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	<title>Revista Utopia &#187; Nº 52. Para un tiempo nuevo&#8230; Una Terca esperanza (diciembre 2004)</title>
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		<title>Cada día la Esperanza</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 19:02:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[No ha lugar a la tristeza,
 no ha lugar a la desidia,
no ha lugar a la mentira.
 Cada día la esperanza, cada día.
No ha lugar a la ceguera,
No hay lugar para la envidia,
No ha lugar a la miseria.
Cada día la esperanza, cada día.
No ha lugar al hambre injusto,
ni a la guerra caliente ni a la fría,
ni al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No ha lugar a la tristeza,</p>
<p> no ha lugar a la desidia,</p>
<p>no ha lugar a la mentira.</p>
<p> Cada día la esperanza, cada día.</p>
<p>No ha lugar a la ceguera,</p>
<p>No hay lugar para la envidia,</p>
<p>No ha lugar a la miseria.</p>
<p>Cada día la esperanza, cada día.</p>
<p>No ha lugar al hambre injusto,</p>
<p>ni a la guerra caliente ni a la fría,</p>
<p>ni al tercero ni al cuarto de los mundos.</p>
<p>Cada día la esperanza, cada día.</p>
<p>No ha lugar a la interperie,</p>
<p>ni al decreto que da muerte a la utopía,</p>
<p>ni a un niño sin escuela y sin zapatos.</p>
<p>Cada día la esperanza, cada día.</p>
<p>No ha lugar al fanatismo,</p>
<p> ni a los dogmas que amordazan la alegría,</p>
<p> ni a la pena de muerte, ni al embargo.</p>
<p>Cada día la esperanza, cada día.</p>
<p>¡Perdonad por tanto &#8220;no&#8221;, &#8220;no&#8221; tan amar­gos!</p>
<p>Yo canto casi siempre a la alegría,</p>
<p>mi canto es un esfuerzo cotidiano</p>
<p>pidiendo un decreto de amnistía</p>
<p> para el mundo y la gente a la que amo.</p>
<p>Mezclado con la rabia y con el llanto,</p>
<p>sereno, yo me agarro a esta porfía;</p>
<p>alzando con más gente un gran canto</p>
<p>cada día a la esperanza, cada día.</p>
<p>No tengo ningún miedo al desencanto,</p>
<p>que no habrá ya más lágrimas baldías</p>
<p>si canto con vosotros, siempre, un canto</p>
<p> cada día a la esperanza, cada día. •</p>
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		<title>Tambores para la terca esperanza</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 18:59:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[(Introducción al disco &#8220;El Congo grita. África grita&#8221;)
Ocurrió en una pequeña aldea escondida entre pinos y cebada, en medio de la sierra. Hacía un día espléndido, lucía el sol y, como siempre, estaba la aldea en profunda calma. Sólo el ruido de algún tractor en su faena, algún pedro que ladraba, los pájaros que piaban [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>(Introducción al disco &#8220;El Congo grita. África grita&#8221;)</strong></p>
<p style="text-align: left;">Ocurrió en una pequeña aldea escondida entre pinos y cebada, en medio de la sierra. Hacía un día espléndido, lucía el sol y, como siempre, estaba la aldea en profunda calma. Sólo el ruido de algún tractor en su faena, algún pedro que ladraba, los pájaros que piaban y el viento que se intuía cuando se movían las distin­tas alfombras verdes que formaban los bancales de cebada, salpi­cados de amapolas.</p>
<p style="text-align: left;">Pero el silencio se rompió a medio día en el que comenzaron a llegar mujeres y hombres, blancos y negros, alegres, dicharache­ros, con guitarras, tambores, bajos eléctricos, baterías. Y no se les ocurrió otra cosa que instalarse en la terraza de una de las casas de la aldea a cantar y tocar sus instrumentos. Estuvieron de fiesta cuatro horas, dejando (eso sí) un hueco prudencial de dos horas y media para la comida y la siesta.</p>
<p style="text-align: left;">¡Qué sesión más hermosa de música! ¡Qué bien han sonado algu­nas canciones! ¡Qué sitio más estupendo para ensayar!, decían los miembros del grupo. Sin embargo alguien avisó de que había venido la guardia civil porque unos vecinos no aguantaban más ese ruido infernal. Incluso, los vecinos más cer­canos vinieron a decirles que había sido un día horrible y que ni siquiera habían podido leer.</p>
<p style="text-align: left;">La guardia civil se fue, pues el grupo de músicos no estaba quebrantando nin­guna norma. Aún así, el grupo pidió<img class="alignright size-medium wp-image-1896" title="52 pg 35" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/52-pg-35-271x300.jpg" alt="52 pg 35" width="271" height="300" /> disculpas a los vecinos que vinieron a quejarse. Pero algu­nos no dejaron de preguntarse cómo una misma realidad producía inmenso gozo en algunos y enfado e irrita­ción en otros.</p>
<table style="text-align: left; height: 327px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td height="327" align="left" valign="top"> </p>
<p> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: left;"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Una Terca Esperanza</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/una-tierra-en-paz-y-sin-guerras/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 18:51:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Portadas]]></category>

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		<description><![CDATA[
EL CANTO RODADO
 
Como la piedra, amigos,
como el canto rodado
en perpetuo combate
con el agua y los años.
