mar 06

EL ESCRACHE DE LOS CATÓLICOS PIADOSOS

Ante la manifestación de cientos de personas ante el Ayuntamiento de Sevilla, el pasado 26 de febrero, contra la moción de la laicidad promovida por los concejales de IU y Participa Sevilla, las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía manifestamos lo siguiente:
1º.- Reprobamos absolutamente la convocatoria que los concejales del PP y Ciudadanos hicieron, a través de las redes sociales, para que se presentaran ante las puertas del Ayuntamiento sevillano cientos de personas católicas con pancartas, en las que se podían leer mensajes como: “Nuestras tradiciones no se tocan” o “Dios con nosotros”, así como fotos de Santa Ángela de la Cruz, ante el temor, según decían, de que los concejales de izquierda quisieran quitar la Semana Santa o cambiar los nombres religiosos de las calles, particularmente el de esta santa sevillana. La reprobamos porque estas personas no fueron convocadas para reclamar mejoras sociales al propio Ayuntamiento, como más plazas en los Albergues, un comedor social municipal o pisos del Ayuntamiento en alquiler a las personas desahuciadas etc., sino que fueron convocadas por los concejales de los Partidos de la derecha, manipulando sus sentimientos religiosos, en contra de la moción de la laicidad, promovida por IU/Participa Sevilla.
2º.- Igualmente, reprobamos la violencia verbal o “escrache” que padecieron por este motivo una concejala de Participa Sevilla y diversas personas particulares, porque estas actitudes tratan de fomentar antiguos rencores y animadversiones basadas en prejuicios rancios fundamentalistas de que el laicismo va contra las tradiciones religiosas o pretende acabar con la Religión católica, cuando la moción solo pretendía aplicar en los Ayuntamientos el principio de aconfesionalidad o laicidad, recogido en la Constitución española y, precisamente, tal violencia verbal va contra los principios católicos de respeto y amor al prójimo.
3º.- Dado que la sociedad española ha experimentado una profunda secularización y que conviven entre nosotros personas de distintas religiones y otras cuyos principios vitales se basan en la ética y no en creencias religiosas, creemos que las autoridades municipales representantes de toda la ciudadanía, sean católicas o de cualquier creencia religiosa o no sean creyentes, deben también practicar la laicidad en sus manifestaciones públicas, no participando oficialmente en las procesiones y manifestaciones de una confesión religiosa particular y tratar de que nuestro callejero, los Colegios y otras instituciones municipales sean laicas y no religiosas, con una nomenclatura que acepte toda la ciudadanía.
4º.- Por todo ello, apoyamos y estamos de acuerdo con los motivos y principios de la moción presentada por IU/Participa Sevilla en el Ayuntamiento de Sevilla y lamentamos que los otros Partidos del arco municipal (PSOE, PP y Ciudadanos) que no la aprobaron (“porque en ellos hay cofrades que les gusta la Semana Santa”), vean en ella un motivo de enfrentamiento y división, cuando quiere ser un principio de concordia, unidad y de convivencia pacífica de toda la ciudadanía, sean cuales sean sus principios o creencias personales.

Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía

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feb 29

MENSAJE AL PAPA Y A LOS PUEBLOS DEL MUNDO DEL ENCUENTRO LATINOAMERICANO CON LA ENCICLICA “LAUDATO SI” DEFENDEMOS LOS DERECHOS A LA MADRE TIERRA, EL TERRITORIO Y LOS BOSQUES. SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS-CHIAPAS (MÉXICO) 13 Y 14 DE FEBRERO DE 2016

MENSAJE AL PAPA Y A LOS PUEBLOS DEL MUNDO DEL ENCUENTRO LATINOAMERICANO CON LA ENCICLICA “LAUDATO SI” DEFENDEMOS LOS DERECHOS A LA MADRE TIERRA, EL TERRITORIO Y LOS BOSQUES.
SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS-CHIAPAS (MÉXICO) 13 Y 14 DE FEBRERO DE 2016
Representantes de Organizaciones Indígenas, Campesinas y Ambientalistas, así como de movimientos sociales, estudiosos y personas interesadas de 17 países coincidimos en el “Encuentro Latinoamericano Con la Encíclica Laudato SI´ defendemos los derechos a la Tierra, el Territorio y los bosques”, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, durante los días 13 y 14 de febrero en el marco de la visita del Papa Francisco.

Chiapas es un territorio repleto de simbolismo donde nosotros como Pueblos originarios y campesinos nos reconocemos en el trascurrir de los siglos, en Pueblos en lucha frontal contra el colonialismo que pretendió eliminar nuestras culturas y actualmente un capitalismo depredador.

Esta lucha busca, entre otras cosas, el reconocimiento de la Madre Tierra, que en la “Laudato SI” se denomina la Casa Común. Vemos cómo se le ha enajenado mediante proyectos que crean dependencia y desarticulación de los procesos locales de organización, y que apuntalan una sociedad de consumo bajo un pensamiento patriarcal y perverso. Se ha negado la sabiduría comunitaria de hombres y mujeres. Por lo tanto, el contenido del “Laudato SI” se suma a la reivindicación histórica, cultural y espiritual de los Pueblos en nuestro largo camino de más de 524 años de resistencia y en nuestra vida como sujetos de nuestro destino con la Madre Tierra como espacio sagrado y para la humanidad.

