, justa, convivencial y participativa. Superando así la mirada desconfiada y desesperanzada que sobre el ser humano y la sociedad civil han lanzado ciertos sectores de la Iglesia en las últimas décadas. Por todo ello queremos iniciar un proceso que culminará con una Asamblea de ámbito estatal  en el mes de noviembre de 2005.</p>
<p>Invitamos a las comunidades, parroquias, colectivos y personas individuales a preparar la Asamblea con un trabajo previo que girará en torno a unos materiales de reflexión que estamos elaborando y que se centrarán en los ejes temáticos:</p>
<p>- La laicidad</p>
<p>- Los derechos sexuales</p>
<p>- El avance de los fundamentalismos</p>
<p>La Asamblea se estructurará a modo de talleres en los que se partirá de las aportaciones de los grupos. Es, por tanto, un encuentro planteado desde la participación y desde la celebración de la fe compartida.</p>
<p>Con este escrito llamamos también a grupos de cristianos no católicos que sintonicen con las aspiraciones que se han expresado. Ojalá que este encuentro pueda suponer un paso adelante en el caminar juntos de todos los cristianos.</p>
<p>Estamos preparando una página web en la que irá apareciendo la información actualizada sobre este proceso que ahora comienza.</p>
<p>Colectivos que convocan inicialmente: Católicas por el Derecho a Decidir, Comisión de Asuntos Religiosos de COGAM,  Comunidades Cristianas Populares, Corriente Somos Iglesia, Iglesia de Base de Madrid, Movimiento pro Celibato Opcional, Utopía, revista de cristianos de base.</p>
<p> Para unirse a la convocatoria e información: somos-iglesia@eurosur.org</p>
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