Si, sed como la piedra
como el canto rodado:
puros y resistentes,
terribles y obstinados.
José Agustín Goytisolo
(De su libro “Palabras para Julia”)
EPÍLOGO
Me arrepiento de tanta inútil queja,
de tanta lamentación improcedente.
Son las reglas del juego inapelables
 y justifican toda, cualquier pérdida.
Ahora sólo lo inesperado o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-1891" title="Portada 52" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/08/Portada-521-215x300.jpg" alt="Portada 52" width="215" height="300" /></p>
<p style="text-align: right;"><strong>EL CANTO RODADO</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em> </em></p>
<p style="text-align: right;">Como la piedra, amigos,</p>
<p style="text-align: right;">como el canto rodado</p>
<p style="text-align: right;">en perpetuo combate</p>
<p style="text-align: right;">con el agua y los años.</p>
<p style="text-align: right;">Si, sed como la piedra</p>
<p style="text-align: right;">como el canto rodado:</p>
<p style="text-align: right;">puros y resistentes,</p>
<p style="text-align: right;">terribles y obstinados.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>José Agustín Goytisolo</strong></p>
<p style="text-align: right;">(De su libro “Palabras para Julia”)</p>
<p style="text-align: right;"><strong>EPÍLOGO</strong></p>
<p style="text-align: right;">Me arrepiento de tanta inútil queja,</p>
<p style="text-align: right;">de tanta lamentación improcedente.</p>
<p style="text-align: right;">Son las reglas del juego inapelables</p>
<p style="text-align: right;"> y justifican toda, cualquier pérdida.</p>
<p style="text-align: right;">Ahora sólo lo inesperado o lo imposible</p>
<p style="text-align: right;">Podría hacerme llorar:</p>
<p style="text-align: right;">Una resurrección, ninguna muerte</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Ángel González</strong></p>
<p style="text-align: right;">(De su libro &#8220;Palabra sobre palabra&#8221;)</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Mar adentro</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/mar-adentro/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 12:45:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[Mar adentro, mar adentro, 
y en la ingravidez del fondo 
donde se cumplen los sueños 
se juntan dos voluntades 
para cumplir un deseo
Un beso enciende el deseo
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar el centro de universo:
El abrazo más pueril
y el más puro de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Mar adentro, mar adentro, </em></p>
<p><em>y en la ingravidez del fondo </em></p>
<p><em>donde se cumplen los sueños </em></p>
<p><em>se juntan dos voluntades </em></p>
<p><em>para cumplir un deseo</em></p>
<p><em>Un beso enciende el deseo</em></p>
<p><em>con un relámpago y un trueno,</em></p>
<p><em>y en una metamorfosis</em></p>
<p><em>mi cuerpo no es ya mi cuerpo;</em></p>
<p><em>es como penetrar el centro de universo:</em></p>
<p><em>El abrazo más pueril</em></p>
<p><em>y el más puro de los besos,</em></p>
<p><em>hasta vernos reducidos</em></p>
<p><em>en un único deseo: Tu mirada y mi mirada</em></p>
<p><em>como un eco repitiendo, sin palabras:</em></p>
<p><em>más adentro, más adentro,</em></p>
<p><em>hasta el más allá del todo</em></p>
<p><em>por la sangre y por los huesos.</em></p>
<p><em>Pero me despierto siempre</em></p>
<p><em>y siempre quiero estar muerto</em></p>
<p><em>para seguir con mi boca</em></p>
<p><em>enredada en tus cabellos.</em></p>
<p> Ramón Sanpedro</p>
<p> </p>
<p>Este poema de Ramón Sampedro parece ser  el leit-motiv  de Mar adentro, un film de Alejandro Almenábar recientemente premiado en el Festival Internacional de Cine de Venecia. La película está basada en la vida y muerte de Ramón Sampedro, tetrapléjico, treinta años en cama al cuidado de su familia y que, con su presencia en la pantalla, ha puesto en candelero el espinoso problema de la eutanasia. Por una única ventana abierta al mundo y al mar, donde él se accidentó en su juventud, Ramón hace viajar a diario su indomable  deseo de morir dignamente. Además de la plenitud y la inmensidad,  el mar recobra en este film el ardiente deseo de muerte y libertad, quizás también de trascendencia.</p>
<p>Es de destacar la fuerte presencia del tema de la “muerte” en la breve pero exitosa obra de Almenábar:  En Tesis tiene un carácter surrealista; más fantasiosa parece en Abre los ojos y en Los Otros; en Mar adentro, finalmente, adquiere tintes melodramáticos: el Sampedro  de Almenábar es ciertamente tetrapléjico, pero rezuma un cierto aire tierno y seductor, lírico y socarrón, un santo laico que acaba transformando la compasión inicial que sientes por la persona discapacitada en simpatía y hasta enamoramiento. No se entiende bien cómo una persona con un perfil como el de este Ramón Sampedro está empeñada en morir.  Pero se entienden bien, sin embargo,  sus argumentos: la falta de libertad y la tremenda precariedad de su calidad de vida.</p>
