Jun 20

Manifiesto Dia de las Personas Refugiadas

SOS refugiados
Refugio por derecho

Las políticas europeas de migración y asilo, lejos de dar una respuesta solidaria, basada
en el respeto a los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas, han puesto
en grave riesgo las vidas de miles de personas, muchas de ellas mujeres y niños, convirtiendo
el mar Mediterráneo en la mayor fosa común en el mundo donde han muerto más de
25.000 personas en los últimos 15 años.
El pasado 18 de marzo, los líderes europeos firmaron una declaración con Turquía que,
además de ser vergonzosa e ilegal, pone en un mayor riesgo a estas personas justificando su
devolución a un país como Turquía que ha demostrado que no garantiza los derechos humanos
y la adecuada protección que merecen.
Europa a la deriva
20 JUNIO
Día del refugiado
Este acuerdo vulnera la Carta Internacional de Derechos Humanos,
la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, el Convenio
Europeo de Derechos humanos y la Convención de Ginebra para
los Refugiados, así como diferentes Directivas europeas en materia
de asilo. Un acuerdo que propicia el naufragio de la Europa
social, abandonando los valores y los principios que configuran
Europa como un espacio común de libertad, seguridad y justicia,
fundada sobre los valores de la dignidad humana, la libertad,
la igualdad y la solidaridad a los que se refiere el Preámbulo
de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
Además, el acuerdo utiliza a las personas refugiadas como moneda
de cambio que responde a intereses económicos y geoestratégicos
y no a la protección a la que legalmente tanto la UE
como Turquía están obligadas a garantizar. Hacer de las personas
refugiadas una mercancía para el intercambio económico
es inhumano, ilegal e intolerable. El acuerdo convierte a Turquía
en un gendarme que se suma a la creciente militarización de las
fronteras europeas.
La Unión Europea, lejos de ser un ejemplo de solidaridad y actuar
conforme a los valores que fueron el cimiento del proyecto
europeo sigue impulsando recetas que han fracasado en el pasado
y han provocado miles de muertes. El acuerdo, unido a las
medidas adoptadas unilateralmente por los estados miembros
que dificultan o impiden la entrada en su territorio de solicitantes
de asilo, no aportan una solución y provocarán la apertura de
otras vías más peligrosas y costosas para las personas refugiadas
como la del Mediterráneo Central que es la más mortal del
mundo.
Por todo ello, las organizaciones
firmantes exigen:
n A la Unión Europea y a sus Estados miembros:
• Cambiar el enfoque de las políticas de migración y asilo poniendo
en el centro a las personas y a sus derechos.
• Cumplir de la legalidad europea e internacional.
• Retirar el acuerdo de la UE y Turquía.
• Habilitar vías legales y seguras para que las personas refugiadas
no tengan que arriesgar su vida en peligrosas rutas. Debe
garantizarse, especialmente, que las mujeres no estén sometidas
a violencia sexual y de género, y que los menores y las personas
con diversidad funcional reciben la protección adecuada.
• Garantizar una acogida digna y adecuada protección que incluya
la atención sanitaria y respeto a los Derechos Humanos
así como cumplir los compromisos asumidos en este sentido,
habilitando los presupuestos y los recursos acordes al desafío
humanitario fruto de las guerras y desigualdades.
• Garantizar la protección de las organizaciones y personas
que apoyan a la población refugiada. La complejidad de la situación
hace que su trabajo sea absolutamente necesario y debe
ser complementario al que las instituciones europeas están obligadas
a realizar.
• Deben combatirse activamente los discursos y narrativas
xenófobas. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser muy
peligrosas para la construcción de la necesaria convivencia y
cohesión social en Europa.
• Incorporar en las políticas migratorias a nivel europeo el objetivo
de la gestión de las nuevas fronteras invisibles que se
están generando en nuestras ciudades y en nuestros barrios,
con una apuesta decida por la construcción de convivencia y
dialogo intercultural.
• Finalizar la militarización de la zona que puede derivar en conflictos
aún más complejos con gravísimas consecuencias para
la población.
• Apostar por una política europea y presupuestaria común que
de apoyo a la situación de refugiados y migrantes.
n Al Gobierno español:
• Retirar su apoyo al acuerdo de la UE-Turquía e instar a su
retirada definitiva por parte del resto de los Estados de la Unión
Europea
• Agilizar la acogida de personas refugiadas a través de los
programas de reasentamiento y reubicación
• Reforzar el sistema nacional de acogida a refugiados de manera
acorde a la evolución de las necesidades con los recursos,
número de plazas y presupuesto necesario.
• Respetar escrupulosamente los derechos humanos en la
frontera sur (específicamente en las fronteras de Ceuta, Melilla,
Canarias y la costa marroquí) y en el resto de las fronteras
europeas
• Velar por que el conjunto de actores políticos, económicos y
sociales no empleen mensajes de carácter xenófobo, discriminatorio
o racista hacia la población migrante y refugiada que puedan
contribuir a la generación de prejuicios y actitudes racistas
o violentas hacia dichas personas.
• Llevar a cabo acciones específicas de información y sensibilización
de la opinión pública española sobre la situación de
emergencia actual y sus causas, contando con el conjunto de
actores de la sociedad civil que trabajan con población refugiada
tanto en España como en los países de origen.
• Reforzar la política de integración con un plan de barrios que
apueste por la convivencia, el dialogo intercultural, la gestión
positiva de la diversidad y la lucha contra el racismo y la xenofobia.
• Incrementar los fondos para ayuda humanitaria y ayuda al desarrollo
sin utilizar los fondos de cooperación internacional como
compensación o incentivo al control de fronteras ni destinarlos a
la atención de personas solicitantes de asilo y refugio en Europa.
La atención de estas personas debe garantizarse con fondos
específicos, suficientes y sostenidos en el tiempo.
• Defender una postura en las instituciones europeas, que sea
reflejo del sentir de la sociedad española, y que, por tanto, defienda
el cumplimiento de la legalidad y el respeto a los derechos
humanos de las personas migrantes y refugiadas.
#RefugioPorDerecho
#RefugioPorDerecho

FacebookTwitterGoogle+Compartir

Jun 15

Ponencia de Erika González (OMAL)

Jornadas 2016: Otra economía está en marcha.