Nuestra permanencia de Pueblos nace de la relación con la Madre Tierra, de ahí emana la fortaleza y conocimiento de la vida, la memoria, la herencia y el derecho histórico de los Pueblos a nuestra continuidad, es por ello que en este momento la iglesia católica a través de la Encíclica “Laudato SI”, viene a acompañar a los Pueblos en sus luchas.

Recogemos en el seno de nuestras deliberaciones la encíclica como una esperanza para un mayor compromiso de las naciones y Pueblos del mundo para el reconocimiento de nuestros derechos humanos, territoriales, ambientales y sobre todo nuestra enorme contribución para la salud de un planeta vivo en donde todos los seres humanos podamos vivir en paz.

Vemos cómo la “Laudato SI” describe la devastación ecológica planetaria ocasionada por el capitalismo: las alteraciones y mercantilización de los ciclos naturales de fertilidad, hídricos y de clima, la contaminación de los cuerpos de agua, los efectos nocivos de la producción industrial en la atmósfera, la destrucción de los ecosistemas sensibles como bosques, selvas, manglares; la acidificación de los océanos, la pérdida de la biodiversidad y la privatización de la vida, el agro-negocio basado en monocultivos y la introducción impuesta de plantas, insectos y animales transgénicos en nuestros ecosistemas, en sí, el sistema capitalista que puede llevarnos a la extinción humana.

Retomamos el parágrafo 190 de la encíclica “Laudato SI”: “Dentro del esquema del rédito no hay lugar para pensar en los ritmos de la natura¬leza, en sus tiempos de degradación y de regene¬ración, y en la complejidad de los ecosistemas, que pueden ser gravemente alterados por la in¬tervención humana. Además, cuando se habla de biodiversidad, a lo sumo se piensa en ella como un depósito de recursos económicos que podría ser explotado, pero no se considera seriamente el valor real de las cosas, su significado para las per¬sonas y las culturas, los intereses y necesidades de los pobres”

La “Laudato SI”es una iniciativa que recibimos de buena fe y con respeto y sentimos que refuerza nuestra lucha y la razón histórica que asiste a quienes provenimos de los Pueblos, yse nos ha ocultado y negado la justicia por siglos. Esta carta conjunta reflexiones sobre el modelo de desarrollo que proponen los Estados-empresas, y cuyos intereses han buscado lucrar con nuestros bienes comunes y con la vida que habita en los territorios ancestrales, los cuales detentamos.

Vemos cómo los gobiernos y las empresas se empeñan en despojar y destruir nuestra Madre Tierra, explotándola y mercantilizándola, sin considerar que ella es la suma de nuestros territorios históricos, de nuestros sueños, saberes, sentires, creencias y seres que habitan y forman un todo que es la vida y que se relacionan con los ciclos naturales y las cosmovisiones de los Pueblos que constituyen un equilibrio con lo vivo.

Vemos cómo este capitalismo ha creado una crisis ética, social, económica, ecológica y política que transgrede los derechos y despoja a los Pueblos con sus proyectos de muerte y sus programas gubernamentales, donde vemos como los gobiernos se han coludido con los intereses de las empresas y con el crimen organizado para privatizar nuestros patrimonios y territorios. Nuestra lucha por la defensa de la Madre Tierra ha sido denunciada ante oídos sordos, que, lejos de justicia, nos ha traído persecución, encarcelamientos y hasta la muerte para muchos representantes indígenas, campesinos y de organizaciones de la sociedad civil. Rechazamos y exigimos el cese al hostigamiento
La autonomía y la libre determinación para nosotros y nosotras es el derecho a decidir libremente sobre nuestros territorios, construyendo espacios donde se represente el sentir, pensar y vivir de nuestros Pueblos en armonía y en relación con otros pueblos. La autonomía representa también apropiarnos de nuestro destino y de la forma de gobernarnos al modo propio, con nuestros usos y costumbres, tomando en nuestras manos el manejo de los bienes naturales, medios de vida, producción, educación, radios comunitarias, salud, idioma, vestido, bailes, nuestra ciencia, saberes y conocimientos para fortalecer nuestra identidad como pueblos y nuestra permanencia futura, bajo la lógica de la comunalidad, el bien común y el buen vivir.Reivindicamos el derecho al consentimiento previo, incluyente, libre e informado, reconocido en los acuerdos e instrumentos internacionales de Derechos Humanos y sobre pueblos indígenas y comunidades locales.
Reconocemos el trabajo de las mujeres y su papel trascendental en los procesos de defensa y cuidado de la tierra y el territorio. Y consideramos que, si bien la Encíclica “Laudato SI” no hace referencia a nosotras, es importante visibilizar a las mujeres, comprometiéndonos a impulsar y respetar nuestra participación en todos los espacios de decisión y de lucha. Al igual reconocemos el papel denuestros abuelos y abuelas, que nos transmitieron el amor a la tierra, el respeto a los bienes naturales.Nosotros y nosotras cumplimos con el deber de heredarnuestros saberes a losniños, niñas y jóvenes quienes conforman el futuro de nuestros Pueblos, y que son el acervo vivo de nuestras identidades, cosmovisiones y espiritualidades.
Defendemos la soberanía alimentaria como nuestro derecho a la autosuficiencia local, a decidir cómo producimos nuestros alimentos, a tener ecosistemas y espacios de cultivo (como la milpa, el conuco y la chacra) libres de transgénicos, agrotóxicos, así como a una alimentación sana. Requerimos fortalecer la economía solidaria como alternativa frente al consumismo y la sacralidad de nuestras relaciones con la naturaleza.
Las comunidades reconocemos la reproducción de las prácticas que erosionan nuestra soberanía alimentaria, dejando en manos de las corporaciones el control de nuestra alimentación.
Rechazamos la imposición de la mercantilización de la naturaleza en congruencia con el numeral 36 de la encíclica: “El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preserva¬ción”. Asimismo nos manifestamos en contra de la imposición de áreas naturales protegidas (ANP) como una estrategia de los gobiernos basada en una negación y violación de los derechos de los Pueblos indígenas y de las comunidades locales a sus prácticas y saberes. Las políticas conservacionistas: Parques y Áreas Naturales protegidas, corredores biológicos, reservas integrales de la biosfera, entre otras, legitiman el acceso a las grandes empresas para proyectos mineros y extractivos, afectando nuestros modos de vida. Por ello manifestamos que nuestro modo de conservación acorde a nuestra cultura e historia es el que mantiene los medios de vida, los bienes naturales, de ahí que donde existimos permanece la Madre Tierra cuidada.