<p>Los técnicos no dejan de encomiar los aciertos en la dirección de esta película: la luminosidad de su fotografía, la profunda amenidad del texto, el ritmo y la dinámica en la secuenciación de las escenas, la insistente presencia del mar, la definición clara de los personajes y la impecable representación de los y las artistas (¡qué papelón el de Javier Barden, y con él, el formidable trabajo de  Lola Dueñas, Mabel Rivera… casi todos!), etc.</p>
<p>Más al fondo de cualquier calificación religiosa o filosófica está el tremendo drama antropológico y existencial de la persona llegada a estos extremos. Tampoco se puede obviar su dimensión jurídica. Todos estos ángulos habrá que tenerlos en cuenta en el debate antes de tomar partido en pro o en contra de la eutanasia. Quizás, en este sentido, la jerarquía eclesiástica se ha precipitado y debería ser un poco más cauta para no encrespar los ánimos  y llevar  precipitadamente “a pie de calle” un asunto que requiere mayor reflexión y mayor respeto a otras sensibilidades. En todo caso, no parece acertado hacer propaganda  de un punto de vista, respetable ciertamente, pero costeado con el dinero de todos los ciudadanos.     </p>
<p>                                                                      Evaristo Villar</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La fe y la estafa</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/la-fe-y-la-estafa/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 12:44:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[Enrique de Castro Ediciones del Quilombo, Madrid 2004 
Se trata de un libro que nace desde la fe y la experiencia personal contextualizada: “aquí hemos aprendido a luchar los chavales de la calle, los inmigrantes, las madres, antes con los insumisos a la mili, ahora con los okupas, los parados o los que viven en los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-medium wp-image-1583" title="52 pg 33" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/52-pg-33-300x149.jpg" alt="52 pg 33" width="300" height="149" />Enrique de Castro</strong> Ediciones del Quilombo, Madrid 2004 </p>
<p>Se trata de un libro que nace desde la fe y la experiencia personal contextualizada: “aquí hemos aprendido a luchar los chavales de la calle, los inmigrantes, las madres, antes con los insumisos a la mili, ahora con los okupas, los parados o los que viven en los pasadizos subterráneos de la ciudad”. En este contexto, Enrique descubre las profundas razones del conflicto que enfrentó a Jesús con las instituciones de su tiempo (la ley, el tempo, el sábado) y que acabaron llevándole a la muerte. El conflicto se ha trasladado hoy al interior de la Iglesia. Desde le siglo iv, la Iglesia ha venido desvirtuando los gestos de Jesús, que liberaban desde la autoafirmación de la persona, en ritos y símbolos de poder de la institución: el “tu fe te ha salvado”, de Jesús se ha convertido en manos de la Iglesia, en “obedéceme a mi y Dios te salvará”.</p>
<p>El libro, escrito con una gran intuición y frescura, es una denuncia radical de todo intento de domesticación y secuestro del Jesús de la historia. Pero más firme, aún si cabe, es la apuesta de Enrique  por el seguimiento de una forma de vivir de Jesús totalmente nueva y liberadora que derriba todo poder y dignifica a la persona: “a eso llamo resurrección. En la búsqueda de un sitio para vivir, un trabajo para salir adelante o la creación de empleo, en los achuchones y fiestas por la consecución de algún pequeño triunfo, en la superación de algunos de nuestros miedos, en la aceptación de nuestras diferencias y en los pequeños pedazos de utopía realizada, nos hemos ido dando cuenta de que la vida es posible y más fuerte que quienes intentan quitarla”. La lectura de este libro te deja una cierta sensación de autenticidad evangélica.</p>
<p style="text-align: right;">                                                      <strong> Evaristo Villar</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El Genocidio del que no se habla</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/el-genocidio-del-que-no-se-habla/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 12:41:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Para leer y ver]]></category>

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		<description><![CDATA[El Congo grita, África grita: Tambores para la terca esperanza         
 Poco sabemos de África y muy poco del Congo, pero desde hace 6 años, más de 4 millones de congoleños han muerto, bien víctimas directas de la guerra, bien por el hambre que ésta ha ocasionado.