Jun 12

Premio Defensa de los Valores Humanos

LA FSU ANUNCIA LOS PREMIADOS DE ESTE AÑO

 El patrono de la Fundación Social Universal, Francisco Casero, junto con el coordinador de la entidad, Juan Manuel Márquez, han dado a conocer esta mañana los nombres de los dos galardonados con los premios de la entidad de este año.

 Montilla, 09 de junio de 2016. El patronato de la Fundación Social Universal acordó premiar en esta edición a Luis Pernía Ibáñez y a Alfonso Molina Dorado en las modalidades de Defensa de los Valores Humanos y Defensa del Medio Ambiente respectivamente.

A Luis Pernía, actualmente presidente de la Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA), se le reconoce su compromiso social por causas tan justas como la lucha contra la pobreza y la guerra o la solidaridad con la población inmigrante y refugiada. Por su parte, Alfonso Molina, setentagenario hortelano cordobés, se le premia su labor en la conservación y divulgación de la biodiversidad agrícola de nuestros cultivos. La Fundación Social Universal reconoce en ambos premiados los valores que dieron origen a estos galardones; valores como justicia, paz, igualdad, participación y sostenibilidad.

Luis Pernía, aunque natural de un pueblo de Burgos (Mahamud), se ha formado y trabajado la mayor parte de su vida en Málaga. Este licenciado en filosofía y ciencias de la educación y diplomado en fisioterapia y enfermería por la Universidad de Málaga, trabajador durante 30 años de la Unidad de Diálisis del Hospital Carlos Haya de Málaga, participó muy activamente en el movimiento sindical de los años sesenta y formó parte de esos primeros curas obreros que quedaron cautivados con las directrices del Concilio Vaticano II y su opción preferencial por los pobres.

En 1978 funda el Comité de Solidaridad con Centroamérica y, casi diez años más tarde, junto con otro grupo de voluntarios, crea la primera ONG andaluza con fines de cooperación con Latinoamérica y África, la Asociación ASPA, de la que actualmente es presidente. En estos casi 30 años de historia han acompañado y apoyado, mediante proyectos de cooperación internacional y/o campañas de sensibilización en Andalucía a comunidades y colectivos sociales de más de 20 países, sobre todo americanos y africanos, pero también en Andalucía.

También es presidente de la Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes de Málaga y está presente habitualmente en las movilizaciones contra la guerra, en las marchas en favor de la solidaridad internacional  y en apoyo al pueblo palestino o saharaui,  entre otras causas. Actualmente está muy implicado en atender y denunciar la situación de la población que huye del drama de la pobreza y de la guerra, buscando asilo y refugio en Europa.

El galardonado por la Defensa de los Valores Humanos es además es una persona muy querida y reconocida por la fundación, y fiel colaborador en muchas de nuestras actividades como jurado de los premios, ponente en charlas o articulista de nuestra revista. Cuenta en su haber con reconocimientos tan importantes como el primer premio provincial de solidaridad internacional y derechos humanos de la Diputación de Málaga o el Premio Andalucía sobre Migraciones.

En la modalidad de Defensa del Medio Ambiente, nuestra fundación ha decidido reconocer públicamente la siempre insuficientemente valorada labor de un hombre de campo. Alfonso Molina trabaja la tierra en su finca “La Huerta del Naranjal de Almagro “a las afueras de Córdoba .Él siempre ha vivido en el campo, al que le tiene un gran amor y cuidado. A finales de los años noventa empezó a cultivar la huerta siguiendo un manejo ecológico. Anteriormente su abuelo ya trabajó esta huerta cordobesa evitando el uso de productos químicos para el cultivo. De sus mejores frutos y plantas obtiene las semillas de un año para otro y ha ingeniado un sistema sencillo  pero muy efectivo para su conservación.

Para Alfonso hablar de agricultura ecológica es hablar de la agricultura que ha practicado desde siempre proporcionándole gran satisfacción y orgullo personal. Además de saber que está contribuyendo al respeto de la naturaleza y cuidado de la salud de las personas, le preocupa mucho que en su zona muy pocos jóvenes se queden a trabajar el campo, peligrando el relevo generacional. Por su cercanía a la Universidad de Córdoba, alumnos y alumnas de los cursos de Maestría de Agroecología del Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC) han participado en un espacio para intercambiar conocimientos con este veterano y curtido agricultor que no ha perdido su contacto y respecto a la tierra a través de cultivos ecológicos.

El patronato de la fundación ha destacado de Alfonso su capacidad de trabajo, su entusiasmo y su posición ejemplar en una forma de pensar y de producir respetuosa con el ambiente y la salud de las personas, así como su compromiso por transmitir sus conocimientos y experiencias a las nuevas generaciones para que crean y apuesten por el campo como medio de vida.

En relación al acto público de entrega de estos premios se adelantó que será en la Casa de las Aguas el viernes 24 de junio a las 21 horas. Como ponente en el acto participará el profesor José Esquinas Alcázar, Doctor Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid, así como Máster en Horticultura y Doctor en Genética por la Universidad de California, quien durante más de 30 años trabajó en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El acto se abrirá con la actuación musical del duo de violín y piano formado por Jesús Casas y José María Luque.

Jun 08

Manifiesto del Encuentro de las religiones por la acogida y la paz

RELIGIONES POR LA ACOGIDA Y LA PAZ

Manifiesto

 

  1. Reunidos como personas de fe y de convicciones religiosas, pertenecientes a distintas tradiciones con presencia en Madrid, nos pronunciamos a favor de una acogida digna de las personas solicitantes de asilo que huyen de la persecución religiosa, el hambre y de la guerra. Nos pronunciamos a favor del cumplimiento europeo de sus compromisos con los derechos fundamentales y de la realización inmediata de la relocalización de refugiados desde tierras de Grecia e Italia. Nos pronunciamos a favor del cumplimiento de los compromisos de reasentamiento de la Ley española de Asilo, especialmente para personas vulnerables.