Coincidimos en la alerta de la encíclica papal que en su número 171, expresa que: “las estrategias de compraventa de ‘bonos de carbono’pueden dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes. Este sistema parece ser una solución rápida y fácil, con la apariencia de cierto compromiso con el medio ambiente, pero que de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. Más bien puede convertirse en un recurso diver¬sivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores”.

Es necesario fortalecer los espacios de decisión comunitaria incluyentes, tales como asambleas, reuniones, cooperativas de tierra, entre otros, para defender el derecho real a la libre determinación de los Pueblos como en el caso mexicano lo establece los Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de los Pobres, así como el Convenio 169 de la OIT y otros instrumentos internacionales resultado y síntesis de las reivindicaciones de los Pueblos.
La encíclica “Laudato SI” nos invita a actuar y apropiarnos del territorio que traducimos en la práctica en la defensa de los derechos de los Pueblos indígenas, reivindicando una iglesia autóctona inspirada en una Teología India, cuya práctica asumió jTatic Samuel y muchos hombres y mujeres que caminan con los Pueblos a partir de la inspiración de la Teología de la Liberación.
Desmentimos el discurso del capitalismo verde, cuyos mecanismos implican la mercantilización y privatización de la biodiversidad, del agua, del aire, de las semillas y de la vida humana, que defienden los gobiernos y que esconden los intereses de las agencias multilaterales y empresas transnacionales. Es necesario frenar cuanto antes toda acción de los Estados que vulneran y violentan los derechos elementales de vida de nuestros Pueblos con consecuencias catastróficas poniendo en serie riesgo nuestra continuidad y existencia a través de megaproyectos carreteros, mineros, energéticos, redes de tendido eléctrico (IIRSA, entre otros), petroleros y de hidrocarburos, de presas hidroeléctricas, de monocultivos, de pesca, o de turismo, basados en el extractivismo, y que se ubican dentro del Proyecto Mesoamérica, las Zonas Económicas Especiales, o el Acuerdo Asia-Pacífico, recientemente firmado a las espaldas de los Pueblos; así como otros proyectos extractivistas en las selvas mayas, zoque y de la Amazonia que están creando crisis alimentarias y movilidades forzadas de miles de indígenas y campesinos que se han convertido en jornaleros explotados y en extranjeros en sus propias tierras.

Vemos con preocupación e indignación que la visita del Papa Francisco a la ciudad de San Cristóbal de Las Casas le haya servido al gobierno mexicano para realizar una ocupación de las calles, de esta emblemática ciudad, a través de las fuerzas armadas (ejército y policía) en la víspera de la conmemoracióndel 20 Aniversario de la firma de los traicionados Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de Los Pobres.

Las y los participantes en una sola voz reafirmamos nuestra disposición a construir un esfuerzo colectivo para cuidar la Madre Tierra, y nuestro deseo de generar diálogos de saberes y vivires que abonen a luchar por la vida de todos los seres, por un modelo que genere alternativas que contemplen la diversidad de Pueblos que somos, bajo la Libre Determinación basada en la autonomía donde nuestras formas de gobierno, justicia, organización y demás instituciones propias sean constituidos plenamente bajo los principios maya-tseltales delalekil kuxlejal, lekil Chapanel,Ich’el Tamuk;así como con los de la mayoría de los pueblos originarios de Mesoamérica y de la Amazonía y de muchas comunidades locales de nuestro continente, conceptos que van hacia la buena vida, el buen vivir, el gran respeto de los Pueblos en el contexto universo del cual todos somos parte.