En la República Democrática del Congo se está viviendo probablemente el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-medium wp-image-1580" title="52 pg 32" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/52-pg-32-300x225.jpg" alt="52 pg 32" width="300" height="225" />El Congo grita, África grita: </strong>Tambores para la terca esperanza         </p>
<p> Poco sabemos de África y muy poco del Congo, pero desde hace 6 años, más de 4 millones de congoleños han muerto, bien víctimas directas de la guerra, bien por el hambre que ésta ha ocasionado.</p>
<p>En la República Democrática del Congo se está viviendo probablemente el conflicto armado más grave acaecido desde la segunda guerra mundial. Y este verdadero genocidio permanece prácticamente sin cobertura en los medios de información, cuando podríamos compararlo perfectamente con el holocausto judío que protagonizaron los nazis.</p>
<p>Mas con todo lo grave que es este silencio informativo, más si cabe lo es, el que se nos presente esta “invasión” bajo el disfraz de una cuestión étnica, sin entrar en que es el saqueo de los grandísimos recursos que tiene el Congo (diamantes, petróleo, coltán etc) lo que explica el pillaje de esos depredadores que actúan en connivencia con compañías americanas y europeas.</p>
<p>“El congo grita, Africa grita” es, después de María la de Jesús, de la que ya hablamos en UTOPÍA, el segundo CD de Domingo Pérez y el grupo Veredas. En esta ocasión se trata de un disco-libro, que han realizado, -como una herramienta más para romper este bloqueo informativo, al menos en nuestro país- junto al Comité de Solidaridad con África Negra y con la colaboración del grupo Segtaba Percusión de Burkina Faso.</p>
<p>Con el libro han intentado desvelar algunas de las claves de ése conflicto del África Central y con las canciones, música y percusión del disco pretenden promover sentimientos de solidaridad entre aquellos que las escuchen. Por si fuera poco, este valioso e imprescindible pack también contiene magníficas fotografías, un CD con presentaciones en Power Point y una guía didáctica con estupendas propuestas para usar todo este material como medio de reflexión con grupos de alumnos, de jóvenes y de adultos.</p>
<p>En fin, ya para terminar queremos agradecer el ingente pero ilusionado esfuerzo de todos estos soñadores del otro mundo es posible, y lo hacemos con sus propias palabras que tomamos de la introducción del disco …”porque estos tambores son la señal que inquieta, que advierte y hace fijarse a nuestros satisfechos vecinos en un continente masacrado y menospreciado. Estos tambores acompañan los gritos de dolor de tantas personas inocentes cuya dignidad ha sido profundamente machacada. Estos tambores son una llamada urgente, muy urgente, para ponerse en camino, porque sólo de los que caminan es la esperanza de un mundo mejor: solidario, igualitario, libre, amoroso, humano, profundamente humano. No lo dudéis, estos tambores son tambores para hacer crecer en nosotros y mantener la terca esperanza”.</p>
<p style="text-align: right;">Luis Ángel Aguilar</p>
]]></content:encoded>
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		<title>A MIS HERMANOS OBISPOS</title>
		<link>http://www.revistautopia.org/2010/a-mis-hermanos-obispos/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 12:34:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[José Ignacio González Faus S.J
Responsable del área teológica de “Cristianismo y Justicia” 
Este verano algunas actuaciones o palabras de las autoridades eclesiásticas suscitaron dolor y queja en la opinión pública. Tanto, que alguien de vosotros llegó a un renacer del anticlericalismo y de persecución contra la Iglesia. No desconozco los ribetes sectarios de algunos anticlericalismos hispanos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>José Ignacio González Faus S.J</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Responsable del área teológica de “Cristianismo y Justicia”</strong> </p>
<p>Este verano algunas actuaciones o palabras de las autoridades eclesiásticas suscitaron dolor y queja en la opinión pública. Tanto, que alguien de vosotros llegó a un renacer del anticlericalismo y de persecución contra la Iglesia. No desconozco los ribetes sectarios de algunos anticlericalismos hispanos. Pero temo que lo que llamáis persecución no es más que la saturación y hartura de buena parte de la sociedad (tanto de no creyentes como de muchos cristianos) contra modos de actuar que nos son difíciles de entender.</p>
<p>Estas líneas intentan deciros desde dentro y desde la fraternidad, lo que otras muchas voces dicen desde fuera y desde la desconsideración. He procurado contar hasta cien antes de hablar (y no cien segundos, sino cien días) para hacerlo con calma y sin resquemor. Quiero ser cristiano y serlo con la máxima fidelidad al Evangelio. Pero debo confesaros que la institución eclesiástica es la cruz de mi fe.</p>
<p>En el corto espacio de que dispongo me gustaría deciros por qué:</p>