 

  1. Rechazamos la idea extendida de hablar de una crisis de refugiados, cuando lo que no estamos cumpliendo es la solidaridad y la justicia requeridas por nuestros compromisos internacionales como españoles y europeos. Nos encontramos ante una crisis de solidaridad. Numerosos municipios, personas individuales y comunidades de fe han puesto a disposición sus hogares y plazas de acogida, que se encuentran vacías mientras el Estado sigue sin gestionar la llegada a nuestro país de las personas que necesitan protección y refugio.

 

  1. Rechazamos el acuerdo suscrito con Turquía por parte de la Unión Europea, que entró en vigor el pasado 20 de marzo, como estrategia para negar el derecho de asilo a las personas que huyen de la guerra. El citado acuerdo se basa en la afirmación de que Turquía puede ser considerado país seguro. La determinación de dicho estado como país seguro y las devoluciones masivas de personas solicitantes de asilo no están amparadas por la legislación internacional ni corresponden a los tratados suscritos por la Unión Europea en materia de asilo y refugio.

 

  1. Consideramos un atentado contra los derechos fundamentales la aplicación de políticas contrarias a nuestra legislación y al derecho internacional, como la devolución de personas o la detención de solicitantes de asilo, mientras que los acuerdos de relocalización y reasentamiento se prolongan en el tiempo sin soluciones efectivas a las necesidades de las familias refugiadas entre las que numerosos niños se encuentran en situación de vulnerabilidad.

 

  1. Como comunidades de fe y convicciones religiosas, consideramos que esta crisis de solidaridad constituye un gravísimo atentado contra los derechos humanos y es contraria a las enseñanzas que profesamos en favor de una humanidad comprometida con los necesitados, responsable de la justicia y de la paz, y favorecedora de la cultura de la hospitalidad.

 

  1. Apoyamos con rotundidad iniciativas en el Estado español que faciliten el paso seguro de inmigrantes a través del Mediterráneo, como los corredores humanitarios, evitando las mafias que trafican con la vida humana y desarrollando la colaboración con las entidades locales, tal y como se está realizando en Italia gracias a comunidades cristianas.

 

  1. El compromiso de nuestra fe y enseñanzas proféticas nos llaman a reaccionar contra lo que consideramos una falta de humanidad y de justicia. Estamos comprometidos con la paz y rechazamos toda forma de violencia, en particular la de las guerras y el terrorismo, por eso, condenamos categóricamente la justificación de la violencia en nombre de Dios por ser contraria a la naturaleza de Dios y a todo acto verdaderamente religioso. Nuestro camino es la reconciliación y reclamamos de nuestros gobiernos el compromiso de abordar los conflictos bélicos y resolverlos de forma pacífica y duradera. Será la mejor manera de evitar que haya personas que tengan que huir de sus casas y de sus países.

 

  1. Es cierto que a lo largo de la historia, en numerosas ocasiones, algunos miembros de las distintas religiones no hemos sabido resolver o evitar los conflictos bélicos. En nombre de la religión se han justificado guerras y barbaries, se han fomentado odios o simplemente no se ha hecho lo necesario por evitar tales conflictos. Pero no es menos verdad que los valores sobre la familia humana y la dignidad de todas las personas también tienen una inspiración religiosa. Desde las religiones hemos contribuido en muchas ocasiones a la reconciliación y a la paz, siendo mediadores a través del diálogo y acciones conjuntas. Unidos, hombres y mujeres de todos los credos religiosos, experimentamos que nuestra fe es un motor imparable para superar los prejuicios y convivir pacíficamente. Encontramos en la religión la fuerza para promover una cultura de la acogida y la hospitalidad, de la mediación, el diálogo y la reconciliación, en la que la paz sea el fruto perenne de una justicia que anhelamos junto con todas las personas de buena voluntad que sueñan para sus descendientes un mundo mejor.

 

FIRMANTES DE LA DECLARACIÓN:

Asociación para la Conciencia de Krishna (Hare Krishna), Centro Budista Shambhala de Madrid, Comisión Islámica de España (UCIDE), Comunidad Bahá’í de España, Iglesia de la Comunidad Metropolitana, Iglesia Evangélica Española (IEE), Iglesia Siria Ortodoxa, Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado de Madrid

Otros grupos y asociaciones:

Asociación Arco Forum, Asociación Ecuménica Internacional (IEF), Asociación Éxodo para la transformación social, Comisión diocesana de Justicia y Paz del Arzobispado de Madrid, Comunidad de Sant‘Egidio, Cristianas y cristianos de base de Madrid, Movimiento de los Focolares, Plataforma Evangelio, Justicia y Derechos Sociales,

Redes Cristianas,

Jun 03

¿Mata la economía?

 ¿Mata la economía?

El Papa Francisco, en el primer documento de su pontificado, la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium,  afirmó terminantemente: “hoy tenemos que decir  ‘no’  a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata”. Efectivamente,  los intereses económicos están detrás de la especulación con los alimentos, que condena al hambre a millones de seres humanos; detrás de las guerras por el petróleo, el coltán y las otras materias primas que mueven la industria moderna; detrás del acaparamiento de tierras que expulsa a los campesinos y los arroja a la miseria.

Esto es algo sobradamente conocido; existen multitud de informes de ONG´s que nos hablan de ello, y hasta los mismos organismos de las Naciones Unidas tienen que reconocerlo. Pero ¿cómo ponerle remedio? El mismo  Papa Francisco escribe: “Hoy suele hablarse de un ‘exceso de diagnóstico’  que no siempre está acompañado de propuestas superadoras y realmente aplicables”. Esto es totalmente cierto, pero para encontrar esas propuestas  tendremos que comprender dónde está la raíz de los problemas.