feb 26

Paremos las guerras

Para combatir las formas de violencia institucionalizada hay quienes preconizan recurrir también a la violencia: ataques terrestres, bombardeos, etc.… En una palabra, la guerra. Pero institucionalizada ¿por quién? ¿Por gobiernos opresores? ¿Por grupos rebeldes? ¿Por grupos fanáticos?
Sea como sea, es responder a la violencia con más violencia; en unos, legitimada por los gobiernos en el poder, y en otros, por la consecución de sus ideales.
¿Es posible no entrar en la “espiral de la violencia” –según expresión de Hélder Cámara– al combatir las injusticias que desfiguran nuestra humanidad? Para resolver los conflictos que todos conocemos, ¿existen medios de solución que nada tengan que ver con la violencia?
¿Es entonces el camino el de la no violencia?
En este editorial sólo pretendemos abrir boca a lo que sigue; y para ello, comenzar a poner en la mesa suculentos manjares, permítasenos la comparación. Siguiendo con ella, vamos a sacar un plato con muchos defensores y detractores a la vez.
¿Qué hemos hecho cuando “nosotros, Occidente”, en nuestro afán de colaborar con (colonizar) otras tierras, hemos puesto en marcha (hemos explotado) grandes recursos naturales y ahora los hemos dejado en manos de algunos de sus legítimos dueños, pero que olvidan, tal como les enseñamos, que son para el bien común? Y, como consecuencia de lo anterior, ¿no va a suceder que los muchos de un territorio reclamen a los pocos que nosotros hemos educado aquello que les corresponde, que es una vida digna? ¿Y si estos muchos generan violencia? Pues los vigías de Occidente tenemos dos opciones:
a) Mientras sea en su país y no manchen los nuestros ni se ponga en riesgo nuestro estilo de vida, la diplomacia dice: “No injerencia en asuntos internos de otros países”.
b) Pero ¿y si nos toca en nuestro suelo o ponen en riesgo nuestros recursos económicos? Entonces la diplomacia dice: “Defendámonos de nuestros agresores”.
Y digo yo: después de estos dos planteamientos, ¿para qué necesitamos reflexionar más?
Por si acaso, seguid leyendo Utopía.

feb 23

EL COMPROMISO-ESPERANZA

Emilio J. Soriano

 

Miembro de las Comunidades Cristianas de Base.

Murcia

 

 

Según el Diccionario de la RAE “el egoísmo se caracteriza principalmente por un afecto excesivo de alguien para consigo mismo, anteponiendo su propia conveniencia a la de los demás”. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, somos egoístas. Un sentimiento, un proceder, que, en muchas ocasiones, deriva en desmedida avaricia.

 

Generalizado por todo el Orbe, al neoliberalismo económico se le puede reconocer su capacidad generadora de riqueza, lo cual no es óbice para denunciar que el éxito se sustenta, con demasiada frecuencia, en los anti valores de la codicia, latrocinio, injusticia y una concepción materialista de la vida.” El neoliberalismo es el mundo convertido en mercado al servicio del capital dios”, dice el obispo brasileiro Pedro Casaldáliga. Prueba de ello son los continuos casos de corrupción perpetrados por políticos y funcionarios públicos en las distintas administraciones de los Estados.

 

Aquí, en nuestra región, en el más reciente, el denominado caso ACUAMED, altos funcionarios de esa sociedad se han apropiado ilícitamente de buena parte de sus recursos económicos. Inmoral acción que contrasta con el incremento de la pobreza y la marginación social. El informe de Intermón Oxfam aporta datos de esa escandalosa desigualdad económica.

 

Si bien es cierto que lo dicho anteriormente es una realidad de la que hemos de tomar conciencia, también lo es la creciente corriente de solidaridad que nos impele a asumir compromisos encaminados a   propiciar condiciones de vida digna para todos; a saber: trabajo, vivienda, salario justo, salud, educación… La proliferación de tantas y diversas asociaciones sin ánimo de lucro, proyectos en activo como el comercio justo, la banca ética, el cooperativismo y otros muchos cuya finalidad es la mejora de este mundo, sin duda nos ha de estimular. Hoy, los movimientos sociales están motivados por la necesidad de configurar sociedades más justas y dignas en las que la progresiva supresión de la marginación y la pobreza sea una realidad.

 

Todos estamos llamados a ser portadores de esperanza. A asumir con responsabilidad, generosidad, lucidez y sentido común determinadas tareas en pro del bienestar de nuestros prójimos más perjudicados.  A conjugar la atención a quien lo necesita con el compromiso por la justicia que libera y hace que lo asistencial sea menos necesario.

 

Bueno ha de ser educar para avanzar en la regeneración ética; posibilitar las condiciones sociales que permitan acercarnos al desiderátum de la conquista de la igualdad en todos los ámbitos. Propiciemos lo que Albert Nolan, teólogo luchador por los derechos humanos, define como “una globalización desde abajo.”

 

Movidos por un impulso ético, somos muchos los que, desde la compasión y la misericordia, sentimos el deseo y la determinación de hacer frente al desmedido egoísmo instalado en las estructuras del poder económico y político. La lúcida reflexión del teólogo Juan José Tamayo puede ayudar: “Como motor de la Historia, la utopía pone en camino y estimula la esperanza. Tomando como realidad lo que es ficción, la utopía hace verosímil lo increíble, y posible lo imposible. El principio-esperanza que moviliza la utopía no es un postulado abstracto, al contrario, es un impulso que deviene un “compromiso-esperanza”.