<p>1. No somos testigos del Dios Vivo, sino de un pasado muerto. Como seguidores de Jesús parece que nuestra tarea debería ser: “Anunciar al hombre de hoy el Misterio más profundo, más santo y liberador de su existencia, que lo redime del miedo y de la autoalienación, y al que llamamos Dios&#8230; Mostrar al hombre de hoy el camino que conduce de forma creíble y concreta hacia la libertad de Dios”.  En lugar de eso moralizamos precipitadamente contra todo lo que nos incomoda. Olvidamos que  “la tradición sólo puede mantenerse allí donde se buscan honradamente nuevos caminos y medios de vida”. (Ambas citas, y las demás que aparecen sin otra referencia en este artículo, son de K. Rahner.)</p>
<p>2. La Imagen que damos de la Iglesia no es la de un “sacramento de salvación” (señal de que Dios se ha identificado gratuita y definitivamente con este mundo empecatado), sino la de una institutriz gruñona y provecta que, a base de riñas, trata de afirmarse a sí misma más que de educar. No pocas veces, y en cuanto a contenidos concretos, quizá estaría yo más cerca de vosotros que de la cultura en que me muevo. Pero lo que la sociedad adulta no soporta es ese tono de que nosotros somos los únicos buenos y todo lo demás es maldad.</p>
<p>Por eso:</p>
<p>3. No damos en absoluto la sensación de amar de verdad a este mundo, al que dice el Evangelio que Dios amó tanto que le envió a su Hijo, no para condenarlo, sino para salvarlo. Por mal, el objeto del amor de Dios es este mundo, no la Iglesia.</p>
<p>Ésta debe ser sólo señal y cauce de ese amor; y no puede mirar al mundo como el campo del mal al que ella debe dirigir y controlar o del que debe apartarse para vivir en otra órbita, pero siempre sin tener que aprender nada de él: “¿Por qué no nos atrevemos a decir con humildad y sosiego, variando un poco un dicho de San Agustín: muchos que Dios tiene no los tiene la Iglesia y muchos que tiene la Iglesia no los tiene Dios?”</p>
<p>4. No podemos seguir creyendo que toda la sociedad es católica, salvo unas pocas voces estentóreas que, o bien niegan la fe o no la reconocen en las proclamas de la institución, pero que son minorías despreciables ( unque magnificadas por los medios). Sin embargo: “La actitud de ciertos católicos, de tipo convencido, tieso y militante, tiene algo de primitivismo cultural, algo del carácter de la pequeña burguesía que se encierra en sí misma y se atrinchera en un gueto. Esos hombres se cierran y actúan como si en el mundo sólo existieran cristianos”. No es éste el mundo en el que nos movemos, salvo para los que no hayan superado aún el nacional catolicismo.</p>
<p>Por poner sólo dos ejemplos: sorprende vuestro reduccionismo de la fe cristiana a temas de moral sexual y a que la legislación civil refleje lo que consideráis lícito en este campo. En los evangelios apenas hay dos pasajes referidos a la moral sexual y son, por supuesto, exigentes como lo es todo el Evangelio. Pero la mirada de Jesús se dirigía mucho más al sufrimiento humano, a la enfermedad, a las opresiones en nombre de Dios o del dinero, a la mujer marginada, a la posibilidad de la paz interior y a todas esas pequeñas conquistas de libertad, que cuando se dan, Jesús las leía como signos de que se está acercando el reino de Dios.</p>
<p>Mucho más duro es el evangelio con los ricos, aunque esto no parece preocuparnos pastoralmente. Vuestras palabras se parecen más a las del romano Catón, que a las del judío Jesús llamado el Cristo.</p>
<p>La enseñanza de la religión en la escuela es sin duda un problema sin resolver. Pero entre los muchos amigos no creyentes que tengo, el 90% son fruto de aquellas clases de religión en la escuela franquista. Y esto me hace preguntarme: ¿es tan importante la obsesión por tener “grandes plataformas” cuando luego tenemos tan poco que decir desde ellas? Jesús enviaba a los suyos a predicar imponiendo una notable pobreza de medios, pero dando una gran riqueza de contenidos. Nosotros parece que nos empeñamos en evangelizar con riqueza de medios pero, hoy por hoy, con notable pobreza de contenidos.</p>
<p>Todos rezamos en el breviario “Ayuda con tu gracia a los obispos de la Iglesia, para que con gozo y fervor sirvan a tu pueblo”.  Ese servicio gozoso implica un gran amor a la libertad. Pues, aunque los hombres abusemos tantas veces de ella, sólo lo que brota de una libertad total merece el nombre de auténtica bondad humana.</p>
<p> Y perdón por estas palabras. Pero creo estar dentro de la enseñanza eclesiástica y del catecismo, que defienden la necesidad de la opinión pública y aún de la crítica en la Iglesia. Aunque luego, como venganza camuflada, se me busquen las cosquillas  por otro lado.</p>
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		<title>DEMOCRACIA Y PLURALISMO</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 12:33:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Cristianos por el Socialismo
 Frente a esta injerencia de la jerarquía de la Iglesia católica en temas claramente políticos, este grupo de Cristianos por el Socialismo ha reflexionado y ha expresado así su sentir:
En una democracia moderna el pluralismo es inseparable de la neutralidad religiosa, que es en lo que consiste la laicidad. Se supone que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Cristianos por el Socialismo</strong></p>
<p> Frente a esta injerencia de la jerarquía de la Iglesia católica en temas claramente políticos, este grupo de Cristianos por el Socialismo ha reflexionado y ha expresado así su sentir:</p>
<p>En una democracia moderna el pluralismo es inseparable de la neutralidad religiosa, que es en lo que consiste la laicidad. Se supone que estamos en una sociedad abierta, que es la propia de una democracia pluralista y laica. La sociedad democrática sólo puede ser plural y laica. El pluralismo deriva de la propia condición humana, de la libertad de pensamiento, de conciencia y de cátedra. El pluralismo es el único escenario posible de este modelo de sociedad abierta. En ella se valora la dignidad del Ser Humano, es decir, la que se apoya en la idea kantiana de que la persona no necesita andaderas. La sociedad cerrada se configura por el nacionalismo radical, el fundamentalismo religioso o político, además de la rigidez de los planteamientos apoyados por una autoridad de carácter religioso.</p>
<p>Lo que diferencia una sociedad abierta de una cerrada, consiste en la tolerancia de sus planteamientos. Una, expresa su visión del mundo y sus valores, y tiene firme convicción en su verdad, pero no desea imponeda. En la otra, pretenden que su visión del mundo sea el núcleo de la razón pública, es decir, cuando el pluralismo es imposible, cuando intentan que su ética privada, su idea de la virtud, de la felicidad o del bien, se convierta en la ética pública de la sociedad.</p>
<p>(Peces Barba, G., “Pluralismo y laicidad en la democracia”, El País, 27 de noviembre de 2001).</p>
<p>Aliado del pluralismo hay que ver la concepción laica del Estado. Se trata de reconocer la autonomía de la política y de la ética pública, frente a las pretensiones de las iglesias de dar legitimidad social al poder político. La luz, la verdad, toda proviene de Cristo a través de su Iglesia, dicen ellos. Y vincula su particular visión de la verdad, del bien, de la virtud o de la salvación a las instituciones del Estado, como pueden ser la enseñanza, el matrimonio, la economía, etc. Se trata de defender la neutralidad del Estado, su carencia de opiniones religiosas, frente a la concepción teológica de la política. Por una parte, el Estado es a-confesional y se rige por un sistema democrático. No tiene ninguna religión oficial. No confiesa ningún credo religioso. Y la Iglesia, que no es democrática sino jerárquica, tiene que mantener relaciones sociales y políticas con el Estado. Y este es el conflicto: parece que la jerarquía de la Iglesia aún no ha aprendido a mantener unas relaciones de igual a igual con el Estado. Pretende que le esté sometido en criterios políticos y morales. La Iglesia no puede imponer al Estado su particular concepción del matrimonio, de la homosexualidad y de las parejas de homosexuales, del divorcio, del aborto, de la enseñanza, de la economía, de la ciencia, etc. (¿Es tolerable que el Estado pague a los profesores de religión y sean los obispos los que decidan quienes son los aptos para impartirlas?). Son temas que pertenecen al ámbito político: el Estado legisla sobre ellos sin depender de criterios de la moral católica. El Estado legisla al margen de la Iglesia, como figura independiente de las doctrinas religiosas. Por otra parte, es difícil compaginar la falta de democracia interna en la Iglesia con una defensa externa de sus valores. La Iglesia no tiene autoridad para imponer nada al Estado.</p>
<p>El Estado laico es el que defiende la independencia de la sociedad de toda influencia eclesiástica o religiosa.</p>
<p>No es la Iglesia superior al Estado, no es lo espiritual superior a lo material. Ni los criterios y valores de la Iglesia superiores a los conceptos de democracia, participación, representación, sufragio o soberanía, propios de la doctrina política. No es la Iglesia la que es incompatible con la democracia, sino unas instituciones jurídicas y económicas que pretenden ejercer en una sociedad plural y laica el monopolio de la verdad.</p>
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		<title>MENSAJE DEL XXIV CONGRESO DE TEOLOGÍA</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 12:29:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004]]></category>
		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Del 9 al 12 de septiembre del 2204, más de un millar de personas hemos celebrado en Madrid el XXIV Congreso de Teología bajo el lema “Espiritualidad para un mundo nuevo”. Nos acercamos a las bodas de plata de nuestros congresos que, con la ayuda del Espíritu renovador de Dios y la activa participación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Del 9 al 12 de septiembre del 2204, más de un millar de personas hemos celebrado<img class="alignright size-medium wp-image-1571" title="52 pg 26" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/52-pg-26-300x262.jpg" alt="52 pg 26" width="300" height="262" /> en Madrid el XXIV Congreso de Teología bajo el lema “Espiritualidad para un mundo nuevo”. Nos acercamos a las bodas de plata de nuestros congresos que, con la ayuda del Espíritu renovador de Dios y la activa participación de centenares de participantes, esperamos celebrar el próximo año. Como conclusiones del actual congreso destacamos las siguientes.</p>