Porque la economía en sí misma no mata. Una de las definiciones más  extendidas habla de la economía como la ciencia que estudia la forma o medios de satisfacer las necesidades humanas mediante recursos que son escasos y pueden ser destinados a diferentes usos. Paul Samuelson dice más: El fin último de la economía es mejorar las condiciones de la vida de las personas en su vida diaria”.

Lo que mata es esa economía que hoy domina en todo el mundo, la de la exclusión y la inequidad, la economía capitalista. Si esa economía mata es porque está dirigida por motivaciones que no nacen de la ciencia económica. Nacen del corazón y la mente de hombres movidos por el egoísmo y la ambición. Detrás de la economía está la antropología, los seres  humanos que realizan las actividades económicas. Incluso podemos hablar de que detrás de la economía está la religión. Si la economía se inspirara en criterios evangélicos, hoy tendríamos un mundo radicalmente distinto al actual. Sin embargo, la religión que está detrás de la economía imperante es el culto al dinero.

Se ha hablado tanto a derecha  como a izquierda de que la economía es la base de la sociedad, que nos cuesta ver lo que hay detrás de la economía y reconocer la importancia que eso tiene. Para la derecha, la economía capitalista es una ciencia natural. Sus principios son tan ciertos e inmutables como el teorema de Pitágoras y tenemos que someternos a ellos como nos sometemos a la ley de la gravedad. Y la izquierda, siguiendo a Marx, mantiene la idea de que la infraestructura económica es la base de la sociedad.

El resultado de la economía capitalista está a la vista. Y la izquierda, ¿qué resultados ha conseguido 168 años después de la publicación del Manifiesto Comunista? En Rusia y China sí se llegaron a cambiar radicalmente las estructuras económicas. ¿Qué ha ocurrido después? ¿No creemos que ha llegado el momento de cuestionar la primacía de lo económico en la organización de la sociedad? ¿Han reflexionado sobre esto las fuerzas que se llaman socialistas y progresistas?

Mar 06

EL ESCRACHE DE LOS CATÓLICOS PIADOSOS

Ante la manifestación de cientos de personas ante el Ayuntamiento de Sevilla, el pasado 26 de febrero, contra la moción de la laicidad promovida por los concejales de IU y Participa Sevilla, las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía manifestamos lo siguiente:
1º.- Reprobamos absolutamente la convocatoria que los concejales del PP y Ciudadanos hicieron, a través de las redes sociales, para que se presentaran ante las puertas del Ayuntamiento sevillano cientos de personas católicas con pancartas, en las que se podían leer mensajes como: “Nuestras tradiciones no se tocan” o “Dios con nosotros”, así como fotos de Santa Ángela de la Cruz, ante el temor, según decían, de que los concejales de izquierda quisieran quitar la Semana Santa o cambiar los nombres religiosos de las calles, particularmente el de esta santa sevillana. La reprobamos porque estas personas no fueron convocadas para reclamar mejoras sociales al propio Ayuntamiento, como más plazas en los Albergues, un comedor social municipal o pisos del Ayuntamiento en alquiler a las personas desahuciadas etc., sino que fueron convocadas por los concejales de los Partidos de la derecha, manipulando sus sentimientos religiosos, en contra de la moción de la laicidad, promovida por IU/Participa Sevilla.
2º.- Igualmente, reprobamos la violencia verbal o “escrache” que padecieron por este motivo una concejala de Participa Sevilla y diversas personas particulares, porque estas actitudes tratan de fomentar antiguos rencores y animadversiones basadas en prejuicios rancios fundamentalistas de que el laicismo va contra las tradiciones religiosas o pretende acabar con la Religión católica, cuando la moción solo pretendía aplicar en los Ayuntamientos el principio de aconfesionalidad o laicidad, recogido en la Constitución española y, precisamente, tal violencia verbal va contra los principios católicos de respeto y amor al prójimo.
3º.- Dado que la sociedad española ha experimentado una profunda secularización y que conviven entre nosotros personas de distintas religiones y otras cuyos principios vitales se basan en la ética y no en creencias religiosas, creemos que las autoridades municipales representantes de toda la ciudadanía, sean católicas o de cualquier creencia religiosa o no sean creyentes, deben también practicar la laicidad en sus manifestaciones públicas, no participando oficialmente en las procesiones y manifestaciones de una confesión religiosa particular y tratar de que nuestro callejero, los Colegios y otras instituciones municipales sean laicas y no religiosas, con una nomenclatura que acepte toda la ciudadanía.
4º.- Por todo ello, apoyamos y estamos de acuerdo con los motivos y principios de la moción presentada por IU/Participa Sevilla en el Ayuntamiento de Sevilla y lamentamos que los otros Partidos del arco municipal (PSOE, PP y Ciudadanos) que no la aprobaron (“porque en ellos hay cofrades que les gusta la Semana Santa”), vean en ella un motivo de enfrentamiento y división, cuando quiere ser un principio de concordia, unidad y de convivencia pacífica de toda la ciudadanía, sean cuales sean sus principios o creencias personales.

Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía

Feb 29

MENSAJE AL PAPA Y A LOS PUEBLOS DEL MUNDO

MENSAJE AL PAPA Y A LOS PUEBLOS DEL MUNDO DEL ENCUENTRO LATINOAMERICANO CON LA ENCICLICA “LAUDATO SI” DEFENDEMOS LOS DERECHOS A LA MADRE TIERRA, EL TERRITORIO Y LOS BOSQUES.
SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS-CHIAPAS (MÉXICO) 13 Y 14 DE FEBRERO DE 2016
Representantes de Organizaciones Indígenas, Campesinas y Ambientalistas, así como de movimientos sociales, estudiosos y personas interesadas de 17 países coincidimos en el “Encuentro Latinoamericano Con la Encíclica Laudato SI´ defendemos los derechos a la Tierra, el Territorio y los bosques”, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, durante los días 13 y 14 de febrero en el marco de la visita del Papa Francisco.