 

Nunca la utopía debiera ser considerada como evasión, sí como aspiración y proyección hacia el ideal de un mundo mejor, capaz de armonizar los derechos individuales con una sociedad organizada en libertad, paz y solidaridad. El impulso utópico capacita para avanzar y mejorar, nos hace conscientes de lo mucho que hay por hacer, que la última palabra no la tiene el sistema capitalista, y que disponemos de recursos y energías para emprender acciones que abran futuro. “Las utopías son apenas verdades prematuras de verdades de mañana” (Ernest Bloch).

ene 29

6 noviembre de 1965 un día para recordar: El Pacto de las Catacumbas

6 noviembre de 1965 un día para recordar: El Pacto de las Catacumbas

 

Un grupo de obispos durante el Concilio Vaticano II, en 1965, reunidos en la catacumba de Santa Domitila, suscribieron el Pacto de las Catacumbas, con el liderazgo de Dom Hélder Câmara, en un intento valeroso de tratar de reflejar mejor la Iglesia de Jesús, comunidad de los creyentes.

El 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, cerca de 40 padres conciliares celebraron una eucaristía en las catacumbas de santa Domitila. Pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “el pacto de las catacumbas”. (http://documentos.iglesia.cl/conf/documentos_sini.ficha.php?mod=documentos_sini&id=4149&sw_volver=yes&descripcion)

Querían tener una celebración discreta lejos de la prensa, con algunos obispos (originalmente se suponía que sólo 20), para evitar su gesto de sencillez y compromiso de ser interpretado como una “lección” a los otros obispos. Tanto es así que la primera noticia de la celebración sólo apareció en una nota de Henri Fesquet en el diario Le Monde , más de tres semanas más tarde, en la clausura del Consejo el 8 de diciembre de 1965, bajo el título “Un groupe d ‘ évêquês anónimas s’engage à donner le témoignage extérieur d’une vie de stricte pauvreté “(” A los obispos de grupo og anónimos se comprometen a dar testimonio externo a una vida de pobreza estricta “- Henri Fesquet, en Journal du ConcileForcalquier.: Robert Morel Editeur, 1966, pp 1110-1113). La noticia no mencionó nombres.

Las catacumbas eran los lugares de encuentro clandestino de los cristianos perseguidos por el imperio romano al propugnar un estilo de vida diferente, subvirtiendo el orden establecido. Allí celebraban en comunidad y se fortalecían en su compromiso fraternal, de ayudarse, compartir sus bienes, predicar la justicia y mostrar un modelo de sociedad donde “ninguno padecía necesidad”. (Hech. 4,34). Y eso era motivo de persecución y martirio en los circos de Roma, en los primeros años del cristianismo. Las Catacumbas fueron el lugar de las comunidades cristianas para enfrentar al Imperio.
En una de esas catacumbas, la de Santa Domitila, 42 obispos de diversos países el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de clausurarse el Concilio Ecuménico Vaticano II, concelebraron la misa y firmaron el Pacto de las Catacumbas.

Decían en ese documento:
1 – Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que concierne a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Mt. 5,3; 6,33-34; 8,20.
10 – Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Hech. 2, 44-45; 4,32-35; 5,4; 2 Cor. 8 y 9; 1 Tim. 5,16.
Éstas son dos de las 13 cláusulas que integran el Pacto de Las Catacumbas. Se trataba de un compromiso asumido personal y colectivamente de vivir la pobreza, de mostrar el rostro de una Iglesia servidora y pobre, y de trabajar para “la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de la miseria.”(11,b).

A este documento adhirieron después otros quinientos obispos de los 2.500 participantes del Concilio.
Empezando por casa, como quien dice, en el Pacto de las Catacumbas la mayor parte de las cláusulas expresaban la decisión de los obispos por un modo de vida en la pobreza, “para ser fieles al espíritu de Jesús”, acompañando a “los trabajadores y económicamente débiles”.

Lo primero era un testimonio hacia el interior de la Iglesia (“ni oro ni plata, no posesión de bienes muebles e inmuebles, ni cuentas en los bancos, eliminación de títulos de poder, como Eminencia, Excelencia…”). Un ejemplo importante para ser más eficaces en su misión. Un paso imprescindible para contribuir a modificar las realidades sociales exigiendo a los gobiernos las medidas “necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico de todo el hombre y de todos los hombres”. Propugnaban además “el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios”. (http://www.lmcordoba.com.ar/nota/135421_el-obispo-angelelli-y-el-pacto-de-las-catacumbas)

Texto del Pacto de las Catacumbas

Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros, en una iniciativa en que cada uno de nosotros quisiera evitar la excepcionalidad y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos de episcopado; contando sobre todo con la gracia y la fuerza de Nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo siguiente:

1) Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población, en lo que concierne a casa, alimentación, medios de locomoción y a todo lo que de ahí se sigue.

2) Renunciamos para siempre a la apariencia y a la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (tejidos ricos, colores llamativos, insignias de material precioso). Esos signos deben ser ciertamente evangélicos: ni oro ni plata.

3) No poseeremos inmuebles ni muebles, ni cuenta bancaria, etc. a nuestro nombre; y si fuera necesario tenerlos, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales caritativas.