<p>1. La espiritualidad sobrepasa el dominio de lo cristiano e incluso de lo religioso. Ningún ser humano puede vivir sin espíritu, especialmente si se mueve con hondas convicciones y motivaciones. La espiritualidad pertenece, pues, al sustrato más profundo del ser humano. Pero ni todos nos movemos con el mismo espíritu o con los mismos valores, ni todos percibimos del mismo modo la realidad histórica o los hechos sociales con criterios iguales de interpretación desde un plano ético. Las espiritualidades no son iguales. Nuestro amigo y mártir Ignacio Ellacuría, maestro de los congresos, confesó que poseen  genuina  espiritualidad los capaces de ver los hechos con honradez  para “hacerse cargo” misericordiosamente de la realidad, “cargar con” la realidad mediante un compromiso personal y “encargarse” de su transformación, con miras a una liberación de opresiones e injusticias.</p>
<p>2. La espiritualidad cristiana intenta asumir y dar cumplimiento a  todas las espiritualidades. Su raíz está puesta en el Espíritu de Jesús el Señor. El evangelio es el criterio y la  norma de nuestra espiritualidad, enraizada en la actitud amorosa de Jesús, de cara a la construcción del reino. La presencia de los cristianos y cristianas  en el mundo es constitutivo de la espiritualidad, ya que su manera de vivir en la sociedad es lugar privilegiado de santificación, puesto que el cristianismo no es desprecio del mundo sino asunción, consagración y perfeccionamiento del mismo hasta su plenitud.</p>
<p>3. No es fácil trazar un diagnóstico espiritual de los cristianos y cristianas en el entramado del mundo actual. La involución de los poderes políticos, económicos y religiosos, atentos a la defensa de sus intereses o privilegios, así como la de los gobiernos preocupados por sus miras nacionales, hace que casi se  olviden las necesidades materiales y espirituales de la humanidad menesterosa del Tercer Mundo. Esta peligrosa reducción de horizontes repercute en la alienación de la conciencia, con la consiguiente pérdida de interés por la acción política, junto al descrédito de las Iglesias y religiones organizadas, el crecimiento del individualismo y la disgregación de  postulados éticos fundamentales.</p>
<p>4. A comienzos del tercer milenio la Iglesia católica, concentrada en su dirección papal, se muestra preocupada por  rehacer la unidad, a partir de una regeneración disciplinar (nuevo código), moral (ética tradicional sin fisuras) y dogmática (retorno a la ortodoxia normativa), con discursos frecuentes y repetitivos que inciden escasamente en la conciencia espiritual de la humanidad. Advertimos que nuestra <img class="alignright size-medium wp-image-1572" title="52 pg 27" src="http://www.revistautopia.org/wp-content/uploads/2010/03/52-pg-27-204x299.jpg" alt="52 pg 27" width="204" height="299" />Iglesia mira con recelo los cambios, el pluralismo, la laicidad  y la democracia.  Nunca nos gustó el sentido de la expresión “humanismo cristiano”, casi tan inadecuado como el “humanismo de tradición occidental”.</p>
<p>5. Los intentos posconciliares de encontrar una nueva espiritualidad son todavía fragmentarios e insuficientemente unificados. Nótese que en estas últimas décadas, la espiritualidad cristiana se debate entre la involución o retorno a la espiritualidad del barroco, propia del s. XIX y primera mitad del s. XX, y la  asunción de un cristianismo encarnado, comprometido, evangélico y evangelizador. Al mismo  tiempo, frente a un abandono de la práctica religiosa e incluso de la fe cristiana por  una parte de la sociedad occidental, se mantiene una clara preocupación por la espiritualidad. Este congreso es una muestra.</p>
<p>6. Nuevas formas de espiritualidad  sustituyen a las tradicionales, incluso en el ámbito difícil e imprevisible de la juventud. Para explicar el doble fenómeno de la secularización y el retorno la religión, conviene tener en cuenta la recuperación del cristianismo  evangélico liberado de muchas sospechas y el desencanto de un optimismo secular de años anteriores. Todo eso fomentó la búsqueda de una nueva espiritualidad, que abarca cuerpo y espíritu, persona y masas, transcendencia e inmanencia. Influyen asimismo las espiritualidades orientales, especialmente las asiáticas, gracias al mutuo diálogo cultural y religioso de personas creyentes entre Occidente y Oriente.</p>
<p>7. Hacemos nuestra la  espiritualidad de la liberación, cuyos rasgos más sobresalientes  son la fe en el Dios de la vida, la solidaridad con los excluídos, la opción por los pobres, el reconocimiento de la gratuidad del amor de Dios, la alegría pascual, la”infancia espiritual” y el “seguimiento” de Jesús.</p>