Chiapas es un territorio repleto de simbolismo donde nosotros como Pueblos originarios y campesinos nos reconocemos en el trascurrir de los siglos, en Pueblos en lucha frontal contra el colonialismo que pretendió eliminar nuestras culturas y actualmente un capitalismo depredador.

Esta lucha busca, entre otras cosas, el reconocimiento de la Madre Tierra, que en la “Laudato SI” se denomina la Casa Común. Vemos cómo se le ha enajenado mediante proyectos que crean dependencia y desarticulación de los procesos locales de organización, y que apuntalan una sociedad de consumo bajo un pensamiento patriarcal y perverso. Se ha negado la sabiduría comunitaria de hombres y mujeres. Por lo tanto, el contenido del “Laudato SI” se suma a la reivindicación histórica, cultural y espiritual de los Pueblos en nuestro largo camino de más de 524 años de resistencia y en nuestra vida como sujetos de nuestro destino con la Madre Tierra como espacio sagrado y para la humanidad.

Nuestra permanencia de Pueblos nace de la relación con la Madre Tierra, de ahí emana la fortaleza y conocimiento de la vida, la memoria, la herencia y el derecho histórico de los Pueblos a nuestra continuidad, es por ello que en este momento la iglesia católica a través de la Encíclica “Laudato SI”, viene a acompañar a los Pueblos en sus luchas.

Recogemos en el seno de nuestras deliberaciones la encíclica como una esperanza para un mayor compromiso de las naciones y Pueblos del mundo para el reconocimiento de nuestros derechos humanos, territoriales, ambientales y sobre todo nuestra enorme contribución para la salud de un planeta vivo en donde todos los seres humanos podamos vivir en paz.

Vemos cómo la “Laudato SI” describe la devastación ecológica planetaria ocasionada por el capitalismo: las alteraciones y mercantilización de los ciclos naturales de fertilidad, hídricos y de clima, la contaminación de los cuerpos de agua, los efectos nocivos de la producción industrial en la atmósfera, la destrucción de los ecosistemas sensibles como bosques, selvas, manglares; la acidificación de los océanos, la pérdida de la biodiversidad y la privatización de la vida, el agro-negocio basado en monocultivos y la introducción impuesta de plantas, insectos y animales transgénicos en nuestros ecosistemas, en sí, el sistema capitalista que puede llevarnos a la extinción humana.

Retomamos el parágrafo 190 de la encíclica “Laudato SI”: “Dentro del esquema del rédito no hay lugar para pensar en los ritmos de la natura¬leza, en sus tiempos de degradación y de regene¬ración, y en la complejidad de los ecosistemas, que pueden ser gravemente alterados por la in¬tervención humana. Además, cuando se habla de biodiversidad, a lo sumo se piensa en ella como un depósito de recursos económicos que podría ser explotado, pero no se considera seriamente el valor real de las cosas, su significado para las per¬sonas y las culturas, los intereses y necesidades de los pobres”

La “Laudato SI”es una iniciativa que recibimos de buena fe y con respeto y sentimos que refuerza nuestra lucha y la razón histórica que asiste a quienes provenimos de los Pueblos, yse nos ha ocultado y negado la justicia por siglos. Esta carta conjunta reflexiones sobre el modelo de desarrollo que proponen los Estados-empresas, y cuyos intereses han buscado lucrar con nuestros bienes comunes y con la vida que habita en los territorios ancestrales, los cuales detentamos.

Vemos cómo los gobiernos y las empresas se empeñan en despojar y destruir nuestra Madre Tierra, explotándola y mercantilizándola, sin considerar que ella es la suma de nuestros territorios históricos, de nuestros sueños, saberes, sentires, creencias y seres que habitan y forman un todo que es la vida y que se relacionan con los ciclos naturales y las cosmovisiones de los Pueblos que constituyen un equilibrio con lo vivo.

Vemos cómo este capitalismo ha creado una crisis ética, social, económica, ecológica y política que transgrede los derechos y despoja a los Pueblos con sus proyectos de muerte y sus programas gubernamentales, donde vemos como los gobiernos se han coludido con los intereses de las empresas y con el crimen organizado para privatizar nuestros patrimonios y territorios. Nuestra lucha por la defensa de la Madre Tierra ha sido denunciada ante oídos sordos, que, lejos de justicia, nos ha traído persecución, encarcelamientos y hasta la muerte para muchos representantes indígenas, campesinos y de organizaciones de la sociedad civil. Rechazamos y exigimos el cese al hostigamiento
La autonomía y la libre determinación para nosotros y nosotras es el derecho a decidir libremente sobre nuestros territorios, construyendo espacios donde se represente el sentir, pensar y vivir de nuestros Pueblos en armonía y en relación con otros pueblos. La autonomía representa también apropiarnos de nuestro destino y de la forma de gobernarnos al modo propio, con nuestros usos y costumbres, tomando en nuestras manos el manejo de los bienes naturales, medios de vida, producción, educación, radios comunitarias, salud, idioma, vestido, bailes, nuestra ciencia, saberes y conocimientos para fortalecer nuestra identidad como pueblos y nuestra permanencia futura, bajo la lógica de la comunalidad, el bien común y el buen vivir.Reivindicamos el derecho al consentimiento previo, incluyente, libre e informado, reconocido en los acuerdos e instrumentos internacionales de Derechos Humanos y sobre pueblos indígenas y comunidades locales.
Reconocemos el trabajo de las mujeres y su papel trascendental en los procesos de defensa y cuidado de la tierra y el territorio. Y consideramos que, si bien la Encíclica “Laudato SI” no hace referencia a nosotras, es importante visibilizar a las mujeres, comprometiéndonos a impulsar y respetar nuestra participación en todos los espacios de decisión y de lucha. Al igual reconocemos el papel denuestros abuelos y abuelas, que nos transmitieron el amor a la tierra, el respeto a los bienes naturales.Nosotros y nosotras cumplimos con el deber de heredarnuestros saberes a losniños, niñas y jóvenes quienes conforman el futuro de nuestros Pueblos, y que son el acervo vivo de nuestras identidades, cosmovisiones y espiritualidades.
Defendemos la soberanía alimentaria como nuestro derecho a la autosuficiencia local, a decidir cómo producimos nuestros alimentos, a tener ecosistemas y espacios de cultivo (como la milpa, el conuco y la chacra) libres de transgénicos, agrotóxicos, así como a una alimentación sana. Requerimos fortalecer la economía solidaria como alternativa frente al consumismo y la sacralidad de nuestras relaciones con la naturaleza.
Las comunidades reconocemos la reproducción de las prácticas que erosionan nuestra soberanía alimentaria, dejando en manos de las corporaciones el control de nuestra alimentación.
Rechazamos la imposición de la mercantilización de la naturaleza en congruencia con el numeral 36 de la encíclica: “El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preserva¬ción”. Asimismo nos manifestamos en contra de la imposición de áreas naturales protegidas (ANP) como una estrategia de los gobiernos basada en una negación y violación de los derechos de los Pueblos indígenas y de las comunidades locales a sus prácticas y saberes. Las políticas conservacionistas: Parques y Áreas Naturales protegidas, corredores biológicos, reservas integrales de la biosfera, entre otras, legitiman el acceso a las grandes empresas para proyectos mineros y extractivos, afectando nuestros modos de vida. Por ello manifestamos que nuestro modo de conservación acorde a nuestra cultura e historia es el que mantiene los medios de vida, los bienes naturales, de ahí que donde existimos permanece la Madre Tierra cuidada.