4) Siempre que sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, en la perspectiva de ser menos administradores que pastores y apóstoles.

5) Rechazamos ser llamados, oralmente o por escrito, con nombres y títulos que signifiquen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos ser llamados con el nombre evangélico de Padre.

6) En nuestro comportamiento y en nuestras relaciones sociales evitaremos todo aquello que pueda parecer concesión de privilegios, prioridades o cualquier preferencia a los ricos y a los poderosos (ej: banquetes ofrecidos o aceptados, clases en los servicios religiosos).

7) Del mismo modo, evitaremos incentivar o lisonjear la vanidad de quien sea, con vistas a recompensar o a solicitar dádivas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a considerar sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social.

8) Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y los trabajadores compartiendo la vida y el trabajo.

9) Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus relaciones mutuas, procuraremos transformar las obras de “beneficencia” en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes.

10) Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, las estructuras y las instituciones sociales necesarias a la justicia, a la igualdad y al desarrollo armónico y total de todo el hombre en todos los hombres, y, así, al advenimiento de otro orden social, nuevo, digno de los hijos del hombre y de los hijos de Dios.

11) Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en estado de miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos a:
-participar, conforme a nuestros medios, en las inversiones urgentes de los episcopados de las naciones pobres;
-pedir juntos a nivel de los organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio como lo hizo el Papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen más naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan a las mayorías pobres salir de su miseria.

12) Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio; así:

-nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
-buscaremos colaboradores que sean más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;
-procuraremos hacernos lo más humanamente presentes y ser acogedores;
-nos mostraremos abiertos a todos, sea cual sea su religión.

13) Cuando volvamos a nuestras diócesis, daremos a conocer a nuestros diocesanos nuestra resolución, rogándoles nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles.

Luigi Bettazzi (unico obispo vivo, de los que firmaron el Pacto de las Catacumbas)

Mons: Marcos Gregorio McGrath (Obispo de Santiago de Veraguas, firmante del Pacto de las Catacumbas)

 

Javier Martínez Andrade

 

ene 20

Conferencia Ariel Alvarez

ene 09

EL OBISPO DE VALLECAS

A sus noventa y dos años ha fallecido en Albacete Alberto Iniesta, que fue durante muchos años obispo auxiliar de Madrid con el cardenal Tarancón y vicario de la zona sureste de la diócesis, abarcando durante un tiempo los amplios territorios de Vallecas y Moratalaz para centrarse después en el primero de ellos. El hecho de morir en Albacete (su ciudad natal) se debe a que allí vivió sus últimos años de jubilación y retiro, con la salud muy quebrantada pero con una admirable lucidez de espíritu.
Muchos de nosotros y nosotras guardamos de él recuerdos y vivencias entrañables de perfil duradero. Resulta difícil sintetizar adecuadamente su riqueza personal, su altura espiritual y su entrega pastoral en tiempos ásperos en los ámbitos político y eclesiástico de nuestro país.. Lo que resulta fácil, en cambio, es mantener vivas en nosotros su imagen y su expresión, su cercanía y sencillez, su humanidad y disponibilidad, su sabiduría y su maestría en el arte de escuchar y aconsejar (el “don de consejo”, del que tanto se nos ha hablado y que algunas personas dominan y utilizan casi a la perfección
A nivel personal, me admiraba de él su alto nivel contemplativo, del que pienso que dimanaban su empeño pastoral, su implicación hasta el fondo en las cuestiones, su apretada agenda como testimonio de su capacidad y voluntad de entrega mantenidas sin desmayo. A mi apreciación coloquial acerca de él como “un buen tipo”, me respondió en cierta ocasión con más rigor y consistencia un amigo común: “Era un verdadero creyente”, y creo que esta es la definición más cabal que he escuchado de él.
Su talante profundamente religioso no oscurecía sino más bien potenciaba su perfil humanista, su energía humanizadora. Alberto era una persona culta y sensible, atributos que no siempre es fácil encontrar en los obispos, en los eclesiásticos en general. Recuerdo que en nuestras conversaciones siempre había un hueco para comentar la última película interesante, algún ensayo o novela que merecían atención. Me asombraba cómo podía sacar tiempo para dedicarlo al ocio gratificante y creativo.
Resulta imposible no recordar también la frustrada Asamblea Cristiana de Vallecas y el papel fundamental de animación y coordinación que Alberto tuvo en ella. Su imagen en la puerta del local donde no iba a celebrarse (por prohibición gubernativa) pertenece para siempre al archivo de la memoria personal y colectiva.
No me parece enfático llamar a Alberto Iniesta el obispo de Vallecas por su dedicación pastoral larga e intensa, su cercanía a la problemática social de los barrios y su implicación en ellos, su lucha constante a pesar de su salud ya debilitada por el peso del trabajo y el paso del tiempo. Pienso que por todo ello merece nuestra cálida gratitud y el hondo sentimiento que se esconde en esta sencilla semblanza.
Santiago Sánchez Torrado
Comunidad de Nuevas Palomeras

dic 30

La casa común- Emilio J. Soriano

Durante los últimos meses, en un incierto y duro éxodo, miles de personas abandonan sus países de origen huyendo de la guerra, la opresión, la persecución, las masacres humanas, el fanatismo religioso y el hambre. Tratan de cruzar las fronteras de la Unión Europea en demanda de asilo, trabajo y una vida en paz. Se inicia así la que se ha dado en llamar ‘crisis de refugiados del Sureste y Sur de Europa’. No obstante la generosa reacción inicial de Alemania, las voces disconformes no tardaron en oírse, lo que no ha impedido que el flujo migratorio, aunque en menor cuantía, siga vivo. Durante el segundo trimestre de este año la cifra de peticiones de asilo ha crecido un 85%.