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		<title>Dialogando con los lectores sobre «Utopía»</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Mar 2010 12:24:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Nº 52. Para un tiempo nuevo... Una Terca esperanza (diciembre 2004)]]></category>
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		<description><![CDATA[Consejo de Redacción
 Agradecemos mucho la buena acogida que tanto personas particulares como comunidades a las que se había solicitado respuesta, han dispensado a nuestra idea de pararnos a reflexionar un momento al llegar a la edición del número 50 de Utopía. En vuestras aportaciones hay palabras de apoyo y confianzaaq en lo que se está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Consejo de Redacción</strong></p>
<p> <strong>Agradecemos mucho la buena acogida que tanto personas particulares como comunidades a las que se había solicitado respuesta, han dispensado a nuestra idea de pararnos a reflexionar un momento al llegar a la edición del número 50 de Utopía. En vuestras aportaciones hay palabras de apoyo y confianzaaq en lo que se está haciendo y sugerencias sobre posibles cambios a los que prestamos atención.</strong></p>
<p><strong> </strong>Vamos a dialogar con vosotros sobre vuestras aportaciones y sugerencias. Esperamos que el diálogo continúe por vuestra parte en números sucesivos.</p>
<p> Se nos dice que tratamos poco las cuestiones del Tercer mundo, sobre todo de los países más pobres de África y Asia. De América latina la revista informa algo más. Muchos en la encuesta insisten en que debemos dar más voz en la revista a los pueblos más pobres. En el consejo de redacción hemos pensado dar entrada a un apartado sobre el Tercer Mundo, contando con que las Comunidades más sensibilizadas nos aporten material, sobre los hechos más importantes.</p>
<p> Nos pedías que el formato de la revista sea más cómodo. Después de discutir las ventajas e inconvenientes de cambiar el formato, de momento al menos hemos decidido mantenerlo no sólo por los problemas que puede traer un cambio de formato sino poruq eeste formato posibilita ilustrar las páginas con mayor facilidad, con más dibujos, espacios en blanco y hace la lectura más fácil.</p>
<p> Nos sugerís que se incluya una sección a modo de agenda, donde se recogiesen actividades, direcciones de Internet, música, películas, etc. Os contestamos que es muy difícil mantener una agenda en una revista que es trimestral. Habría noticias y actividades que llegarían a conocerse muy tarde. De todas formas vamos a atender en lo posible vuestra sugerencia, y, ya desde este mismo número, el apartado PARA LEER, se va a ampliar con PARA OÍR, PARA VER, PARA NAVEGAR, refiriéndonos a cometarios sobre música, cie y temas en Internet.</p>
<p> Demandáis que insistamos más en denunciar situaciones concretas de injusticia. Estamos de acuerdo y estaremos al tanto para hacerlo. Pero también queremos deciros que nos ayudéis, mandando a la revista noticias con estos contenidos y acompañando una propuesta., pues queda muy vacía la denuncia si no va acompañada de una propuesta.</p>
<p> Nos apuntáis también que debía abrirse la revista a otros colectivos que no fueran Iglesia de Base. Contestamos que en principio «Utopía» es una publicación propia de las comunidades integradas en Iglesia de Base. Sin embargo, aunque no hayamos tenido relaciones con otros colectivos a nivel de experiencias, sí las hemos tenido a nivel de reflexiones, abriendo nuetra revista a sus inquietudes.</p>
<p> Un grupo grande de Comunidades pide que se debe dar un cierto relevo a los ideólogos de la revista y una mayor presencia femenina en el Consejo de Redacción.</p>
<p>El Consejo de Redacción está desde hace tiempo muy preocupado con ambos puntos. Y tenéis que ayudarnos. Estamos los que estamos y nos resulta muy difícil incorporar gente nueva, tanto hombres como mujeres. Casi todos estamos trabajando en la revista desde su fundación. Se han incorporado bastantes personas, sobre todo jóvenes y mujeres, que han trabajado muy bien, pero pasados dos o tres años lo dejan, cosa que es bastante normal y vamos quedando una vieja guardia que no encontramos relevo. Os pedimos que tratéis este tema en vuestras Comunidades a ver si podria hacerse una renovación, con más presencia femenina.</p>
<p> Por ultimo queremos atender a la afirmación que hacen algunos de que en la revista se concede demasiado peso específico a lo social. Esto se debe a que los que estamos en el Consejo de Redacción y en general y a una gran mayoría de los miembros de las Comunidades, nos preocupa muy fuertemente el problema social y eso hace que olvidemos o tratemos con menos énfasis otros temas importantes. La renovación del equipo que pretendemos realizar puede que dé lugar a una nueva pluralidad ideológica que admita nuevas sensibilidades.</p>
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