Coincidimos en la alerta de la encíclica papal que en su número 171, expresa que: “las estrategias de compraventa de ‘bonos de carbono’pueden dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes. Este sistema parece ser una solución rápida y fácil, con la apariencia de cierto compromiso con el medio ambiente, pero que de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. Más bien puede convertirse en un recurso diver¬sivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores”.

Es necesario fortalecer los espacios de decisión comunitaria incluyentes, tales como asambleas, reuniones, cooperativas de tierra, entre otros, para defender el derecho real a la libre determinación de los Pueblos como en el caso mexicano lo establece los Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de los Pobres, así como el Convenio 169 de la OIT y otros instrumentos internacionales resultado y síntesis de las reivindicaciones de los Pueblos.
La encíclica “Laudato SI” nos invita a actuar y apropiarnos del territorio que traducimos en la práctica en la defensa de los derechos de los Pueblos indígenas, reivindicando una iglesia autóctona inspirada en una Teología India, cuya práctica asumió jTatic Samuel y muchos hombres y mujeres que caminan con los Pueblos a partir de la inspiración de la Teología de la Liberación.
Desmentimos el discurso del capitalismo verde, cuyos mecanismos implican la mercantilización y privatización de la biodiversidad, del agua, del aire, de las semillas y de la vida humana, que defienden los gobiernos y que esconden los intereses de las agencias multilaterales y empresas transnacionales. Es necesario frenar cuanto antes toda acción de los Estados que vulneran y violentan los derechos elementales de vida de nuestros Pueblos con consecuencias catastróficas poniendo en serie riesgo nuestra continuidad y existencia a través de megaproyectos carreteros, mineros, energéticos, redes de tendido eléctrico (IIRSA, entre otros), petroleros y de hidrocarburos, de presas hidroeléctricas, de monocultivos, de pesca, o de turismo, basados en el extractivismo, y que se ubican dentro del Proyecto Mesoamérica, las Zonas Económicas Especiales, o el Acuerdo Asia-Pacífico, recientemente firmado a las espaldas de los Pueblos; así como otros proyectos extractivistas en las selvas mayas, zoque y de la Amazonia que están creando crisis alimentarias y movilidades forzadas de miles de indígenas y campesinos que se han convertido en jornaleros explotados y en extranjeros en sus propias tierras.

Vemos con preocupación e indignación que la visita del Papa Francisco a la ciudad de San Cristóbal de Las Casas le haya servido al gobierno mexicano para realizar una ocupación de las calles, de esta emblemática ciudad, a través de las fuerzas armadas (ejército y policía) en la víspera de la conmemoracióndel 20 Aniversario de la firma de los traicionados Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de Los Pobres.

Las y los participantes en una sola voz reafirmamos nuestra disposición a construir un esfuerzo colectivo para cuidar la Madre Tierra, y nuestro deseo de generar diálogos de saberes y vivires que abonen a luchar por la vida de todos los seres, por un modelo que genere alternativas que contemplen la diversidad de Pueblos que somos, bajo la Libre Determinación basada en la autonomía donde nuestras formas de gobierno, justicia, organización y demás instituciones propias sean constituidos plenamente bajo los principios maya-tseltales delalekil kuxlejal, lekil Chapanel,Ich’el Tamuk;así como con los de la mayoría de los pueblos originarios de Mesoamérica y de la Amazonía y de muchas comunidades locales de nuestro continente, conceptos que van hacia la buena vida, el buen vivir, el gran respeto de los Pueblos en el contexto universo del cual todos somos parte.