Querámoslo o no, la acogida de refugiados es un deber moral ineludible devenido del “derecho de asilo”al que ellos son acreedores y que Europa tiene la responsabilidad de garantizar. Entiendo que quizá son muchos, y que la presencia de algunos de ellos pudiera suponer un riesgo para nuestra convivencia, pero la realidad inhumana en la que sobreviven interpela a la solidaridad activa y a la búsqueda conjunta de soluciones. A tal fin, los ciudadanos de los países potencialmente acogedores hemos de ser conscientes de lo que está sucediendo y demandar de las autoridades decisiones políticas tendentes a mitigar el desamparo de nuestros prójimos errantes.

He aquí tres propuestas: a) una política común de cooperación; b) un aumento del presupuesto destinado a la ayuda al desarrollo; c) a largo plazo abordar las causas que motivan el éxodo: neoliberalismo económico salvaje, injusticia, desigualdad, pobreza, guerras, cambio climático… La humanización de la sociedad es la mejor respuesta posible. “Es necesario llevar paz y seguridad a los países originarios de las personas migrantes, lo cual no debiera ser excusa para cerrarles las puestas, hacerlo sería una muestra de cobardía”. (Winnie Byanyima, directora de Oxfam Internacional).

Cerrando los ojos a las deplorables circunstancias en las que viven, o malviven personas inmigrantes, muchos ciudadanos españoles experimentan su llegada como una amenaza y alzan sus voces en demanda de expulsión argumentando que su presencia conlleva menos puestos de trabajo para los locales, más delincuencia y aprovechamiento de nuestros nivel de vida, y todo a cambio de nada. La opinión que ha desatado más polémica, por su condición clerical y relevancia institucional, ha sido la expresada por el cardenal Antonio 2 Cañizares calificando de ‘invasión’ la llegada de refugiados inmigrantes irregulares. Afirmación que contradice el espíritu evangélico proclamado en algunos textos bíblicos relativos a la inmigración: “Cuando un inmigrante se establezca en vuestro país, no le oprimiréis. Será para vosotros como el nativo” (Levítico 19, 20,22). “Vuestro Dios ama al forastero a quien da cobijo (Deuteronomio 10, 18; 27, 19).”Amaos los unos a los otros como yo os he amado…” (Juan, 13,33-35). Finalmente el cardenal tuvo que desdecirse públicamente de sus palabras.

Aceptando que la inmigración es un fenómeno de gran complejidad, y que requiere encauzarlo de forma organizada, procede decir que la mayoría de los inmigrantes que vienen a Europa no constituye una invasión de bárbaros o enemigos de la cultura europea, lo que no es óbice para afirmar que algunos de los que llegan no contemplan integrarse en nuestro orden social y persisten en algunas tradiciones que son absolutamente inaceptables en nuestro ordenamiento jurídico. La principal motivación de aquellos que arriesgan su vida a fin de llegar a nuestras tierras es la posibilidad de rehacerla al amparo de los valores, derechos y seguridades que definen el vivir de las sociedades occidentales. Todos sabemos por experiencia que la diversidad de culturas y religiones de las personas migrantes conlleva un enriquecimiento mutuo, la posibilidad de paliar el problema del envejecimiento en las sociedades europeas y proporcionar mano de obra, en gran parte cualificada, de la que Europa está necesitada.

Hoy es un hecho aceptado, porque así ha sucedido a lo largo de la Historia, que todos los habitantes del planeta procedemos de una gran mezcla de pueblos y razas. En la mayoría de los casos la acogida e integración de las personas que llegan a una nueva colectividad les hace sentirse,con el paso del tiempo, miembros de la misma familia humana. El contacto plural y afable entre personas de diferente raza, condición social y cultural es fuente de enriquecimiento mutuo: idioma, costumbres, religión, estilo de vida, pensamiento…, a la vez que fomenta el respeto, la aceptación y la tolerancia. Aprovechemos, pues, el fenómeno migratorio como una oportunidad para rejuvenecer nuestra envejecida Europa desde el convencimiento de que La Tierra es la casa común de todos, tal como nos pide el Papa Francisco.

dic 21

Felicitación y reflexión desde la comunidad Santo Tomás de Aquino

Desde la Comunidad Santo Tomás de Aquino queremos enviaros a todas las comunidades de CCBM una cariñosa felicitación para estas fiestas navideñas junto con nuestros mejores deseos para el nuevo año 2016.

Junto a estos buenos deseos, nos complace también agradeceros el acompañamiento que algunos miembros, llegados desde diferentes comunidades, nos estáis haciendo en momentos muy especiales y señalados de nuestra comunidad. Nos referimos expresamente a esos encuentros que, con ocasión del Adviento, la Pascua y Pentecostés o la misma fiesta de Santo Tomás de Aquino, venimos celebrando conjuntamente. Valoramos muy positivamente estos momentos porque nos hacen sentir más Comunidad de Jesús y nos vinculan, en el recuerdo, más estrechamente a aquellos primeros orígenes cristianos cuando las comunidades se reunían para compartir, recordar y celebrar la memoria y la presencia de Jesús resucitado.