Feb 26

Paremos las guerras

Para combatir las formas de violencia institucionalizada hay quienes preconizan recurrir también a la violencia: ataques terrestres, bombardeos, etc.… En una palabra, la guerra. Pero institucionalizada ¿por quién? ¿Por gobiernos opresores? ¿Por grupos rebeldes? ¿Por grupos fanáticos?
Sea como sea, es responder a la violencia con más violencia; en unos, legitimada por los gobiernos en el poder, y en otros, por la consecución de sus ideales.
¿Es posible no entrar en la “espiral de la violencia” –según expresión de Hélder Cámara– al combatir las injusticias que desfiguran nuestra humanidad? Para resolver los conflictos que todos conocemos, ¿existen medios de solución que nada tengan que ver con la violencia?
¿Es entonces el camino el de la no violencia?
En este editorial sólo pretendemos abrir boca a lo que sigue; y para ello, comenzar a poner en la mesa suculentos manjares, permítasenos la comparación. Siguiendo con ella, vamos a sacar un plato con muchos defensores y detractores a la vez.
¿Qué hemos hecho cuando “nosotros, Occidente”, en nuestro afán de colaborar con (colonizar) otras tierras, hemos puesto en marcha (hemos explotado) grandes recursos naturales y ahora los hemos dejado en manos de algunos de sus legítimos dueños, pero que olvidan, tal como les enseñamos, que son para el bien común? Y, como consecuencia de lo anterior, ¿no va a suceder que los muchos de un territorio reclamen a los pocos que nosotros hemos educado aquello que les corresponde, que es una vida digna? ¿Y si estos muchos generan violencia? Pues los vigías de Occidente tenemos dos opciones:
a) Mientras sea en su país y no manchen los nuestros ni se ponga en riesgo nuestro estilo de vida, la diplomacia dice: “No injerencia en asuntos internos de otros países”.
b) Pero ¿y si nos toca en nuestro suelo o ponen en riesgo nuestros recursos económicos? Entonces la diplomacia dice: “Defendámonos de nuestros agresores”.
Y digo yo: después de estos dos planteamientos, ¿para qué necesitamos reflexionar más?
Por si acaso, seguid leyendo Utopía.

Feb 23

EL COMPROMISO-ESPERANZA

Emilio J. Soriano

 

Miembro de las Comunidades Cristianas de Base.

Murcia

 

 

Según el Diccionario de la RAE “el egoísmo se caracteriza principalmente por un afecto excesivo de alguien para consigo mismo, anteponiendo su propia conveniencia a la de los demás”. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, somos egoístas. Un sentimiento, un proceder, que, en muchas ocasiones, deriva en desmedida avaricia.

 

Generalizado por todo el Orbe, al neoliberalismo económico se le puede reconocer su capacidad generadora de riqueza, lo cual no es óbice para denunciar que el éxito se sustenta, con demasiada frecuencia, en los anti valores de la codicia, latrocinio, injusticia y una concepción materialista de la vida.” El neoliberalismo es el mundo convertido en mercado al servicio del capital dios”, dice el obispo brasileiro Pedro Casaldáliga. Prueba de ello son los continuos casos de corrupción perpetrados por políticos y funcionarios públicos en las distintas administraciones de los Estados.

 

Aquí, en nuestra región, en el más reciente, el denominado caso ACUAMED, altos funcionarios de esa sociedad se han apropiado ilícitamente de buena parte de sus recursos económicos. Inmoral acción que contrasta con el incremento de la pobreza y la marginación social. El informe de Intermón Oxfam aporta datos de esa escandalosa desigualdad económica.

 

Si bien es cierto que lo dicho anteriormente es una realidad de la que hemos de tomar conciencia, también lo es la creciente corriente de solidaridad que nos impele a asumir compromisos encaminados a   propiciar condiciones de vida digna para todos; a saber: trabajo, vivienda, salario justo, salud, educación… La proliferación de tantas y diversas asociaciones sin ánimo de lucro, proyectos en activo como el comercio justo, la banca ética, el cooperativismo y otros muchos cuya finalidad es la mejora de este mundo, sin duda nos ha de estimular. Hoy, los movimientos sociales están motivados por la necesidad de configurar sociedades más justas y dignas en las que la progresiva supresión de la marginación y la pobreza sea una realidad.

 

Todos estamos llamados a ser portadores de esperanza. A asumir con responsabilidad, generosidad, lucidez y sentido común determinadas tareas en pro del bienestar de nuestros prójimos más perjudicados.  A conjugar la atención a quien lo necesita con el compromiso por la justicia que libera y hace que lo asistencial sea menos necesario.

 

Bueno ha de ser educar para avanzar en la regeneración ética; posibilitar las condiciones sociales que permitan acercarnos al desiderátum de la conquista de la igualdad en todos los ámbitos. Propiciemos lo que Albert Nolan, teólogo luchador por los derechos humanos, define como “una globalización desde abajo.”

 

Movidos por un impulso ético, somos muchos los que, desde la compasión y la misericordia, sentimos el deseo y la determinación de hacer frente al desmedido egoísmo instalado en las estructuras del poder económico y político. La lúcida reflexión del teólogo Juan José Tamayo puede ayudar: “Como motor de la Historia, la utopía pone en camino y estimula la esperanza. Tomando como realidad lo que es ficción, la utopía hace verosímil lo increíble, y posible lo imposible. El principio-esperanza que moviliza la utopía no es un postulado abstracto, al contrario, es un impulso que deviene un “compromiso-esperanza”.

 

Nunca la utopía debiera ser considerada como evasión, sí como aspiración y proyección hacia el ideal de un mundo mejor, capaz de armonizar los derechos individuales con una sociedad organizada en libertad, paz y solidaridad. El impulso utópico capacita para avanzar y mejorar, nos hace conscientes de lo mucho que hay por hacer, que la última palabra no la tiene el sistema capitalista, y que disponemos de recursos y energías para emprender acciones que abran futuro. “Las utopías son apenas verdades prematuras de verdades de mañana” (Ernest Bloch).

Ene 29

6 noviembre de 1965 un día para recordar: El Pacto de las Catacumbas

6 noviembre de 1965 un día para recordar: El Pacto de las Catacumbas

 

Un grupo de obispos durante el Concilio Vaticano II, en 1965, reunidos en la catacumba de Santa Domitila, suscribieron el Pacto de las Catacumbas, con el liderazgo de Dom Hélder Câmara, en un intento valeroso de tratar de reflejar mejor la Iglesia de Jesús, comunidad de los creyentes.