Junto a la felicitación y el agradecimiento, aprovechamos la ocasión para preguntarnos en voz alta y reflexionar conjuntamente sobre un fenómeno que, colectivamente, nos está afectando desde hace ya algún tiempo, y que, a nuestro juicio, no deberíamos dejar pasar desapercibido. Nos referimos a la sensación de un cierto enfriamiento o desactivación un poco general ante los nuevos retos que nos afectan o ante la escasa respuesta que estamos dando a las nuevas convocatorias que nos llegan tanto desde CCBM como de otras organizaciones a las que pertenecemos. No es para angustiarnos, ni para obsesionarnos con este asunto; tampoco quisiéramos que sirviera para consolarnos ante el fenómeno parecido que puede estar afectando a otros colectivos o ambientes similares. Las cosas son como son, es verdad, y no es bueno esperar de la realidad lo que esta no puede dar. Pero en nuestras comunidades siempre hemos forzado la realidad y siempre hemos asumido que, por terca que parezca, la realidad pueda ser de otra manera.

Os invitamos, pues, a hacer alguna reflexión sobre esto que nos está pasando para ver si, entre todas y todos, le encontramos alguna respuesta y alguna salida en el año que comenzamos.

Un abrazo fraterno
Comunidad STA
Madrid 20 diciembre 2015

dic 19

PERSONAS REFUGIADAS: UNA CUESTIÓN POLÍTICA

El problema de los refugiados se ha convertido en un importante e incómodo problema político en Europa.
Sin embargo, me llama la atención la falta de análisis sobre su significado socio-histórico y más sobre las causas del mismo, siendo un problema de enorme realidad en la historia de la Europa del s. XXI .
Por eso, me parecen de mucha actualidad los análisis de Hannah Arendt sobre las minorías y particularmente sobre los apátridas:

“Mucho más tenaz, de hecho, y mucho más penetrante en sus repercusiones fue el caso de los apátridas, el fenómeno de masas más reciente en la historia contemporánea, y la existencia de un pueblo, siempre creciente, integrado por apátridas, el grupo más sintomático de la política contemporánea”.

“Carente de importancia en sí mismo, tan solo una rareza legal, el apátrida recibió una atención y una consideración tardías cuando se le unieron en su estatus legal los refugiados de la posguerra que se habían visto salir de sus países por revoluciones y que fueron inmediatamente desnacionalizados por los gobiernos de sus respectivas patrias. A este grupo pertenecen, por orden cronológico, millones de rusos, centenares de miles de armenios, miles de húngaros, centenares de millares de alemanes y más de medio millón de españoles…”

Y me parece definitorio de la actual situación lo que Arendt llama “paradoja de la política contemporánea”:

“Ninguna paradoja de la política contemporánea se halla penetrada de una ironía tan punzante como la discrepancia entre los esfuerzos de idealistas bien intencionados que insistieron tenazmente en considerar “inalienables” aquellos derechos humanos que disfrutaron solamente los ciudadanos de los países más prósperos y civilizados y la situación de quienes carecen de tales derechos. Su situación empeoró intensamente, hasta que el campo de internamiento –que antes de la Segunda Guerra Mundial era la excepción más que la norma– se convirtió en la solución rutinaria para el problema del domicilio de las “personas desplazadas”.
Y continúa Arendt: “El término de postguerra “personas desplazadas” fue inventado durante la contienda con el expreso propósito de liquidar de una vez para siempre la condición de apátrida ignorando su existencia”.

La última encuesta del CIS, realizada cuando comenzaron los desplazamientos de refugiados de la guerra de Siria, señala a los inmigrantes como uno de los problemas que más preocupan a los españoles. La reacción masiva de los ciudadanos exigiendo la atención a refugiados y protestando por la terrible actitud de Hungría y de los gobiernos de la UE llegó a preocupar a los gobiernos y forzó alguna tímida reacción positiva. Encuestas como la del CIS van a ser utilizadas por el gobierno para frenar aún más la acogida a los desplazados por las guerras y el hambre. Es decir, por causas políticas, por causa de una política encaminada a enriquecer a unos pocos a costa de todo un pueblo.
Los refugiados vienen de países crónicamente endeudados, dominados por oligarquías corruptas sostenidas por las multinacionales del petróleo y del armamento. El primer mundo cobra en concepto de amortización e intereses siete veces más de lo que destina a ayuda al desarrollo. Vienen por medio de redes poderosas de traficantes toleradas por la Unión Europea. Los inmigrantes, desarraigados, convertidos en apátridas por el modelo económico neoliberal, sin derechos ni capacidad de organización, son utilizados por la Troika y las multinacionales para socavar las conquistas laborales y sociales de los trabajadores.
Ser solidarios con los refugiados es una exigencia ética, pero erradicar las causas que originan que tengan que irse de sus países es una OBLIGACION POLITICA, como POLITICAS son las causas que han originado su salida de sus países.

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