El 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, cerca de 40 padres conciliares celebraron una eucaristía en las catacumbas de santa Domitila. Pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “el pacto de las catacumbas”. (http://documentos.iglesia.cl/conf/documentos_sini.ficha.php?mod=documentos_sini&id=4149&sw_volver=yes&descripcion)

Querían tener una celebración discreta lejos de la prensa, con algunos obispos (originalmente se suponía que sólo 20), para evitar su gesto de sencillez y compromiso de ser interpretado como una “lección” a los otros obispos. Tanto es así que la primera noticia de la celebración sólo apareció en una nota de Henri Fesquet en el diario Le Monde , más de tres semanas más tarde, en la clausura del Consejo el 8 de diciembre de 1965, bajo el título “Un groupe d ‘ évêquês anónimas s’engage à donner le témoignage extérieur d’une vie de stricte pauvreté “(” A los obispos de grupo og anónimos se comprometen a dar testimonio externo a una vida de pobreza estricta “- Henri Fesquet, en Journal du ConcileForcalquier.: Robert Morel Editeur, 1966, pp 1110-1113). La noticia no mencionó nombres.

Las catacumbas eran los lugares de encuentro clandestino de los cristianos perseguidos por el imperio romano al propugnar un estilo de vida diferente, subvirtiendo el orden establecido. Allí celebraban en comunidad y se fortalecían en su compromiso fraternal, de ayudarse, compartir sus bienes, predicar la justicia y mostrar un modelo de sociedad donde “ninguno padecía necesidad”. (Hech. 4,34). Y eso era motivo de persecución y martirio en los circos de Roma, en los primeros años del cristianismo. Las Catacumbas fueron el lugar de las comunidades cristianas para enfrentar al Imperio.
En una de esas catacumbas, la de Santa Domitila, 42 obispos de diversos países el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de clausurarse el Concilio Ecuménico Vaticano II, concelebraron la misa y firmaron el Pacto de las Catacumbas.

Decían en ese documento:
1 – Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que concierne a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Mt. 5,3; 6,33-34; 8,20.
10 – Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Hech. 2, 44-45; 4,32-35; 5,4; 2 Cor. 8 y 9; 1 Tim. 5,16.
Éstas son dos de las 13 cláusulas que integran el Pacto de Las Catacumbas. Se trataba de un compromiso asumido personal y colectivamente de vivir la pobreza, de mostrar el rostro de una Iglesia servidora y pobre, y de trabajar para “la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de la miseria.”(11,b).

A este documento adhirieron después otros quinientos obispos de los 2.500 participantes del Concilio.
Empezando por casa, como quien dice, en el Pacto de las Catacumbas la mayor parte de las cláusulas expresaban la decisión de los obispos por un modo de vida en la pobreza, “para ser fieles al espíritu de Jesús”, acompañando a “los trabajadores y económicamente débiles”.

Lo primero era un testimonio hacia el interior de la Iglesia (“ni oro ni plata, no posesión de bienes muebles e inmuebles, ni cuentas en los bancos, eliminación de títulos de poder, como Eminencia, Excelencia…”). Un ejemplo importante para ser más eficaces en su misión. Un paso imprescindible para contribuir a modificar las realidades sociales exigiendo a los gobiernos las medidas “necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico de todo el hombre y de todos los hombres”. Propugnaban además “el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios”. (http://www.lmcordoba.com.ar/nota/135421_el-obispo-angelelli-y-el-pacto-de-las-catacumbas)

Texto del Pacto de las Catacumbas

Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros, en una iniciativa en que cada uno de nosotros quisiera evitar la excepcionalidad y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos de episcopado; contando sobre todo con la gracia y la fuerza de Nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo siguiente:

1) Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población, en lo que concierne a casa, alimentación, medios de locomoción y a todo lo que de ahí se sigue.

2) Renunciamos para siempre a la apariencia y a la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (tejidos ricos, colores llamativos, insignias de material precioso). Esos signos deben ser ciertamente evangélicos: ni oro ni plata.

3) No poseeremos inmuebles ni muebles, ni cuenta bancaria, etc. a nuestro nombre; y si fuera necesario tenerlos, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales caritativas.

4) Siempre que sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, en la perspectiva de ser menos administradores que pastores y apóstoles.

5) Rechazamos ser llamados, oralmente o por escrito, con nombres y títulos que signifiquen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos ser llamados con el nombre evangélico de Padre.

6) En nuestro comportamiento y en nuestras relaciones sociales evitaremos todo aquello que pueda parecer concesión de privilegios, prioridades o cualquier preferencia a los ricos y a los poderosos (ej: banquetes ofrecidos o aceptados, clases en los servicios religiosos).

7) Del mismo modo, evitaremos incentivar o lisonjear la vanidad de quien sea, con vistas a recompensar o a solicitar dádivas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a considerar sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social.

8) Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y los trabajadores compartiendo la vida y el trabajo.

9) Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus relaciones mutuas, procuraremos transformar las obras de “beneficencia” en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes.

10) Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, las estructuras y las instituciones sociales necesarias a la justicia, a la igualdad y al desarrollo armónico y total de todo el hombre en todos los hombres, y, así, al advenimiento de otro orden social, nuevo, digno de los hijos del hombre y de los hijos de Dios.

11) Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en estado de miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos a:
-participar, conforme a nuestros medios, en las inversiones urgentes de los episcopados de las naciones pobres;
-pedir juntos a nivel de los organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio como lo hizo el Papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen más naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan a las mayorías pobres salir de su miseria.

12) Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio; así:

-nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
-buscaremos colaboradores que sean más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;
-procuraremos hacernos lo más humanamente presentes y ser acogedores;
-nos mostraremos abiertos a todos, sea cual sea su religión.

13) Cuando volvamos a nuestras diócesis, daremos a conocer a nuestros diocesanos nuestra resolución, rogándoles nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles.

Luigi Bettazzi (unico obispo vivo, de los que firmaron el Pacto de las Catacumbas)

Mons: Marcos Gregorio McGrath (Obispo de Santiago de Veraguas, firmante del Pacto de las Catacumbas)

 

Javier Martínez Andrade

 

Entradas más antiguas «